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La crisis dispara los intentos de fraudes al seguro

Un 6% de los siniestros resultaron ser un intento de fraude al seguro. El 7% de los fraudes tienen que ver con el automóvil.

Entre los años 2009 a 2014 en plena crisis seis de cada 100 siniestros registrados por las compañías aseguradoras fueron un intento de fraude, 3,5 veces más que en 2009 con un coste que también se ha incrementado hasta alcanzar los 1.190 millones de euros, casi un 20% más que en 2012. El automóvil es, sin duda, el capítulo con mayor incidencia ya que siete de cada 10 fraudes pertenecen a esta rama, según los datos del Barómetro del Fraude en el Seguro de Autos que realiza Linea Directa.

El informe que analiza también una encuesta realizada el pasado mes de diciembre, señala que al menos nueve millones de conductores españoles justifican ese tipo de actuaciones y destaca que junto al perfil tradicional del defraudador, hombre joven menor de 26 años, se le suma ahora los varones de de mediana edad con estudios universitarios y que trabajan por cuenta ajena, habiendo disminuido notablemente el porcentaje de pymes.

Algunas de las justificaciones que se recogen en el informe señalan que "hay delitos mucho peores y no se persiguen. Las aseguradoras ganan mucho dinero y cobran muy caro. No pasa nada, sólo es un arañazo."

Para Francisco Valencia, director de Gobierno Corporativo de Linea Directa, se trata de un problema social importante que supera el ámbito de las compañías ya que se ha detectado incluso la existencia de mafias o bandas organizadas que captan asegurados y potencian este tipo de delitos catalogado como estafa en el Código Penal.

También aquí "pagan justos por pecadores" ya que estas actuaciones, aunque no lo han sabido cuantificar, supone de entrada un incremento del precio de las primas para el resto de los asegurados.

En el lado positivo del informe se aprecia un cambio de tendencia en la percepción social al reducirse casi a la mitad la intención de defraudar, pasando de lo ocho millones de conductores que lo intentaría hace dos años a 4,7 millones. Y se ha reducido también la apreciación de que se trata de algo "cultural", que forma parte de nuestra idiosincrasia. Es más, el 73% de los conductores –el equivalente a 19 millones- reconoce que denunciaría a otra persona por fraude al seguro si obtuviera un beneficio económico directo a cambio. De cualquier manera, 5,2 millones de automovilistas "reconocen que podrían cometer fraude si supieran que no van a ser descubiertos".

En cuanto al género, según el informe, lo hombres defraudan más que las mujeres y se arrepienten menos de las estafas -63,5% frente al 51,7%-, "además de presumir más de ellas incluso ante desconocidos." Por su parte, las mujeres fingen más lesiones que los hombres, simulan más gravedad de la real y desconocen más las consecuencias jurídicas del fraude.

Y a la hora de justificarlo, los hombres lo hacen para "tener el coche en perfecto estado", mientras que las mujeres argumentan su "tendencia a cuidar de la economía familiar".

El 94,5% de los intentos de fraude corresponde a los daños materiales y el 4,5% a las lesiones, pero el importe medio de estos últimos, 17.300 euros, es 30 veces más que los 550 euros de media de los primeros. En cuanto al tipo de estafa, la tipología más habitual son los daños ajenos al siniestro, presentes en el 75% de los casos. Le siguen los montajes preparados con antelación en los que intervienen varias personas -12%-, los presupuestos inflados -7%-, las averías declaradas como siniestros, -1,5%- y los falsos hurtos, -1%-.

En cuanto al reparto geográfico, Linea Directa ha cruzado los datos de los dos últimos os con el total de siniestros declarados en cada provincia y según los resultados, Cuenca, Murcia y Jaén son las que presentan más fraudes, mientras que Soria, Salamanca y Burgos tienen los índices más bajos. La cuantía media de cada intento de fraude "ronda los 1.284 euros, un 43% más que el año anterior" y presenta diferencias notables entre los 4.800 euros de media en Huesca y los 230 de Segovia.