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El petróleo encadena siete sesiones de descensos y baja de 31 dólares

El presidente de la OPEP prevé una reunión extraordinaria del cartel en marzo y Rusia anuncia un drástico recorte del gasto público

Siete sesiones, siete caídas. Así cuenta el mercado de materias primas la evolución del petróleo en los primeros compases de cotización en el recién estrenado 2016. Este martes, tras un inicio de sesión en el que se han alternado las subidas con las bajadas, a media tarde el barril de brent se dejaba algo más de un 2%, ya por debajo de los 31 dólares por barril. Esta cifra es siete dólares inferior al cierre de 2015 e idéntica a la registrada a mediados de 2004. Desde el 31 de diciembre el descenso acumulado es superior al 16%, un batacazo considerable que fuerza a la OPEP a mover ficha: este martes, su presidente ha dejado entrever que el cartel se reunirá con carácter extraordinario a principios de marzo para fijar su estrategia a medio plazo.

La evolución de los últimos días está en línea con los pronósticos de varios bancos de inversión, entre ellos Goldman Sachs, Bank of America y más recientemente Morgan Stanley, que han pronosticado que el crudo caerá hasta los 20 dólares por barril si se mantiene la apreciación del dólar frente al resto de divisas internacionales. Según los cálculos del último, por cada 5% de apreciación del dólar respecto a la cesta de principales divisas mundiales, el brent debería abaratarse entre un 10% y un 25%.

Si se cumple lo adelantado este martes por el presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el nigeriano Emmanuel Ibe Kachikwu, los miembros del cartel deberían verse las caras en un encuentro de urgencia a principios de marzo, tres meses antes de lo previsto en su calendario de reuniones. "Dijimos que si el precio alcanzaba los 35 dólares [por barril], empezaríamos a pensar en un encuentro extraordinario", ha señalado Kachikwu. A tenor de lo sucedido en las últimas ocasiones en las que los Estados de la OPEP se han sentado a la mesa, no parece nada claro que este hecho pueda marcar un punto de inflexión en el mercado: su última reunión, celebrada hace poco más de un mes, exhibió la división en su seno entre los países que abogan por una reducción de la producción —Nigeria, Angola o Venezuela, a los que más les cuesta obtener un barril de crudo— y aquellos que, con Arabia Saudí a la cabeza, defienden la necesidad de seguir bombeando con fuerza para mantener el pulso con los productores de petróleo obtenido mediante la fracción hidráulica (fracking).

"Un grupo [de países] cree que se debería intervenir en el mercado. Otro sostiene que, incluso si se interviniera, solo representamos al 30% o 35% de la producción mundial", ha apuntado en un foro de energía celebrado en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos). Es una prueba más de que el fracking, la tecnología que ha convertido a Estados Unidos en el primer productor mundial de crudo, ha cambiado el mapa petrolero: las dos terceras partes del bombeo diario procede de países no miembros de la OPEP, algo inimaginable hace pocos años.

Desde mediados de 2014, cuando comenzó el hundimiento del petróleo, la caída supera holgadamente el 70%. Los gestores de activos de todo el mundo han reducido sus posiciones largas sobre el petróleo —aquellas que apuestan al encarecimiento de un activo— hasta su nivel más bajo en un lustro, según datos recopilados por Bloomberg.

Rusia prepara recortes presupuestarios ante el desplome del crudo

La caída sostenida en el precio del petróleo está golpeando con fuerza a Rusia, incluso más que las sanciones impuestas al Kremlin por Estados Unidos y la Unión Europea. Este desplome tendrá consecuencias negativas para el presupuesto público del país euroasiático, que deberá ser revisado con el fin de disminuir los gastos. El recorte, según el diario ruso Védomosti, ascenderá "por el momento" al 10%, pero si el crudo sigue bajando al ritmo actual es muy probable que haya que tomar medidas más drásticas.

Los ministerios y otros órganos estatales deberán determinar esta semana qué gastos recortarán para alcanzar la disminución exigida del 10% y presentar esa información al Ministerio de Finanzas el viernes a más tardar. Si no lo hacen, será el citado ministerio quien determine a su criterio los programas que quedarán aplazados o recortados, según informó el lunes Védomosti citando a dos altos funcionarios anónimos. En Finanzas no confirmaron ni desmintieron los planes de recortes. En cualquier caso, estos no afectarán los sueldos, pensiones y otros programas sociales.

El problema es que, simplemente, no hay dinero. Rusia es el tercer productor de petróleo del mundo y obtiene las mayores entradas precisamente de los hidrocarburos: se estima que la mitad de los ingresos públicos provienen de la exportación del crudo.

Y el presupuesto estatal, que prevía un déficit del 3%, se calculó tomando como base el precio del crudo a 50 dólares por barril, pero ahora ya está en los 30. Es decir que está obteniendo mucho menos ganancias al tiempo que los gastos se han disparado tanto porque para Rusia ha subido el costo de las importaciones como por el aumento de gastos que supone la operación militar en Siria y el apoyo a los rusohablantes de Ucrania en Donetsk y Lugansk. Esto es lo que ha obligado al Gobierno a ordenar que sus ministerios e instituciones revisen a la baja sus inversiones.

Además, los pronósticos no son en absoluto alentadores, como lo demuestra el hecho de que Sberbank, el mayor banco de Rusia y Europa del Este, ha comenzado a hacer una prueba de resistencia de su gigante con el precio del crudo a 25 dólares por barril. German Greft, su director, ha explicado lo que ellos consideraban "variante pesimista" era el barril a 30 dólares, pero eso «ya es una realidad» y ahora hay que probar la resistencia del banco con precios del crudo más bajos.

El desplome que han sufrido de los precios del petróleo arrastra la caída del rublo, que en dos años ha perdido más de la mitad de su valor y que solo en lo que va de 2016 se ha depreciado ya en más de un 7% con respecto al dólar.

La semana pasada, el segundo productor mundial, Arabia Saudí, expresó sus intenciones de sacar a Bolsa total o parcialmente la petrolera estatal Aramco en un intento por reequilibrar sus cuentas públicas. El déficit público saudí se disparó hasta el 15% del PIB por el desplome del crudo.

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