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La ventas del iPhone se estancan por primera vez en su historia

El impulso de China permite a Apple anotarse un beneficio trimestral récord pese a que el móvil se modera

Apple registró un nuevo récord de ventas en el trimestre que coincide con la temporada de compras navideñas, al anotarse ingresos por valor de 75.900 millones de dólares. Esta cifra de negocio le aportó un beneficio de 18.400 millones. Representa en ambos casos un ligero incremento del 2% respecto al mismo periodo de hace un año. El impulso de China compensó el estancamiento en las ventas del iPhone, que avanzan al ritmo más lento de su historia y la propia compañía admite incluso que caerán.

Los resultados corresponden al primer trimestre fiscal de Apple. La firma electrónica de Cupertino lleva meses bajo presión y hasta los inversores más fieles se contuvieron al hacer sus proyecciones. Batir el rendimiento del mismo trimestre en 2014 era complicado. Entonces se anotó un beneficio de 18.000 millones tras ingresos de 74.600 millones, con 74,4 millones de unidades vendidas de su teléfono tras el estreno del iPhone 6 y el iPhone 6 Plus.

Un año después, Apple recoge en sus cuentas la venta de 74,8 millones de unidades del iPhone, un incremento de solo el 0,5% respecto al mismo periodo del año pasado. Es el peor rendimiento desde que presentó el dispositivo en el verano de 2007. En el trimestre precedente ese incremento anual en unidades fue del 22% y del 46% primer trimestre del ejercicio fiscal 2015. Apple anticipa que caigan un 15% en el trimestre en curso y eso le provocará la primera caída de ingresos desde 2003.

El dispositivo le generó ingresos por valor de 51.635 millones, un 1% más que hace un año. Pero los inversores estaban acostumbrados a ver incrementos de dos dígitos en las ventas del iPhone, que empezaron a moderarse hace tres años. Los nuevos modelos introducidos el pasado septiembre no generan el entusiasmo esperado, porque en realidad introducen pocas novedades para justificar cambiar de dispositivo. Para eso tendrán que esperar al iPhone 7.

La expectativa era, por tanto, baja. Tim Cook necesitaba por eso convencer con números de que no hay motivos para preocuparse y persuadir a los analistas de cara al trimestre que concluye en marzo, donde las ventas siguen un curso más normal, porque no se ven infladas por el estreno de nuevas versiones del dispositivo electrónico. El consejero delegado sigue teniendo una fe absoluta en China como motor de crecimiento para Apple y, en concreto, para el iPhone.

El dilema chino

El mercado chino le generó 18.370 millones de dólares en ingresos, lo que presenta un incremento del 14% en el año. Es el segundo más importante tras las Américas, donde facturó 29.325 millones. Las ventas en Europa se elevaron a 17.930 millones. Cook, sin embargo, se enfrenta a críticas por la dependencia creciente que tiene en China en el contexto actual de debilitamiento económico. El 25% de los iPhone se venden allí. Ante los analistas admitió después que las ventas se moderarán y calificó de "extremadamente complejo" el clima de negocio general.

Apple publica resultados mientras crecen los rumores sobre la llegada de un nuevo teléfono más pequeño esta primavera. El negocio de la firma electrónica depende más de un 60% del iPhone. El negocio del reloj interactivo y el dispositivo para reproducir contenido audiovisual bajo demanda siguen siendo pequeños para compensar, aunque el segmento de otros negocios mejoró un 43% en el año. La tableta iPad, entretanto, registró una caída anual en las ventas del 21% pese a introducir recientemente una versión para uso profesional.

Apple arrastra una caída del 15% desde que la última vez que presentó resultados, el doble que el Dow Jones. Las pérdidas se elevan al 20% si lo que se toma como referencia es el máximo anual de 134.5 dólares la acción. La capitalización bursátil de la firma de Cupertino ronda los 560.000 millones. Estaría así a un tiro de piedra de Alphabet. El valor de mercado de la antigua Google se acerca a los 505.000 millones, pese a estar sufriendo en este arranque de año tan volátil la misma presión que otras valores tecnológicos.

Las cuentas de Apple sirven, de hecho, para empezar a medir la temperatura de los grandes nombres de Silicon Valley, tras una temporada de resultados dominada hasta ahora por los conglomerados financieros. Este miércoles será el turno de la red social Facebook y el jueves de Amazon y Microsoft, que completará el lunes de la semana próxima Alphabet. Los cuatro valores tuvieron un rendimiento bursátil muy sólido el año pasado en Wall Street.

La incógnita es saber en qué dirección irán las acciones de Apple mientras los inversores siguen obsesionados con la próxima novedad. Cada vez más son los analistas que piensan que los mejores días del fabricante del iPhone quedaron atrás y se fijan en la volatilidad de sus títulos. El patrón de subidas y bajadas tan bruscas suele ser sinónimo de agotamiento, aunque la mayoría lo ve un valor atractivo. Los próximos seis meses serán, por tanto, decisivos.