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“Solo damos un 30% de opciones a la secesión de Cataluña”

“Nos preocuparía que hubiese en España un parón o una revisión de las reformas”

Myriam Fernández de Heredia (Madrid, 1969) es la responsable de ratings soberanos en Standard & Poor’s para Europa, África y Oriente Próximo. Desde Madrid coordina 8 oficinas y 60 analistas. Cualquier decisión que toma tiene un impacto inmediato en el mercado. Su labor es poner nota a la solvencia de 370 emisores que incluyen Estados, comunidades autónomas, Ayuntamientos o regiones.

Pregunta. El mercado ha iniciado 2016 con una gran volatilidad. ¿A qué lo atribuye?

Respuesta. Hay varios factores que causan esa inestabilidad, y la mayoría de ellos ya estaban presente en 2015 y ahora se han acrecentado. Me refiero a los riesgos geopolíticos, el terrorismo, la desaceleración de China y la caída del precio del crudo. Es prematuro anticipar el impacto a medio y largo plazo de estos factores y por eso no nos hemos planteado revisar ningún rating por este motivo. Lo que sí hemos revisado a la baja es la previsión del precio del petróleo para 2016, 2017 y 2018. A todas las economías importadoras de petróleo esta situación les viene bien, aunque una posible desaceleración en las economías emergentes quizás acabe teniendo un efecto negativo sobre la zona euro.

P. ¿Cómo ve a España?

R. Esperamos una moderada desaceleración del crecimiento. Nuestro pronóstico es una mejora del PIB del 2,7% en 2016 y del 2,4% en 2017. Sin embargo, también esperamos que los precios suban algo, con lo que el crecimiento nominal del PIB estaría cercano al 4%. La economía española se ve impulsada por la mejora del consumo y también por el sector exterior. La recuperación del consumo es más alto también de lo que vemos en el resto de la zona euro. El mayor riesgo que apreciamos para este escenario es que el crecimiento mundial se desacelere por la caída del precio energético y de las materias primas.

P. ¿No incluye como factor de riesgo la inestabilidad política en España?

R. La estimación de crecimiento actual ya tiene en cuenta los posibles factores de inestabilidad política. En octubre pasado mejoramos el rating de España a BBB+ con perspectiva estable. Aún no sabíamos el resultado electoral, pero sí que era posible una situación de elevada fragmentación política. En cualquier caso, la nota actual de España también descuenta que el nuevo Gobierno que se forme, o que salga de nuevas elecciones, continúe con la consolidación presupuestaria y con un espíritu reformista. Aún quedan temas importantes por reformar, como profundizar en los cambios del mercado laboral, negociar un nuevo sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad o un nuevo sistema de financiación autonómica. Son temas importantes sobre los que el próximo Gobierno debería adoptar decisiones.

P. ¿Cree que un Gobierno sin mayoría absoluta puede hacer todas esas reformas que demanda?

R. Es probable que haya una cierta ralentización en la dinámica reformista porque no es lo mismo tener mayoría que tener que buscar el consenso en temas clave. Lo que sí nos podría preocupar, por su impacto en el crecimiento económico y en nuestro rating de España, es que se produzca una parada total o que el nuevo Gobierno deshaga lo ya hecho. Es decir, que se pudieran replantear ciertas reformas importantes como la del mercado laboral, que, en nuestra opinión, ha sido positiva, ya que ha flexibilizado el sistema de contratación y ha permitido al país ser más competitivo.

P. Otro elemento de incertidumbre es el proceso secesionista en Cataluña. ¿Sería viable desde el punto de vista económico?

R. Nuestro escenario central es que Cataluña va a seguir siendo parte de España. Es verdad que este escenario contempla que en algún momento, esperemos que en esta legislatura, tiene que haber un replanteamiento del sistema de financiación autonómico. Hay que conseguir un sistema que garantice la sostenibilidad del gasto autonómico porque el actual no funciona bien: hay comunidades que están financiadas en exceso y otras con ingresos insuficientes.

P. ¿Qué impacto tendría la independencia en la nota crediticia tanto de España como de Cataluña?

R. Es una posibilidad remota a la que no le concedemos una probabilidad mayor del 30%. El rating de España (BBB+) y el de Cataluña (BB-) asumen que esta última seguirá siendo parte del Estado. No hemos hecho un estudio en profundidad acera de cuál sería el impacto de una separación. Obviamente, Cataluña es una parte importante del país, tanto desde el punto de vista político como económico, además de un polo de atracción de turismo e inversiones. Por tanto, en el hipotético caso de que se produjera la independencia, el impacto sobre el rating de España sería negativo.

P. El problema griego sigue ahí. ¿Cuál sería una solución justa?

R. Nosotros no damos soluciones, lo único que hacemos es analizar las medidas que se aplican y si estas logran una mayor sostenibilidad de la deuda. Tenemos a Grecia en el nivel CCC, es decir, creemos que hay un riesgo de impago en los próximos 12 meses. El país ha salido del default, pero sigue siendo muy vulnerable. Creemos que el Gobierno griego está comprometido a llevar a cabo las reformas necesarias para que los recursos del programa de apoyo sigan llegando. Es cierto que los problemas permanecen porque la deuda es alta y la economía todavía está sufriendo. Sin embargo, también es verdad que desde el punto de vista del servicio de la deuda hay unos años de gracia muy importantes.

P. ¿No cree que se ha llegado demasiado lejos con la austeridad?

R. No voy a entrar en si se ha ido demasiado lejos o no. La calificación crediticia tiene varios componentes y uno de ellos es la consolidación fiscal. Cuando encadenas varios años de déficits y acumulas mucha deuda, debes reducirla para tener más flexibilidad en el futuro. La austeridad depende mucho del país. En el caso de Alemania, por ejemplo, no empeoramos el rating de AAA incluso cuando tenía un déficit del 6% sobre el PIB porque podía tomar medidas anticíclicas al contar con una baja tasa de paro o carecer de desequilibrios estructurales importantes. En cambio, otros países no tienen esa flexibilidad y necesitan recurrir a la consolidación presupuestaria. Las medidas que se apliquen deben permitir ganar competitividad para que la economía vuelva a crecer. ¿Gastar más? Depende de para qué. El gasto tiene que estar dirigido a aquellas políticas que permitan mejorar la competitividad y generar crecimiento. Además, este gasto no tiene que ser dinero público, pude ser también gasto privado o la aplicación de políticas o de leyes encaminadas a que los bancos presten y las empresas inviertan.

P. ¿Habría hecho default España sin la ayuda del BCE?

R. Pues no lo sé. Es verdad que habría tenido muchas más dificultades para hacer frente al servicio de la deuda. El pico del coste de financiación para España fue del 7%. Si ese nivel se hubiera prolongado en el tiempo, habría sido posible que España no aguantase. Pero son todo especulaciones.

P. ¿Es acertado que un Ayuntamiento tan endeudado como el de Madrid prescinda del rating?

R. En este tema no tengo mucho que comentar. La relación que tenemos con los emisores depende en gran medida de ellos. El Ayuntamiento de Madrid decidió no continuar con nuestro servicios y hemos aceptado su petición.