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El sector del vino brinda por China

La demanda de la bebida en el país asiático no deja de crecer y todo apunta a que se convertirá en el primer mercado mundial

China es la nueva joya de la corona para los vitivinicultores del mundo. La demanda de vino en este mercado ha crecido de manera extraordinaria en los últimos años y las perspectivas, a pesar de las turbulencias económicas del momento, son jugosas. En menos de una década, el país asiático pasó de la décima a la quinta posición en el consumo de la bebida extraída de la uva y se espera que en los próximos años llegue a lo alto del pódium, dejando atrás a países con una larga tradición en el culto a esa bebida, como Estados Unidos, Francia, Italia y Alemania, que actualmente encabezan la lista.

“No podemos decir que sea un mercado donde el consumo esté muy desarrollado, pero hay una serie de capas sociales en donde se ha hecho popular”, dice Rafael del Rey, director general del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV). En el siglo pasado, según un análisis realizado por la aseguradora de crédito Coface, en los países de Asia la bebida era adquirida solo por las élites. El cambio de tendencia se produjo en la última década gracias al crecimiento económico de la región, que permitió una expansión de la clase media, a la cual se han sumado casi 44 millones de personas desde el año 2000.

Según el banco de inversión Credit Suisse, China es el país con la clase media más grande del mundo, con casi 110 millones de personas, seguido de Estados Unidos, con cerca de 92 millones. Las estimaciones de la OCDE indican que este segmento de la población llegará a los 4.900 millones de habitantes en 2030 en el mundo, y dos terceras partes habitarán en Asia, principalmente China.

A pesar del éxito que ha tenido la bebida en Oriente, el sector del vino en ese país es todavía bastante pequeño, según recoge un informe del Instituto Español de Comercio Exterior (Icex). El consumo en 2014 estuvo cerca de los 16 millones de hectolitros, casi la mitad de lo que se bebieron los estadounidenses (31 millones de hectolitros). Este último es el principal mercado, según las estadísticas de la Organización Internacional del Vino (OIV). “La popularidad del vino está aumentando y bodegas de todo el mundo tratan de vender productos en este país, sobre todo en las áreas de influencia de las grandes ciudades como Pekín, Shanghái, Shenzhen o Cantón”, agrega el Icex, que ve en el sector un gran potencial de desarrollo gracias a una población que rebasa los 1.000 millones de habitantes.

Aterrizar en el mercado chino no ha sido sencillo para los principales productores de esta bebida alcohólica: Francia, Italia y España. China produce más del 80% del vino que consume y año a año ha venido aumentando la superficie de viñedos. Actualmente tiene más de 700.000 hectáreas dedicadas al cultivo de la vid, la segunda plantación más grande del mundo, tan solo detrás de España, con más de un millón de hectáreas, según las estimaciones de la OIV. El vino chino, en su mayoría tinto, “suele ser barato, de baja calidad, y vendido por grandes marcas chinas con un marketing agresivo que les permite una gran penetración”, señala el Icex. En cambio el importado, que suele ser de calidades superiores, es también mucho más caro.

Francia ha sido el país de Europa que mejor se ha instalado en esta plaza oriental, pues controla el 43% de las importaciones. “Este país ha sabido aprovechar extraordinariamente sus denominaciones de origen y su vino de alto valor”, comenta Del Rey. A pesar de ello, en los últimos cuatro años ha perdido algo de su potencia frente a Australia y Chile (países que detentan el segundo y tercer lugar, respectivamente, entre los proveedores de vino a China), que han firmado acuerdos comerciales con Pekín en los que se establece una suspensión de los aranceles en la importación de esta bebida.

El vino barato sale caro

España es uno de los grandes productores de vino. A pesar de ello, como cuarto proveedor apenas controla el 6,7% del mercado chino. “La imagen de los vinos españoles en China se ha visto perjudicada por la entrada masiva de vino a granel”, dice el análisis del Icex. Este factor hizo que se identificara a la bebida española como un producto barato, abunda el Instituto. “El ratio de exportación de vino a granel fue del 90% en 2005, frente a tan solo 10% del embotellado”. Pero esta tendencia dio un vuelco en 2014, cuando el embotellado supuso el 96% de las exportaciones españolas.

Entre los países europeos, España es el más vulnerable para enfrentar la nueva competencia que representan Australia y Chile en el mercado asiático, según Guillaume Baque, economista de Coface. Los productos españoles se han posicionado en un estándar bajo y medio, mientras que las bebidas procedentes de Francia (principal comprador de España de vino a granel) e Italia (quinto suministrador de vino a China) ofrecen una mayor calidad, agrega el experto de la aseguradora de crédito.

El legado francés

Los vinos franceses gozan de un gran reconocimiento, en parte porque los profesionales de ese país incentivaron la cultura del vino en China. Los italianos, por su parte, se benefician de su extensa red de restaurantes que funciona como una eficiente red de distribución.

“Nadie puede aspirar a quedarse en exclusiva con el mercado chino”, argumenta Del Rey. “Si el vino se populariza todavía más en Asia, lógicamente los chinos van a intentar aumentar su calidad, ya lo están haciendo… están llevando a gente de la industria europea para perfeccionar sus bebidas”.

La industria vitivinícola española deberá de mejorar para enfrentar la creciente demanda, explica el experto del OEMV. “¿Nos obligarán a ir por delante? Sí. Y no nos ha de dar miedo. España tiene unas condiciones de producción, una historia y una capacidad de distribución capaz de competir positivamente en el mundo”, concluye.