Abengoa inicia la fase de salvación con un fuerte repunte en Bolsa

El plan supone reducir el tamaño de la empresa a las dos terceras partes, mediante venta de activos y la salida de algunos países.

Las acciones de Abengoa se dispararon este lunes en Bolsa un 34,8% ante la perspectiva de que la sociedad evitará el concurso de acreedores. El mercado anticipaba así un acuerdo al plan de viabilidad que el consejo de administración aprobó anoche tras casi seis horas de reunión. El plan supone reducir el tamaño de la empresa a las dos terceras partes, mediante venta de activos y la salida de algunos países. Luego negociará un acuerdo de financiación que lleva consigo una quita de alrededor del 65% de la deuda y la capitalización por parte de la banca y los bonistas.

Leas acciones B (las que tienen derecho a voto) subieron un 34,8%, mientras las A lo hicieron el 50,8%. Las citadas acciones llegaron a los 0,213 euros, con lo que el valor total del grupo se situó en 229 millones de euros. En abril pasado, cuando comenzó el descenso (primero lento, luego vertiginoso), Abengoa cotizaba a 3,417 euros, lo que suponía un valor de casi 3.000 millones.

Los inversores se anticipaban a la aprobación del plan de viabilidad por el consejo de la compañía, lo que supone que ya no hay marcha atrás. El máximo órgano de la firma se inclinó por buscar la viabilidad antes de aceptar el concurso, lo que la habría llevado a la liquidación “implicaría la destrucción del valor tanto para los acreedores como para los accionistas”. Ante eso, ha optado por “desarrollar el negocio concentrándose en las actividades de ingeniería y construcción con tecnología propia o de terceros”, según el comunicado difundido anoche.

Venta de activos

Otra opción, barajada en el plan elaborado por Álvarez & Marsal, era dejar la compañía reducida a una tercera parte de su tamaño y sin apenas generación de ebitda. La opción escogida, sin embargo, supone que el tamaño se quede en las dos terceras partes con capacidad de generar recursos y ser competitiva. Ello implica vender activos considerados no fundamentales, incluyendo todos los biocombustibles de primera generación y dejar actividades que ha desarrollado con bastante éxito en los años de esplendor y que el excesivo apalancamiento financiero y la caída del precio del petróleo ha mellado hasta dejarla maltrecha.

La venta de activos, que prevé ingresos de al menos 1.500 millones, incluye la mayoría de los inmuebles, algunas plantas solares y otras convencionales, así como grandes proyectos en algunos países, como México, en los que propondrá vender el proyecto, pero quedarse con la construcción.

No se incluyen las acciones de la filial estadounidense Abengoa Yield, en la que la matriz posee el 40%, entre otras cosas porque están pignoradas en el préstamo de la banca acreedora para inyectar liquidez. Los bonistas han exigido acciones de Abengoa Yield como garantía del préstamo de 160 millones que negocian con la firma y que, según fuentes de la compañía, está a punto de cerrarse. Para ello, deberá aceptar un interés mínimo del 15%.

Una vez superado el trámite del consejo, el plan tendrá que ser aprobado por la banca acreedora y los bonistas, a cuyos representantes (la consultora KPMG y la firma de inversión Houlihan Lokey, respectivamente) se les ha enviado de forma inmediata. Este acuerdo deberá alcanzarse antes de que acabe el periodo del preconcurso, que termina el 27 de marzo.

En ese sentido, propondrá una quita que, según fuentes del entorno empresarial, se situarán entre el 60% y el 70%, porcentaje que dependerá en todo caso de la capitalización de la deuda. Entre las dos partes suman 8.904 millones de deuda, que se reparten en una proporción de 55%/45%. Mientras los bonistas se muestran más proclives a la capitalización, los bancos son más reacios.

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