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El crédito a empresas en México registra la mayor subida en ocho años

El volumen de financiación se ha visto paradojicamente beneficiado por la crisis cambiaria: la deuda en dólares se convierte automáticamente en más pesos

Los canales del crédito en México van ensanchándose poco a poco. Hasta noviembre del año pasado, el crédito avanzó un 8%, casi el doble que el mismo plazo del año anterior. Así lo detalla un informe del BBVA Bancomer presentando este lunes en Ciudad de México. El estudio, titulado Situación de la banca en México, muestra además la buena salud del sector. Tanto la cartera de crédito como la de captación, crecieron durante el año pasado. En la balanza de los depósitos, el avance fue del 11%, cinco puntos más que el año pasado.

El crédito a empresas fue el segmento que registró una mayor aceleración, con una tasa del 10%, la más alta desde 2008. La financiación para la compra de una vivienda avanzó por su parte otro 8%, el mejor dato en cinco años. Los analistas de BBVA apuntan a la mejoría de la demanda interna, el incremento del empleo formal y una inflación muy contenida como incentivos a la financiación. El desplome del peso, que cayó casi un 20% durante el año pasado, aparece también detrás del comportamiento del crédito. “En la financiación a empresas se da sobre todo el llamado efecto depreciación. Con la caída del tipo de cambio, la deuda denominada en dólares se convierte automáticamente en más pesos. Si corregimos el efecto cambiario, la tasa de crédito empresarial quedaría en un 5%”, apuntó Carlos Serrano Herrera, Economista en Jefe de BBVA Bancomer.

Los analistas de BBVA prevén que el efecto de la subida de tasas en EE UU sea leve

“En todo caso, el poder adquisitivo se ha visto favorecido por una tasa de inflación del 2,1% a cierre del año pasado, la más baja desde que se tienen registros”, continuó Serrano. En el apartado del empleo, la tasa de paro en México es de apenas el 4%, por debajo incluso de la media de la OCDE. Pero el gran agujero más allá de las cifras es la calidad del empleo. El salario mínimo cae por debajo del umbral de la pobreza y más de la mitad de los trabajadores mexicanos están situados en la sombra de la informalidad.

La bancarización de estas grandes capas de población y la penetración del crédito es uno de los mayores retos del sector y de la reforma financiera lanzada por el Gobierno en 2013. El crédito bancario concedido el año pasado en México representa el 31% del PIB, según datos del Banco Mundial, muy lejos del 47% de Brasil y aún más del 83% de Chile. En el apartado de las pequeñas y medianas empresas, a quienes pretende estimular la reforma financiera y que generan más de la mitad de la riqueza del país y el 70% del empleo, solo una de cada cuatro accede a financiación bancaria. A mucha distancia del 47% de media en la región o del 56% de Colombia.

Le depreciación del peso, un riesgo latente para las empresas

La caída del peso mexicano en su baile con el dólar –casi un 20% durante 015– es un riesgo latente para las empresas mexicanas. Más de la mitad de la financiación corporativa está denominada en moneda extranjera, que hasta septiembre del año pasado alcanzó los 148.000 millones de dólares, un incremento del 33% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Los analistas del BBVA consideran que de momento la mayoría de las empresas están bien preparadas para amortiguar el resbalón cambiario. El perfil de las compañías con mayor deuda en dólares suele corresponder al apartado de las telecomunicaciones o de las materias primas. La fuerte presencia exportadora de estos sectores compensaría el abultamiento de la deuda. Pero en caso de profundizarse el golpe cambiario, algo no descartable a lo largo del año, los analistas advierten que sí se encendería la luz roza ya que los pasivos en moneda extranjera llegaría en algunos casos a superar el valor de los activos.

La subida de tipos en EE UU y los consecuentes movimientos en las placas tectónicas de los mercados financieros son otra de las grandes preocupaciones. Ante el primer movimiento de la Fed, el Banco de México (Banxico) respondió de manera automática elevando su tasa de interés a comienzos de este año. “Prevemos que Banxico seguirá los pasos de la Fed y elevará los tipos en dos ocasiones esta año, hasta 50 puntos básicos en tota. En todo caso, el efecto será muy menor. Los créditos de las familias son en su mayoría a tasa fija. En el resto de financiación creemos que el impacto será muy pequeño porque hay buenas condiciones de competencia en el sector y buena condiciones macro”.

México avanza a tasas del 2,5% —lejos del 5% vaticinado por el Ejecutivo al comienzo del sexenio— pero en todo caso mejora a sus competidores regionales. El gigante brasileño está sumido en una grave recesión y Argentina navega en la atonía a la espera de ver los efectos del nuevo Gobierno.

México no está registrando cifras boyantes de crecimiento, pero avanza por encima de la media y sus andamios macroeconómicos son de los más robustos de la región. Los beneficios del sector bancario mexicano crecieron el año pasado en torno al 9% en tasa interanual, tres veces más que el PIB. Los bancos cumplen con los requisitos de liquidez de Basilea III, la morosidad apenas supera el 5% y dispone de amplios colchones de capital que amortiguan las previsibles turbulencias que se avecinan a medida que la Fed vaya aumentando los tipos.