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El dibujante de Kukuxumusu, despedido de la empresa que fundó

El dibujante Mikel Urmeneta crea una nueva marca tras un duro enfrentamiento con el accionista mayoritario de su anterior empresa, Ricardo Bermejo

Mikel Urmeneta, exdirector artístico de la empresa Kukuxumusu. Jesus Diges. EFE / VÍDEO: EL PAÍS

Son muy pocos los visitantes que llegan a Pamplona que no tienen en su álbum fotográfico una imagen en el reloj que, en cuenta atrás, marca los días, horas y minutos exactos que quedan para que el chupinazo anuncie el inicio de unos nuevos Sanfermines. El reloj, situado al final de la emblemática calle Estafeta es el elemento más reconocible de la tienda de Kukuxumusu, la empresa que popularizó los diseños de toros y corredores del encierro que hoy se ven en rincones de todo el mundo en camisetas, tazas o ratones de ordenador. Empresa, que desde el pasado miércoles vive un proceso de traumático divorcio entre su fundador, el dibujante Mikel Urmeneta, y el accionista mayoritario, Ricardo Bermejo.

“Acabé arrancándole el ordenador de la mesa”, relata Urmeneta para ilustrar hasta qué punto llegó a finales de 2015 su enfrentamiento con Bermejo. Desde entonces sólo se comunican mediante burofax. Uno de ellos le comunicaba al dibujante, que fundó Kukuxumusu hace 27 años y mantiene todavía un 33% de su capital, la rescisión de su contrato como director artístico de la firma, después de año y medio de la entrada como socio mayoritario de Bermejo, que se hizo con las acciones de los otros dos fundadores de la marca.

Mikel Urmeneta ha presentado hoy su nueva marca, Katuki Saguyaki, un juego de palabras en euskera que define como “comida de gatos, manjar de ratones”. No sólo el nombre recuerda a Kukuxumusu-beso de pulga, en euskera- sino su logo y primeros diseños, que retoman los Sanfermines como principal reclamo. Anuncia además colaboraciones con el grupo de música Estopa, el divulgador científico Eduard Punset o el chef José Andrés, entre otros. En la nueva marca también trabajarán los dibujantes que han acompañado al creador de Kukuxumusu desde su inicio. “El ADN de Kukuxumusu desaparece”, justifica Urmeneta su salida y añade que su socio mayoritario “había comprado un juguete nuevo sin leer las instrucciones”.

La cara visible de Kukuxumusu

Pese a poseer sólo un tercio de la empresa, Urmeneta era la única cara pública de Kukuxumusu. La firma, que vivió su época dorada durante la década de 2000, entró en el nuevo decenio en una grave crisis que le llevó al cierre de tiendas, despidos y finalmente a la venta de la mayoría accionarial. La adquirió en 2014 Ricardo Bermejo, consultor de comunicación cuya trayectoria va ligada a Caja Navarra, la entidad financiera enseña de la comunidad hasta su absorción por Caixabank en 2012. Desde 2004 hasta entonces, la agencia de Bermejo llegó a facturar hasta 10 millones de euros a la extinta caja de ahorros.

Tras señalar el miércoles, cuando Urmeneta anunció la presentación de su nueva marca, que el dibujante “había dejado el día a día de Kukuxumusu” por voluntad propia, un día mas tarde Bermejo atribuía a la acalorada discusión de final del año pasado como el motivo de su despido.

Poca productividad y gastos elevados

Kukuxumusu, por su parte, ha enviado hoy un comunicado. Explica que "Mikel Urmeneta se presentó un día en las oficinas, en actitud amenazante y violenta contra su socio, el gerente y el resto de trabajadores de la empresa y, en presencia de la mayoría de ellos, amenazó a su socio, insultó al gerente y llegó a lanzar un ordenador contra el suelo; exigía el pago inmediato de sus honorarios mensuales, retrasados dos meses debido a una falta de liquidez puntual de la empresa, la cual antepuso, en todo momento, el ingreso de las nóminas de sus trabajadores".

El despido, ha relatado la empresa, está vinculado a la poca productividad de Urmeneta. "Entre sus servicios figuraban, entre otros, traer clientes, proyectos y trabajos con los cuales poder generar negocio (de lo contrario, una empresa se muere)", ha asegurado. "Sin embargo, la mayor parte de su aporte generó muchos gastos, mínimos ingresos, un resultado negativo de sus gestiones y la consiguiente decepción de nuestro equipo", ha añadido.

Kukuxumusu mantiene la propiedad de los diseños de la marca hasta ahora, pero no podría modificarlos de ninguna manera sin consentimiento de sus autores. La adaptación de su diseño a los acontecimientos de la actualidad era una de las señas de identidad de la marca, algo que ahora será complicado legalmente. “Kukuxumusu es más que un nombre o un artista”, proclama el comunicado de Bermejo. Confirmarlo será cuestión de tiempo.

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