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Las cuotas obligatorias es lo que da el poder a las mujeres en las empresas

España queda atrás respecto a otros países de la UE, con cerca de un 14% de consejeras

La realidad se muestra testaruda. El progreso de la mujer en las organizaciones empresariales solo se consigue con discriminación positiva. Cuando se pone en marcha una ley de cuotas, la presencia femenina en los consejos de administración crece rápidamente. Sobre todo si esa norma es taxativa y prevé multas.

Noruega fue el primer país que lo demostró, en 2003, con una regulación que imponía sanciones a las compañías que no alcanzaran un porcentaje del 40% en los órganos de decisión. Penalizaciones que no hizo falta aplicar pero que amenazaban hasta con la disolución de las empresas que no observaran la regla, y todas la cumplieron. Gracias a la ley, las consejeras pasaron de representar un exiguo 3% a cerca del 40% actual “instantáneamente”, sostiene Morten Huse, profesor de la escuela de negocios noruega BI y de la Universidad de Witten/Herdecke (Alemania).

Con la ley, las ejecutivas en Noruega pasaron del 3% al 40%

Lo mismo se ha comprobado recientemente en Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Reino Unido. Y se prevé que pronto suceda en Alemania y Suecia, con regulaciones más modernas. Desde que en 2011 Francia introdujese su ley de cuotas, con penalizaciones asociadas, las administradoras han pasado de sentarse en menos del 20% de los asientos del consejo a estar en el 32%. Igual que en Italia, que también amenazaba con multas, que saltó del 5% al 26% en menos de cuatro años. Son los ejemplos más destacados del avance femenino en los órganos rectores de las empresas. Aunque Bélgica, Holanda, Suecia y Reino Unido también lo reflejan.

Al contrario que España, que se está quedando atrás, según Huse. “Fue uno de los primeros países europeos en adoptar legislación positiva acerca de la participación de las mujeres en los consejos de administración [con la Ley de Igualdad de 2007 que recomendaba alcanzar un porcentaje del 40% en 2015; que ni siquiera ha llegado al 14% en las compañías cotizadas en Bolsa]. Sin embargo, a día de hoy sufre un retraso notable”, explica. “Aunque ha mejorado, solo ha avanzado unos 10 puntos en la última década. Al revés que Francia o Italia, que estaban muy por debajo de España en 2003 y ahora la superan en 10 o 15 puntos”, continúa Huse.

Varios países europeos acaban

de aprobar normas propias

“Existe un desequilibrio, y otros países reflejan que donde se implantan las cuotas, se corrige”, sostiene Ana García Fau, consejera de Merlin Properties y Eutelsat. Esta experiencia ha servido para convencer a personas reacias a la discriminación positiva, de que esta es la única alternativa. Así lo reconocían Cristina Jiménez Savurio, presidente de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa (FIDE), y Silvina Bacigalupo, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid en una jornada organizada por la consultora Comerciando Global sobre la diversidad en los órganos rectores de las empresas. “Yo no quería ser una especie protegida pero, cuando no hay una ley que establece la posibilidad de acceder a los puestos directivos, es imposible. Y si la ley no es obligatoria, como sucede en España, con una presencia del 16,7% en los consejos del Ibex, no llegaremos al 40%. Habría que imponer consecuencias para cumplir estos objetivos”, proponía Bacigalupo.

Medidas sancionadoras

 El profesor Huse, que investiga sobre la creación de valor en los consejos de administración y que aborda con Comerciando Global un estudio acerca de la situación española en diversidad de género, cree que la presencia de las mujeres en el poder mejoraría en el país si se introdujese un “instrumento radical, como son las medidas sancionadoras”. De hecho, en Reino Unido, donde la norma es de cumplimiento voluntario, “solo se han empezado a ver cambios desde que el Gobierno ha amenazado a las empresas con imponer multas”, sostiene. Además, cree que hacen falta herramientas de conciliación adicionales para hombres y mujeres, “porque las cuotas son necesarias pero no suficientes”.

“Necesitamos una ley de cuotas reforzada. De lo contrario, nos quedaremos en el cumplimiento, es decir, en el cumplí y miento”, bromeaba Miguel Ángel Zuil, socio director de la empresa de cazatalentos Boyden. Aunque desde la reciente reforma de la Ley de Sociedades de Capital y del Código de Buen Gobierno se atisban cambios, “se está moviendo la búsqueda de consejeras”, asegura Zuil. También lo atestiguan dos administradoras, Ana García Fau y Teresa Alarcos, consejera de SolidQ. “Te llaman más para participar en procesos de selección”, dicen ambas, tanto desde España como en el resto de Europa, donde se están estrenando leyes que persiguen la paridad. Aunque, según Alarcos, el Ibex “sigue cerrado a las mujeres.

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