Estados Unidos acaba 2015 con el freno echado

La economía estadounidense crece el 2,4% anual tras ralentizarse el último trimestre. El consumo de los hogares se modera pese a la creación de empleo.

Estados Unidos roza el pleno empleo pero sus ciudadanos no abren el monedero en sintonía. La caída del precio del petróleo ha frenado muchas inversiones en el sector energético y en cambio no ha disparado la expansión de esas empresas que se beneficiarían del ahorro. Esta combinación de factores es la que ha llevado a la primera potencia del mundo a cerrar el último trimestre de 2015 al ralentí, según la primera estimación hecha pública, con un repunte anual del 0,7%, muy lejos del 2% al que avanzó el trimestre anterior. El crecimiento de todo el año se queda así en el 2,4%, igual que en el ejercicio anterior.

Si alguien hubiese oído el pasado miércoles a ciegas al primer ejecutivo de Apple, Tim Cook, hablar sobre la economía, no se hubiese creído ni por un momento que se trataba de una empresa que acababa de anunciar las mayores ganancias trimestrales de su historia. “Nuestros resultados son particularmente impresionantes dado el entorno global, vemos condiciones extremas como no habíamos visto antes allá donde miremos”, dijo Cook. Su empresa informó de que en este arranque de año prevé su primera caída de ventas en 13 años, y con ello, que la pasión por sus teléfonos iPhone muestra síntomas de agotamiento y ya no se puede confiar en el tirón de China.

Un temor similar recorre la economía estadounidense. Encarna la recuperación más sólida de entre los grandes países avanzados, pero la economía no logra crecer por encima de un ritmo anual del 2% y ese no deja de ser un ritmo modesto. Sus ciudadanos siguen algo timoratos, ya la creación de empleo es robusta pero el dinero parece dirigirse más al ahorro que al gasto. Y EEUU, a diferencia de la todopoderosa empresa californiana, no viene de sus máximos históricos.

Los datos del departamento de comercio, que deben someterse a revisión, incluyen un claro frenazo del consumo, que supone dos tercios del producto interior bruto: las compras de productos y servicios subieron un 1,1%, frente al 2,2% del tercer trimestre. Y es llamativo que esto coincidiera con la suma de 292.000 nuevos ocupados en diciembre, muy por encima de la media mensual de un año. El año pasado, en total, se crearon 2,65 millones de empleos, el mejor dato en una década junto con los 3,1 millones de 2014.

Ocurre que la tasa de ahorro de los estadounidenses ha subido un par de décimas, hasta el 5,4%, y que la mejora de los ingresos de disponibles de las familias también ha sufrido su particular ralentización, pese a la mejora del mercado laboral.

La fortaleza del dólar, además, ha pasado factura a las exportaciones y el bajo precio del petróleo ha frenado muchas inversiones en el sector energético. Así, la inflación del año ha quedado en el 0,7%, muy lejos del 2% que persigue la Reserva Federal.

Con estos mimbres, la Fed, que se lo pensó mucho antes de aprobar el pasado diciembre la primera subida de interés en casi 10 años, optó el pasar miércoles por esperar y ver antes de seguir empujando el precio del dinero a un nivel más acorde a los que se consideraría un escenario postcrisis. Y todas las dudas internacionales hacen mella en la primera potencia. Este viernes el Banco de Japón anunció que dejaba los tipos de interés en nivel negativo para estimular la economía y calentar la inflación. El dólar se revalorizó, algo malo para las exportaciones.

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