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La ronda del sosiego y el espíritu del diálogo

Patronal y sindicatos preparan un mensaje que no va dirigido ni para los empresarios ni para los trabajadores, es para los partidos políticos

En 1996, en plena campaña electoral, los agentes sociales decidieron ir de ronda y visitar uno a uno a los principales líderes políticos que se presentaban a aquellos comicios, bañados en acusaciones de “paro, despilfarro y corrupción” y otros líos. Al frente de la patronal CEOE estaba José María Cuevas y de los sindicatos, Antonio Gutiérrez (Comisiones Obreras) y Cándido Méndez (UGT). De los tres, Méndez se mantiene en el cargo y por poco tiempo (se va en el Congreso Confederal de marzo); Gutiérrez dejó el cargo de secretario general de CC OO en 1998 y Cuevas falleció tras dejar la presidencia en 2007. Aquella iniciativa buscaba el consenso político ante los ataques crispados de la campaña. Se llamó la Ronda del Sosiego (también, jocosamente, “el comando del sosiego”) y, con ese objetivo, los tres líderes visitaron a Felipe González, José María Aznar, Julio Anguita y Jordi Pujol, entre otros.

Ahora, salvando las distancias, los agentes sociales han vuelto a sentirse involucrados en la vorágine política, aunque en esta ocasión no ha habido ronda ni se ha hecho con antelación. Se ha fraguado a posteriori, aunque el objetivo no deja de ser el mismo que entonces, que se escuche su mensaje, que no va dirigido ni a los empresarios ni a los trabajadores. Es para los grupos políticos, a los que se invita al diálogo, como ocurrió en 1996 y en 2007 tras firmar del Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC), y con el objetivo de que la situación no afecte al crecimiento económico.

puzzle enrevesado

Los resultados de entonces tampoco presentaron un puzzle tan enrevesado como ahora. El PP, que ganó por un escaso margen de 300.000 votos al PSOE, pudo formar Gobierno con el apoyo de la Convergencia i Unió de Pujol y el PNV de Xabier Arzalluz, y el grupo socialista quedó en la oposición después de 13 años largos en el poder. Ahora la situación es distinta. Los pactos son complicados y las fuerzas periféricas están metidas en procesos soberanistas que difícilmente permiten aventurar acuerdos.

Los agentes sociales preparan un diagnóstico para luego hacer propuestas

Así las cosas, los líderes de la patronal CEOE, Juan Rosell, y de los sindicatos CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, se reunieron el martes con ese telón de fondo y acordaron crear un grupo de trabajo para elaborar una especie de diagnóstico sobre la situación y hacer las propuestas pertinentes. Patronal y sindicatos tienen distintas preferencias a la hora de formar Gobierno y por eso se quieren tentar las ropas antes de emitir opiniones.

El grupo de trabajo está formado por los secretarios de Acción Sindical de ambos sindicatos (Toni Ferrer, por UGT, y Ramón Górriz, por CC OO) y el director de Relaciones Laborales de la patronal (Jordi García Viña). Aunque apenas han avanzado, se espera una conclusión para la siguiente semana. Una vez logrado, los líderes volverán a reunirse (esta vez con la presencia de Antonio Garamendi, de Cepyme) y podrán pedir diálogo y estabilidad o poner el altavoz a sus reivindicaciones.

Los agentes sociales parten del respeto a la pluralidad política que ha salido de las urnas, pero entienden que existen lugares comunes y preocupaciones compartidas. En este sentido, ya el martes se habló de la necesidad de asegurar el crecimiento económico, la búsqueda de flexibilidad del déficit con la UE, y algunos temas sociales, como la revisión del Salario Mínimo Interprofesional, que podría permitir la recuperación del consumo, y las políticas de exclusión. Asimismo, hay otros temas que no rehúyen como la reforma de la Constitución, el reparto territorial, la ley electoral, así como pactos en educación, la sanidad, la fiscalidad, entre otros.

Es decir, suficiente como para hacer un llamamiento conjunto, que, en principio, quedó descartado por la reacción de CC OO, que quiso desmarcarse de esa posibilidad. Una vez que trascendió la celebración de la reunión, el sindicato emitió un comunicado firmado por su responsable de Comunicación, Fernando Lezcano, en el que subrayaba que no iba a haber una petición expresa a los partidos políticos, “entre otras cosas porque la opinión que mantienen los sindicatos y las organizaciones empresariales sobre el perfil del futuro Gobierno no es la misma”. Fue un mensaje dirigido más hacia la militancia que hacia fuera, ya que CC OO no quiere crear conflictos con Podemos, grupo al que los empresarios no quieren ver en el Gobierno. Esto llevó a que, tras el encuentro, emitieran un breve comunicado que resumía que el objeto de la reunión fue “analizar las tendencias de la economía española en un momento de expectación política sobre cómo se conformará el futuro Gobierno”.

Existen preocupaciones compartidas en aras de asegurar el crecimiento

Pero, en el fondo, se oculta algo más que expectación. Los agentes sociales saben y pueden emitir opiniones en busca del consenso y esos puntos en común permiten que puedan hacerlo sin que nadie se crispe.

En esta semana de presentación de resultados de la banca española, más allá de las cifras, los presidentes de las entidades se han sentido obligados a valorar la situación política. Con matices, todos han coincidido en solicitar estabilidad y seguridad jurídica, apelar al diálogo, los pactos, las reformas y en rechazar la posibilidad de que se celebren nuevas elecciones generales, lo que, a su juicio, frenaría el crecimiento económico. Según el presidente del Sabadell, Josep Oliu (en la foto), la tardanza de formar Gobierno no afecta de momento en la actividad económica. En el caso de los bancos catalanes, ni Oliu ni Isidro Fainé, presidente de CaixaBank, se han visto todavía ni con presidnete de la Generalitat, Carles Puigdemont, ni al conseller de Economía, Oriol Junqueras.