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¿Puede un extranjero ganar los millones del Powerball?

El miércoles se sortea la Powerball con un premio que bate el récord mundial de premios

El frenesí colectivo ante el sorteo del miércoles de la Powerball trasciende las fronteras de Estados Unidos. El bote, que el lunes ascendía a 1.400 millones de dólares (unos 1.300 millones de dólares), está machacando las proyecciones de los gestores de esta popular lotería. ¿Pero puede un extranjero jugar los seis números de la suerte y reclamar después el bote si lo gana? Si paga los dos dólares que cuesta la apuesta mínima, sí. No hay restricciones según la nacionalidad aunque hay algunas condiciones para tener derecho a embolsarse el premio.

El requisito esencial para jugar a la Powerball o la Mega Millions es comprar la combinación en un terminal autorizado, que están dentro de Estados Unidos. Es decir, no se puede jugar desde el exterior. Eso implica que cualquier residente en el extranjero debe estar presente físicamente en uno de los 44 estados donde se juega a esta lotería. La misma regla vale para los residentes de estados como Nevada o Utah, que deben coger el coche y cruzar a un estado vecino para comprar los billetes en persona.

Es posible utilizar agentes que se encargan de gestionar la compra de los billetes, pagando la debida comisión. Es lo que suelen hacer ciudadanos canadienses a través de portales como Thelotter. De hecho, la web anunció este miércoles que cerraba la venta de billetes para esta lotería "debido a la alta demanda". El pasado diciembre un ciudadano residente en Irak que nunca viajó a EE UU hizo público que ganó 6,4 millones con el Megabucks. Compró el boleto ganador en agosto a través este servicio online, que a su vez utilizó a un agente en Oregón. Pero estos casos son muy escasos.

Además, esta vía tiene riesgos, porque este tipo de servicios no está regulado. Primero, el sistema suele atascarse con frecuencia (la web de The Lotter estaba este martes por la mañana en España fuera de servicio) y depende de la confianza que se tenga en los agentes que guardan los billetes. Segundo, y sobre todo, la compra del boleto debe ser “legal” para que el agraciado pueda recoger el premio. De hecho, prácticamente todos los portales que ofrecen estos días la Powerball sobre fraudulentos, porque en términos generales es ilegal adquirir lotería por Internet o por correo.

Las apuestas son ilegales a nivel federal en EE UU. Son los estados los que tienen la competencia de decidir como regulan los juegas de azar en sus fronteras, incluidas las loterías. Si el juego o la información sobre la misma rebasa los límites de los estados, pasa a ser de dominio federal y por tanto se considera inválido. “Nadie excepto la lotería y las tiendas con licencia puede vender boletos. Nadie”, insisten los gestores.

Hay estados, como el de Illinois, que sí permiten las compras de lotería online. Pero en estos casos están restringidas exclusivamente a los residentes. En paralelo, hay varios estados de EE UU que están contemplando la opción de limitar todas las loterías a los ciudadanos estadounidenses para evitar que los indocumentados puedan beneficiarse de los premios, pero ninguna iniciativa cuajó.

Al no haber limitaciones sobre la nacionalidad o la residencia, los inmigrantes en una situación irregular pueden comprar y reclamar el premio. Pero la suerte se le puede tornar en contra porque el agraciado debe dar la cara en público y eso le hace vulnerable a la deportación. Ser rico tampoco es garantía para que se pueda lograr la residencia legal en EE UU aunque puede allanar el camino.

Suponiendo que un turista que se encuentre estos días de paso por EE UU, se animara a comprar unos boletos y acertara el miércoles la combinación ganadora, el plazo para reclamar el premio es de 90 a 180 días en función de donde compró la combinación ganadora. Para ello deberá probar en persona ante los gestores de la lotería del Estado dónde la adquirió, que es mayor de edad y su identidad.

Por regla, los premios inferiores a los 600 dólares se pueden embolsar en cualquier tienda con terminales que emiten billetes de lotería. Pero el tendero puede por motivos de seguridad no tener el efectivo para pagarlo en el momento. Incluso se puede reclamar por correo ordinario. En cualquiera de los casos, es obligatorio solicitar el abono en el Estado donde se compró el boleto.

El ganador tiene dos maneras de beneficiarse del premio. La opción más común es recibirlo de una sola vez, lo que reduce de una manera importante el montante tras el pago de los debidos impuestos federales, estatales y en algunas ciudades como Nueva York también locales. Para poder beneficiarse de toda la suma descontados los impuestos es necesario aceptar que el pago se reparta en 30 anualidades.

La cuestión fiscal es diferente en cada caso. Los no residentes están sujetos a una imposición del 30%, aunque puede variar en función de donde se compró el billete. Hay algunos estados que obligan al ganador a presentar un número de identificación fiscal, lo que en la práctica obliga a tener una dirección en EE UU. Pero el plazo para reclamar el premio puede ayudar a programar la jugada. Luego está el régimen fiscal que se aplica en cada país y los acuerdos de doble imposición.

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