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Las ventas de Renault crecen un 3,3% en 2015 y encadenan tres años al alza

Los ejecutivos de la firma presentan al Gobierno francés sus planes de reducción de emisiones

En 2015 el grupo Renault (Renault, Samsung Motors y Dacia) vendió 2.801.592 vehículos nuevos. Es una cifra récord que supone un 3,3% más que el año precedente y que permite a la marca francesa exhibir resultados de crecimiento por tercer año consecutivo. Son datos oficiales de la firma aireados todavía en plena crisis bursátil tras conocerse las inspecciones oficiales sobre los sistemas de detección de emisiones de sus vehículos diésel. España es el quinto mercado en importancia de Renault, con 156.108 automóviles vendidos en 2015.

Los datos de ventas de Renault son extraordinariamente buenos si se tiene en cuenta que el mercado del automóvil a nivel mundial creció el pasado año la mitad (un 1,6%) y que las ventas han caído en América (un -14%). Por contra, en Europa y el norte de África ha logrado un crecimiento importante y, sobre todo, ha obtenido un cierto éxito en India, donde Renault es ya el primer constructor europeo con una progresión del 20,1% gracias a su nuevo modelo todoterreno KWID, comercializado a bajos precios que oscilan entre los 4.200 y los 5.600 euros. Renault asegura que en 2015 ha registrado ya 80.000 pedidos de este automóvil presentado a mediados de año.

Por países, los mercados más robustos de Renault son, por este orden, Francia, Brasil, Alemania, Turquía y España, donde tuvo una cuota de mercado del 13,1%. Por segmentos, Renault triunfa fundamentalmente en el mercado del utilitario, donde por 18º año consecutivo se sitúa como líder en Europa. Sus modelos más vendidos son el Clio 4 (372.062 unidades), el Duster (331.238) y el Sendero 2 (326.712).

El balance anual del grupo Renault hecho público esta mañana llega en un momento particularmente delicado para la firma en el mercado bursátil. El jueves pasado, las acciones se llegaron a desplomar un 20% en pocas horas al conocerse las inspecciones a las que le estaba sometiendo el Gobierno francés para comprobar que no utiliza mecanismos fraudulentos en los tests de emisiones de sus vehículos. La trampa detectada en el fabricante alemán Volskwagen está detrás de tales inspecciones. Ese mismo jueves, el Gobierno aseguró no haber encontrado el mismo mecanismo en los automóviles analizados hasta el momento de la firma Renault, pero sí informó de que varios modelos de la marca contaminan más de lo permitido. El mayor problema es el del Renault Captur, que emite cinco veces más de óxido nitroso de lo que marca el límite establecido oficialmente.

Directivos de Renault se reúnen esta tarde con la comisión técnica del Ministerio de Ecología establecida justamente después del escándalo Volkswagen, en septiembre pasado, con la intención de inspeccionar de manera aleatoria un centenar de los vehículos que circulan en Francia. Se trata de verificar que estos no manipulan sus datos de emisiones como hizo la firma alemana.

La acción de Renault, arrastrada por el escándalo Volkswagen, cayó entonces estrepitosamente en casi un 19,4%, pero se recuperó rápidamente en octubre. La revelación hecha el jueves por los sindicatos, calificada de “inoportuna” por el ministro de Economía Emmanuel Macron, desplomó de nuevo el valor de la sociedad en Bolsa, con una caída del 20% que se redujo al final de la sesión al 10,28%. La acción sigue, sin embargo, bajando y, de hecho, desde el 1 de enero ha perdido ya el 21,5% de su valor en la Bolsa de París.

 

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