Selecciona Edición
Iniciar sesión

México se engancha al gas

La reforma eléctrica impulsa la inversión en gasoductos y centrales de ciclo combinado

Entre las reformas que ha realizado el Gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto, la eléctrica es, probablemente, la que más halagos ha recibido. En buena medida, porque ha tenido un efecto inmediato para consumidores y empresas mexicanas: la factura de la luz ha bajado en 2015 entre el 30% y el 41% para la industria y cerca de un 13% para el grueso de los hogares que usan la tarifa no subvencionada. La reforma solo ha dado sus primeros pasos, ya que una parte depende de la creación de infraestructuras públicas que verán la luz en la próxima década. Pero la maquinaria de la inversión pública, que se centra sobre todo en impulsar el uso del gas en detrimento del petróleo para producir energía, ya está en marcha. Y las empresas españolas están aprovechando la oleada de concursos públicos.

Enrique Ochoa Reza es el director general de Comisión Federal de Electricidad (CFE), la empresa estatal de electricidad de México. La semana pasada acudió al Foro de Davos. En su camino a Suiza desde México, hizo primero una parada en España. Quería reunirse con representantes de empresas energéticas españolas, que ya han participado en muchas de las licitaciones que ha realizado México en los últimos tres años. Ochoa quería explicarles en qué punto está ahora la reforma y las oportunidades de negocio ante la nueva tanda de concursos públicos que preparan.

Ochoa, profesor universitario, despliega toda su capacidad didáctica para explicar las claves de este cambio de modelo. El plan tiene varias patas: elimina el monopolio total que mantenía CFE en todo el sistema eléctrico y abre a la competencia privada la producción y comercialización de electricidad. Además, busca mejorar las interconexiones, evitar las enormes fugas de la red y aumentar la producción con renovables. Pero el elemento central es el impulso al uso del gas.

La principal fuente de producción de electricidad de México era el combustóleo o diésel, derivado del petróleo. Este producto se lo compraban en exclusiva a otro monopolio energético del país: la petrolera estatal Pemex. La electricidad estaba así atada a una fuente de energía cara y muy contaminante. Con la reforma, la factura de la luz ha bajado, para empezar, porque CAF ya no está obligada a comprar la materia a Pemex. Ahora pueden acudir al suministrador más competitivo del mercado. Y eso les ha permitido reducir mucho la factura del petróleo y disminuir la dependencia. Ya han rebajado en tres años un 45% el uso de fuelóleo para electricidad, gracias a la mayor apuesta por la producción hidroeléctrica y el gas. Extender el uso de este último es la nueva batalla del Gobierno.

85 proyectos de infraestructuras

  • Cambio de modelo.El Gobierno mexicano emprendió en 2012 una reforma energética en profundidad. CFE, la empresa estatal encargada de la electricidad, puso en marcha 85 proyectos de infraestructura con una inversión global de 26.200 millones de dólares (alrededor de 24.200 millones de euros).
  • Gasoductos. 26 de los proyectos lanzados en 2012 son gasoductos, con una inversión de 15.200 millones de dólares (más 14.000 millones de euros) y una longitud de 7.700 kilómetros. Cuatro de esos gasoductos ya están en funcionamiento.
  • Centrales. Se lanzó la conversión de siete centrales que usaban combustibles fósiles para que pudieran funcionar con gas natural. Se impulsó también la construcción de nueve centrales de ciclo combinado. También hay 29 proyectos de generación de energías renovables.
  • Menos fugas y mejor transmisión entre los proyectos también se trabaja en la modernización de líneas, subestaciones y equipo con nuevas infraestructuras.

“El gas natural sigue siendo más barato que el combustóleo incluso ahora, con la fuerte caída del precio del petróleo”, señala Ochoa. En Estados Unidos, recuerda, ahora mismo el precio del gas natural está en mínimos históricos. Y su uso tiene un incentivo extra: la baja contaminación que produce en comparación con los derivados del crudo.

Pero cambiar la fuente de producción de electricidad, para buena parte de un país tan grande como México, no es como darle a un interruptor. Para alimentar el sistema eléctrico con gas hacen falta varios elementos básicos: gasoductos para transportar la materia prima, centrales capaces de funcionar con ella y una red de distribución que no tenga fugas y reduzca las pérdidas. Aquí es donde entra la inversión publica: la reforma energética pasa por invertir 26.300 millones de dólares (unos 24.200 millones de euros) en 85 proyectos de infraestructura, según recuerda Ochoa.

El grueso de esa inversión pública ya ha comenzado a liberarse, con las primeras construcciones y 61 licitaciones realizadas a 49 consorcios distintos. Y las compañías españolas se han llevado un trozo del pastel. El Gobierno ha planeado 26 gasoductos que sirvan para conectar los ya existentes y enchufarse a EE UU, donde hay millones de toneladas de gas natural barato esperando. Cuatro de las nuevas vías de suministro ya están operando. En la construcción de uno de esos gasoductos participó Enagás.

 13 conexiones nuevas

 “Los propietarios de los gaseoductos proyectados son empresas privadas, que firman un contrato con CFE de uso de 25 años. Ellas los construyen y empezamos a pagarles por el servicio solo cuando la infraestructura inicia su funcionamiento”, explica Ochoa. Con esta modalidad ya se han licitado otras 13 conexiones nuevas. En estos concursos, sin embargo, las españolas acudieron pero no lograron ninguna adjudicación.

Donde las españolas han arrasado es en las licitaciones de centrales de ciclo combinado: las cinco ya realizadas han caído en manos de consorcios con la participación española, a través de Iberdrola, OHL, Sener Ingeniería, Cobra (ACS), Duro Felguera, Elecnor y Abengoa. También en las redes de transmisión y distribución hay firmas españolas encargadas de las obras millonarias, a través de proyectos asignados a FCC, Acciona e Isolux Corsán. Y hay más oportunidades en energías renovables como la solar.

Ochoa afirma que la experiencia de las empresas españolas es un valor con el que quieren contar. Y que las licitaciones asignadas son solo el principio, ya que quedan muchas oportunidades.

Más información