Cencosud tiene fe en el ‘shopping’

La firma chilena redobla su expansión a pesar de la crisis de sus mercados de Latinoamérica

En Chile existen tres millones de metros cuadrados ocupados por grandes galerías comerciales, que son visitadas por entre 27 y 30 millones de personas al mes. Es el sitio que los chilenos eligen para aprovechar las rebajas, alimentarse, conocer y conquistar a su polola, pasar el domingo junto a la familia y hasta terminar con su vida. Sólo uno de los 79 centros comerciales registró media docena de suicidios en poco más de un año.

Varios autores indican que el mall (el centro comercial) ha reemplazado a las plazas públicas o los clubes como punto de reunión y concentración social. Uno de ellos es el sociólogo Rodrigo Salcedo, autor de la investigación Los malls en Chile. Según su opinión, “el público actual también acepta mejor las diferencias culturales dentro de estos espacios. Al contrario de lo que muchas veces pasa en la calle, allí convive gente de diferentes niveles socioeconómicos, tribus urbanas, estudiantes y distintas identidades sexuales sin que nadie se mire raro. Es como una curiosa alternativa de espacio común dentro de una ciudad con opciones restringidas”.

Nada de esto sucedía todavía en la década de 1950, cuando Horst Paulmann, un inmigrante alemán que junto a su familia llegó a Temuco (al sur de Chile). En esta ciudad de provincias, su familia compró un restaurante llamado Las Brisas, que más tarde se convirtió en un supermercado y dio el puntapié inicial a una etapa de crecimiento a lo largo de todo el país.

En la actualidad, las operaciones de Cencosud se extienden a través de diferentes líneas de negocio, tales como supermercados, menaje, grandes almacenes, centros comerciales y servicios financieros. Además, desarrollan en otros campos que complementan su operación central, como es el corretaje de seguros y centros de entretenimiento familiar. En total, casi 150.000 personas trabajan para la firma.

Cronología

1950. El inmigrante alemán Horst Paulmann compra el restaurante Las Brisas, en Temuco, al sur de Chile. Más tarde lo convertirá en un supermercado.

1976. La firma abre el primer hipermercado de Chile, en la avenida de Kennedy de Santiago.

1988. La empresa entra en el mercado argentino con el centro comercial Unicenter, en Martínez, en el Gran Buenos Aires.

2004. Cencosud sale a Bolsa. Es parte del índice IPSA, que reúne los títulos más capitalizados del mercado de valores de Santiago.

Además, la firma agrupa a los supermercados Jumbo y Santa Isabel, la multitienda Paris, la hiperferretería Easy y centros comerciales como el Alto Las Condes, Florida Center y su creación más majestuosa, el Costanera Center en la comuna santiaguina de Providencia, que ostenta la torre más alta de Sudamérica, con 300 metros. El emprendimiento sirve como mascarón de proa de la expansión de la firma a Argentina, Brasil, Perú y Colombia.

Según datos del tercer trimestre de 2015, los ingresos acumulados en ese año en todas sus operaciones eran de 7,9 billones de pesos chilenos (unos 10.000 millones de euros), un 3% más que en el mismo periodo de 2014. Mientras, las ganancias fueron de 44.400 millones de pesos, algo más de 56 millones de euros y prácticamente la mitad que en los nueve primeros meses del año anterior.

Desendeudamiento

Durante los últimos seis años, el holding ha realizado inversiones por más de 4.442 millones de dólares. “Sin embargo, el endeudamiento de la compañía se incrementó significativamente”, aporta Francisco Malvenda Barrientos, de la analista bursátil GBM. “Esa es la razón por la cual el foco principal de los últimos años ha sido el desapalancamiento y la integración de operaciones, a modo de extraer las sinergias y beneficiarse de la gran escala que tienen. Adicionalmente, dada la desaceleración económica en prácticamente todos los países en los que está presente Cencosud, los resultados corporativos han sido más débiles de lo esperado, especialmente en Brasil y Argentina, donde el contexto político y económico es aún menos favorable”.

Esa coyuntura ha hecho que la multinacional se haya visto en la necesidad de reducir su plan de crecimiento y, así, rentabilizar sus inversiones. Además del desendeudamiento, entre las prioridades de la firma está “mantener un flujo de caja neutro o positivo, con un crecimiento sostenido y al servicio de nuestra base de clientes en la región”, según explicó en sus planes de expansión para el periodo 2015-2018.

El estilo Paulmann es atildado en todos sus detalles. Sus tiendas y supermercados tienen logos circulares, con los colores primarios y letras blancas. La corrección política también alcanza a algunos de sus empleados, enfundados en uniformes verde oscuro.

Horst Paulmann, su madre y sus cinco hermanos abandonaron Alemania en 1948, tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Pusieron rumbo a Argentina, donde Horst consiguió empleo como fabricante de camas para muñecas en la tienda de moda de aquel Buenos Aires: Gath y Chaves. Pero no se quedarían mucho tiempo. En 1950, la familia se instaló en Temuco y nunca más abandonarían Chile.

Importados

El negocio familiar continuó en manos de Horst. En 1976, en pleno despliegue de las nuevas políticas neoliberales implantadas por la dictadura militar, Paulmann inauguró el que era entonces el hipermercado más grande del país, en la avenida de Kennedy de Santiago. El concepto Jumbo se convirtió en un éxito entre las clases medias chilenas y argentinas, especialmente por la disponibilidad de productos importados hasta entonces inencontrables.

La siguiente fase fueron los malls o shoppings, que culminaron esa idea con música ambiental, iluminación natural y plenitud de cristales, como si se tratase de un aeropuerto. En 2000, el grupo dio inicio a su despegue latinoamericano.

En 2006, el Congreso otorgó la nacionalidad chilena a Horst Paulmann, a la sazón con 71 años. La década siguiente ostentaría el segundo puesto en el ranking de fortunas de Chile, tras la viuda del empresario minero Andrónico Luksic, y el 531º del mundo, con un patrimonio de 4.400 millones de dólares.

Paulina Andrade, autora del libro Los pasos del elefante: el imperio de Paulmann, explica que “muchas de las características de la empresa o sus filiales se traspasan desde el carácter de su dueño y eso se nota. A cualquier persona que le preguntes por qué el Jumbo es así de limpio, por qué encuentras todos los productos, por qué todos se tienen que vestir de alemán detrás del mesón, te responden que hay un sello demasiado personal. Aquí hay un sujeto clave y es el fundador de este holding”. También creador de una frase que, con menos palabras, define el carácter con el que construyó su imperio: “Las crisis son para aprovecharlas”.