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En busca del viajero poco convencional

La moda por las rutas exóticas se apodera de la feria internacional de turismo de Madrid

“El público va buscando cosas nuevas. Fidelizar el cliente sigue siendo fundamental, pero es importantísimo captar al futuro visitante con vías alternativas de viaje”, explica un grupo de promotores en la feria internacional de turismo (Fitur). Pueblos del interior de México, rutas por las aldeas de Andalucía o la Nueva York oculta, son algunos de los destinos alternativos que ofrece esta cita a los visitantes que buscan nuevas experiencias para su próximo viaje. Los operadores compiten por atraer su atención, mezclando novedad y tradición en una formula que resume todas las propuestas: vivir una experiencia nueva.

La feria madrileña cuenta con 165 expositores de regiones de todo el mundo, aunque algunos países, como Italia, Francia o Alemania han decidido no tener un stand propio. En el pabellón del circuito ferial dedicado a los países latinoamericanos se multiplican los colores y se desprende el aroma a café, que proviene de la delegación colombiana. En Argentina se baila tango, mientras que en Costa Rica se puede probar el té al jengibre, “una bebida tradicional que pica bastante”. El stand de la Republica Dominicana estrena un cóctel que aun no tiene nombre, pero que lleva el ron de siempre, y en la parte dedicada Estados Unidos la gente hace cola para recibir un mapa con las rutas más peculiares de las grandes autovías del gigante norteamericano. Entre los visitantes, profesionales del sector, familias y muchos extranjeros.

Andalucía es este año socio destacado de la feria y los operadores están encantados con la elección de la Junta: “Una manera perfecta para promover el turismo”. Cataluña ofrece una ruta virtual por la oferta gastronómica de la región, mientras que por ese mismo pabellón desfila a ritmo de tambores una comparsa disfrazada de moros y cristianos de la fiesta levantina. El sector turístico español, que este año ha batido récord de llegadas, se ha favorecido de la inestabilidad geopolítica de algunos países competidores, como los del norte de África, aseguran los expertos del sector. En la casita de Senegal se recuerda el espíritu de hospitalidad del país, “donde mucha gente es musulmana, pero es un país totalmente laico y abierto”, reivindica Leoni Mendi, uno de sus representantes, en respuesta a una pregunta que nadie le hizo.

Cerca de una tienda propia de safari, dos madrileñas andan detrás de una oferta que pueda conquistarlas. Han venido a la feria con algunas ideas pero están abiertas a novedades, aunque, explican críticamente, los agentes no hablan de cifras cuando explican sus rutas más extravagantes: “Es una pena, porque no sales con una idea de lo que te va a costar el viaje y no puedes compararlos con los de Internet”, advierten. China ofrece tres expositores y un simulador virtual de ski para promover los juegos olímpicos de invierno de Pyeongchang (Corea del Sur) de 2018. India se vende como “increíble” e Irán difunde su música a través de un grupo que toca canciones folklóricas.

El viaje entendido como una experiencia nueva y sugerente es la formula que los operadores turísticos han encontrado para sentar las bases de un turismo “sostenible”, que se adapte a los gustos de los clientes y que atraiga a los viajantes dispuestos a gastar más dinero. El modelo tradicional de sol y playa, que ha convertido a España en uno de los países líderes del sector, persistirá. Pero los expertos lo tienen claro: “El público extranjero busca algo más. Quiere saber si hay rutas por pueblos menos conocidos, pero igualmente atractivos desde el punto de vista histórico y cultural”, revela en el pabellón de Andalucía, Dietmar Detler Roth, concejal de cultura del Ayuntamiento de Vélez-Blanco, cerca de Almería. La oferta turística española tendrá que saber innovar si quiere atraer a los turistas de países emergentes, como China o India, a los que todos miran ya con mucho interés.