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“Por favor, pague sus impuestos lo más tarde posible”

Los tipos negativos llevan a un cantón suizo a pedir a los contribuyentes aplazar el abono de impuestos

A unos pocos kilómetros de Zúrich, el diminuto cantón de Zug, con algo más de 100.000 habitantes y el ingreso per cápita más alto de la riquísima Suiza (unos 87.000 euros anuales) es una suerte de suburbio chic de la capital financiera helvética. Conocido como el “Mónaco de Suiza”, Zug también es la sede de más de 200.000 empresas domiciliadas aquí por su condición de paraíso fiscal, apreciado por firmas y multimillonarios de medio mundo.

En los últimos días de 2015, los contribuyentes de este privilegiado lugar han recibido de las autoridades cantonales un ruego de lo más inusual: que paguen sus impuestos lo más tarde posible, algo “sin precedentes” en la historia fiscal helvética y, prácticamente, en cualquier rincón del mundo. La medida fue adoptada el 15 de diciembre en el pleno gubernamental y se hizo pública, para incredulidad generalizada, el día 18. La razón: en el actual entorno de tipos de interés negativos, a las arcas públicas les cuesta dinero tener el dinero depositado en cuentas bancarias y prefieren recibir los fondos más tarde. Al contrario de lo que sucede en tiempos de tipos positivos —lo habitual—, cuando los tipos se sitúan por debajo de cero, los clientes institucionales (administraciones públicas, grandes empresas) titulares de cuentas corrientes pagan al banco por tener su dinero depositado allí.

El propio responsable de finanzas del cantón, Peter Hegglin, lo reconoció recientemente en declaraciones a la revista especializada Cash: “las autoridades no se sienten muy incitadas a motivar a los contribuyentes a darse prisa para pagar si los intereses son negativos”.

De esta manera, Zug se ahorra 2,3 millones de euros en intereses. Dado que esta situación anómala es común a toda Suiza, muchos esperan que esta curiosa política sea imitada en breve por otros cantones helvéticos.

Sin intereses de mora

Hasta ahora, si los contribuyentes de Zug pagaban sus impuestos antes del 31 de julio, eran premiados con una devolución del 1%. Desde el mes pasado, en cambio, todos los intereses de mora han sido anulados, de tal forma que pagar con retraso no conlleva ninguna sanción.

Según informa el diario británico Financial Times, varios políticos suizos de primera línea han expresado recientemente su preocupación ante las posibles “distorsiones a largo plazo” que puede crear en el sistema financiero el mantenimiento de estas tasas de interés negativas (en la actualidad, en el -0,75%). De momento, los bancos comerciales no imponen estas normas en las cuentas de particulares.

La imposición de tipos negativos fue una de las medidas tomadas por el Banco Nacional de Suiza (BNS) en enero del año pasado para limitar la apreciación del franco suizo respecto al euro. La divisa helvética es, junto con el oro y los bonos de países como Alemania o Estados Unidos, uno de los valores refugio por excelencia y había atraído el interés de muchos inversores en un momento de turbulencias económicas, lo que había disparado su cotización frente a la moneda paneuropea.

Más allá de los tipos de interés, una segunda razón ayuda a explicar la medida puesta en marcha por las autoridades de Zug. Aunque parezca difícil de creer en la próspera Suiza, los equipos informáticos que utilizan las autoridades fiscales son tan viejos que no son capaces de distinguir los intereses de mora de los que remuneran por pronto pago. Comprados en 1995, estos ordenadores no serán sustituidos por otros más modernos hasta 2020 y, hasta entonces, no habrá forma de diferenciar a los buenos pagadores de los tardíos. La confluencia de ambas circunstancias —las económicas y las técnicas—, ha llevado a las autoridades cantonales a optar por la opción más sencilla: olvidarse del tema.