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La exportación como escape

La lista de pequeñas empresas españolas que obtienen de los mercados exteriores la mayor parte de su facturación no cesa de crecer

Ya se sabe que las grandes empresas españolas han acelerado su presencia en el exterior estos años. Mientras que en el 2004 las empresas del Ibex 35 obtenían, según BME, el 40% de su facturación fuera de España, en el primer semestre del 2015 llegaron al 63%. En nueve de ellas la aportación exterior fue de más del 80%,y algunas incluso superan este porcentaje. Gamesa exporta el 93%, Grifols el 92% y Acerinox el 90%. Lo que quizá sea menos conocido es que lo mismo les pasa a las pymes españolas. El censo de firmas que venden fuera del país no ha cesado de aumentar: entre 2007 y 2014 creció un 17%, de 39.000 a 46.000. En algunas regiones, como Madrid, el incremento ha sido aún más fuerte, "un 54,3% más" según apunta Carlos Prieto, director de la Cámara de Comercio de Madrid.

Parte de esta apuesta por el exterior se debe a la crisis, tan fuerte que, según Ignacio de la Torre, profesor de IE Business School, "ha hecho caer la demanda interna un 19% y el PIB un 7%". Un desplome tan dramático que ha llevado a un gran número de firmas, dicen en la Cámara de España, "a considerar la exportación, no como recurso temporal, sino apuesta estratégica de largo plazo". En los sectores más afectados por la bajada del consumo, la única salida para no cerrar ha sido vender fuera, lo que explica que las exportaciones españolas se hayan disparado desde los 189.000 millones de euros del 2008 a los 240.000 del 2014, un 27% más, justo en los peores años.

Esto ha sido innegable en las actividades ligadas a la construcción, donde sectores como los materiales de construcción, la domótica o los muebles se desplomaron. Es el caso de Fermax, que por la necesidad de exportar se ha convertido en una de las ocho grandes del mundo en porteros automáticos del mundo: la empresa, que factura 45 millones de euros, exportaba el 30% en el 2007 y ahora el 70%. Otra firma, la alicantina Romanense de Mármoles, envía ahora el 90% de su producción al exterior.

El sector de la cosmética ya vende fuera dos tercios de su producción

Algo similar ha pasado con las empresas centradas en el consumo final, por ejemplo las de cosmética, que han visto como su mercado interior caía un 20%. El sector pasó de exportar 1.874 millones en el 2009 a 2.928 el 2014 y vende fuera el 65% del total. Uno de sus campeones es la catalana Natura Bissé, con una facturación de 40 millones de euros, que exporta el 80% de su producción, sobre todo a EE UU. Bruno Vassari, que antes de la crisis vendía el 30% fuera, envía ahora el 70%. Lo mismo ha pasado con la joyería, donde tenemos la cuarta industria de Europa y cuyas exportaciones han subido de 318 a 451 millones entre el 2010 y el 2013. Carrera y Carrera exporta el 80% y Bagués-Masriera, que ha reforzado su frente exterior, ha pasado de exportar el 30% hace 10 años al 60% ahora. Otro grupo del sector, Festina, exporta el 74%.

En otros sectores, ya internacionalizados, muchas pymes se limitaron a acelerar su presencia fuera. Ha sido el caso de los componentes para el automóvil, una industria muy global, la cuarta de Europa, que exporta el 60% de su producción (17.600 millones en el 2014) y el 82% si se incluyen los componentes que van en los coches made in Spain exportados. Al margen de las grandes como Antolín o Ficosa hay centenares de pequeñas que exportan, y mucho. Cigüeñales Sanz, que nació en 1947 en Zaragoza, exporta más del 90% de su producción de 11 millones de euros a 60 países. Frenos Iruña, especializada en los componentes para frenos de serie corta, vende el 90% fuera.

El agroalimentario es otro de los sectores en el que centenares de pymes han logrado exportar la mayor parte de su producción al apalancarse sobre una actividad en la que España es líder. Abundan las empresas como Crisolar, la mayor empresa española de frutos secos, que exporta el 80% de su producción a 20 países. Otro caso tradicional de éxito internacional es la máquina herramienta, con un fuerte cluster en el País Vasco. Zayer, que desarrolla máquinas fresadoras (algunas con 13 metros de altura) y tiene una plantilla de 165 personas y exporta más del 70% de su producción.

Pero, al contrario de lo que sucedía hace veinte años, cuando exportar era solo una opción, a lo largo de la última década muchas de las nuevas empresas, explica José Vicente Morata, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, "han nacido ya con vocación de ir al exterior, sobre todo en sectores como la biotecnología o las TICs". Libelium, una firma que produce sensores para el 'Internet de las Cosas', fundada hace ocho años por dos jóvenes ingenieros, exporta el 90% de su producción.

Este es también es el caso de las nuevas empresas de moda y calzado, que siguiendo la estela de Inditex y Mango, han apostado desde el principio por ir al exterior. Pronovias, líder mundial de moda de novias, exporta el 73% de su producción. El calzado ha pasado, a su vez, de exportar 850 millones de euros en 1988 a 2.640 millones en el 2014. Decenas de empresas de esta área facturan casi más fuera de España que aquí, el caso de Camper, Mascaró, Pretty Ballerinas o El Naturalista. Esta empresa, presente en 3.000 puntos de venta de 45 países, vende el 89% en el exterior. Castañer, otra marca potente, vende fuera el 70%. Incluso una marca nueva como Mus & Roew, solo con dos años, ya exporta el 90% de su producción.

Hay industrias donde la ventaja competitiva no reside en los costes sino en ocupar nichos de mercado muy específicos

Suele atribuirse la mayor parte del éxito exterior a la reducción de los costes salariales, que ha mejorado la competitividad externa de España. "La reforma" apunta Balbino Prieto, presidente del Club de Exportadores, "ha sido decisiva para las pymes ya que ha permitido competir mejor y atraer inversión exterior". A lo que De la Torre añade que "ahora mismo tenemos un coste laboral medio de 21 euros en España frente a la media de 28 en la zona euro, una ventaja muy importante".

Pero no todo son costes. Estos no hubieran sido suficientes de no contar España con un tejido de pymes muy competitivas en cuanto a producto. De hecho, muchas de estas firmas han sabido convertirse en 'campeones de nicho' al dominar el diseño y producción de un producto muy concreto. Alunas de estas venden el 90% fuera. Es el caso de la catalana Biokit, que desarrolla reactivos para el diagnóstico in vitro de diferentes enfermedades en miles de laboratorios y hospitales de 100 países; la valenciana Zumex Group, líder mundial en diseño y fabricación de maquinaria para exprimir frutas y verduras y que cerró el 2015 con ventas de 15 millones de euros; la zaragozana Airtex, un fabricante de bombas de agua y de combustible que factura 35 millones en el extranjero, o la gijonesa Zitrón, que construye ventiladores para túneles axiales para el transporte y la minería, factura 60 millones y trabaja en 82 países.

Los costes son, pues, solo parte de la historia. De hecho, muchas pymes españolas se han decantado por situarse en segmentos medios. Y exportan mucho. Por ejemplo, las empresas de Ubrique que se dedican a la producción de bolsos han logrado resistir la competencia china y exportan cada vez más (el 80% de su producción), pese a que tienen costes muy superiores (un mínimo de 300 euros por prenda). Mientras exportaban por valor de 194 millones de euros en el 2008, el año pasado lo hicieron por 462 millones. Habrá, pues, que revisar la idea de que las pymes exportan poco. Al contrario. "Se detecta en España una tendencia exportadora más generalizada que en la media de Europa. Aquí, según un informe de FedEx Express, el 47% de las pymes son internacionalmente activas" apunta Carlos Prieto, de la Cámara de Comercio de Madrid.