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China enciende todas las alarmas supervisoras

El gigante asiático abraza con entusiasmo la industria del ‘shadow banking’

La actividad de la banca en la sombra se concentra mayoritariamente en las economías desarrolladas, con una cuota de mercado conjunta del 80%. EE UU es el epicentro de este negocio. Allí el shadow banking suma activos financieros por valor de 14,2 billones de dólares, lo que supone el 40% del dinero que manejan estas entidades en todo el mundo. Reino Unido ocupa la segunda posición con 4,1 billones (el 11%). Si se compara el peso de los activos bajo gestión por esta industria con relación al PIB, la primera posición le corresponde a Irlanda, donde la banca en la sombra es el 1.190% del tamaño de su economía.

Sin embargo, en los últimos cuatro años el movimiento más significativo ha sido el fortísimo crecimiento de la actividad bancaria paralela en los mercados emergentes, sobre todo en China, que ha multiplicado por cuatro su peso en el negocio mundial entre 2010 y 2014. Este auge, unido a las dudas acerca de las cifras oficiales que aporta Pekín al Financial Stability Board, ha despertado la preocupación de los supervisores financieros.

"El shadow banking podría ser el germen de la próxima crisis mundial. Sobre todo en China, donde la banca en la sombra está adquiriendo dimensiones colosales. En el gigante asiático ya se han producido problemas por los productos financieros de estas entidades destinados a los clientes de banca privada", advierte Juan Ignacio Crespo, estadístico del Estado.

Poco peso en España

La participación agregada de los países de la zona euro en esta industria representa el 23% de los activos totales. En el caso de España, el despegue de la banca en la sombra está aún en sus fases iniciales. "La situación en nuestro país es mucho más limitada que en otras economías de su entorno, pero obviamente está creciendo", explica Javier Méndez Llera, secretario general del Instituto Español de Analistas Financieros. España es un país donde empresas y particulares se siguen financiando a través de la banca tradicional (en torno a un 80% cuando en EE UU, por ejemplo, el porcentaje ronda el 20% debido al peso de los mercados de capitales y del shadow banking como alternativas crediticias). "Esperamos que esta desproporción tan fuerte entre fuentes de financiación tienda a reducirse en España, con una apelación a la fuente de los mercados, lo que, inevitablemente, incrementará los importes de la banca en la sombra", añade Méndez Llera.

Las entidades españolas, de momento, supervisan el desarrollo de este sistema paralelo, y piden en todo caso una mayor supervisión. "En la actualidad se puede observar un incremento de la inversión en riesgo de crédito por parte de agentes no bancarios como el capital riesgo y otros inversores en activos dañados, pero en esta actividad no se detectan de momento riesgos propios del shadow banking como el descalce de plazos o el elevado apalancamiento", reconoce José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB). "Sin embargo, en la medida en que el arbitraje regulatorio sea el factor que impulsa la banca en la sombra, deberíamos permanecer vigilantes para evitar cualquier riesgo de inestabilidad en el sistema financiero proveniente de este tipo de operaciones. Para evitar problemas se debería aplicar el principio de, a igualdad de actividad y riesgos, misma regulación", concluye Roldán.

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