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La nueva era de los mecanizados

Danobat cierra 2015 con una facturación que rondará los 260 millones

Hace dos años la consultora Gartner realizó una proyección que causó cierta polémica: dibujó para 2020 un mundo dominado por máquinas inteligentes. A medida que se acerca la fecha, la idea va tomando cuerpo. En la industria, donde reinan robots con nombres tan poco sugerentes como paneladoras, mortajadoras, brochadoras o fresadoras, la demanda de mecanizados de alto rendimiento está impulsando la llamada máquina-herramienta, que consiste en la creación de máquinas a medida capaces de fabricar cualquier objeto, o incluso construir otras máquinas.

La cooperativa vasca del Grupo Mondragón, Danobatgroup, con 60 años de historia, es el primer actor del país en un negocio que mueve en el mundo más de 60.000 millones de dólares y que está dominado por multinacionales chinas, alemanas y japonesas como Shenyang Machine Tool, DMG Mori o Mazak. En tamaño, la empresa española ni siquiera sueña con competir con las grandes, pero se ha hecho un hueco entre sociedades de dimensión media. Con una facturación de 246 millones en 2014 y un cierre de 2015 que rondará los 260, da empleo a casi 1.300 personas: más de la mitad de su plantilla tiene alta cualificación, y el 29% se dedica específicamente a actividades de investigación.

El grupo cooperativo vasco exporta el 92% de su producción

¿Una multinacional mediana puede competir en ligas superiores? Danobat exporta el 92% de su producción y cuenta con estructura comercial en 12 países. Su director, Íñigo Ucin, recalca que no quieren crecer con el único objetivo de conseguir tamaño. “En estos momentos estaremos en la posición 40 en el ránking mundial, hay una docena de competidores que son tan grandes como todo el sector de máquina-herramienta español”. Sin embargo, en los últimos 15 años no han parado de engullir a otras compañías. En 2002 la empresa vasca se hizo con la alemana Overbeck, dedicada a rectificadoras; en 2003 adquirió la inglesa Newall, proveedora de máquinas para la automoción y el sector aeronáutico; en 2006 compraron la firma Eurofiber y en 2014 incorporaron Marathon, una empresa de Houston (EE UU) que trabaja para el sector energético.

La competencia de Asia

“No competimos en productos baratos, pero nos hacen falta plataformas para dar proximidad al cliente, y necesitamos productos de gama baja, que son marginales pero necesarios”, admite Ucin. Danobatgroup tiene en Estados Unidos, Alemania y China a sus principales compradores, aunque el continente europeo absorbe la mitad de su producción. El mercado español sólo representa un 8% de la facturación.

Según un informe del año 2014 del ICEX, los países que demandan máquina-herramienta, principalmente desarrollados, están basculando hacia los emergentes, que están dispuestos a pagar menos y donde la propiedad intelectual es más vulnerable. Pero la tendencia se ha roto recientemente por el frenazo asiático y brasileño, tal y como ha reconocido el presidente de la asociación española del ramo, Antxon López. Según él, “el panorama es ahora más incierto”, dominado por los efectos de la caída del petróleo y por un mercado europeo en el que la locomotora alemana no avanza lo esperado.

Frente a ello, Ucin piensa que están a salvo de trasvase de su know-how a terceros países. “Nuestro valor está en el cerebro de la gente. Tenemos cerca de 70 patentes, pero la forma de proteger las cosas es ir un poco por delante del mercado. El cliente no compra la máquina más barata, sino la que le va a hacer ganar más dinero”, sostiene. Danobat destina el equivalente al 9% de sus ventas anuales a I+D y dispone de un centro tecnológico propio (IK4-Ideko). Esas inversiones le van a permitir potenciar la fabricación avanzada de alto valor añadido, la llamada Industria 4.0, en máquinas para los sectores aeroespacial, energético o el automovilístico. Han anunciado que gastarán 15 millones hasta 2018 en un laboratorio tecnológico que forme nuevos perfiles profesionales y han llegado a un acuerdo para entrar en el capital de Cyril Data Systems, una empresa española especializada en big data. Esta operación les servirá para ofrecer nuevos servicios basados en la gran cantidad de información que se genera en los procesos de fabricación. Su nuevo socio captura datos —más de 1.000 millones de registros al mes—, y conecta máquinas en la nube sin importar su ubicación o características. Con eso consigue facilitar el control de los procesos de producción y el ahorro de costes.

Trabajan en proyectos para conectar fábricas y controlarlas desde la nube

El futuro, ese poblado por máquinas conectadas entre sí y autosuficientes, es todavía un lugar lejano. El grueso de las ventas de Danobat tiene aplicaciones mucho más prosaicas. Por ejemplo, las máquinas producidas en sus instalaciones de Elgoibar (Guipúzcoa) son las responsables de los álabes (piezas) de las turbinas en el 90% de los aviones que vuelan por el mundo. Pasa lo mismo con los ejes de los trenes de alta velocidad que circulan por Europa. Su cooperativa de fresadoras, Soraluce, ha suministrado equipos al Nuclear AMRC, centro de investigación de Sheffield (Reino Unido), que investiga en procesos avanzados de producción. El AMRC, con el que han firmado un acuerdo de asociación a largo plazo, está liderado por la Universidad de Sheffield, con el apoyo de la Universidad de Manchester. La política de alianzas de Danobat no es nueva. Con General Electric ha desarrollado tecnología para la creación y mantenimiento de turbinas de avión, y ahora idean los equipos que servirían, según dicen, “crear los motores del futuro”.

Esa carrera por mantenerse frente a los competidores con costes laborales bastante superiores a los fabricantes asiáticos no ha estado exenta de turbulencias. “En este sector las crisis solían producirse cada 10 años, siempre en los años terminados en tres”. Por eso cuando la economía en España bullía no esperaban el cambio de ciclo que se precipitó en 2008. “La diversificación geográfica y sectorial nos ayudó a capearla. También hemos asumido compras de empresas que nos han hecho pasar dudas, pero luego las cosas salieron bien y eso nos reforzó. Hemos adoptado decisiones importantes, pero nunca hasta el límite de poner en riesgo nuestra supervivencia”, recalca su director.

El grupo logró en 2013, —año, por cierto, acabado en tres—, el mayor pedido en la historia de la industria española en su ramo: 103 millones para proyectos en Australia e India relacionados con el mercado ferroviario. En la isla continente está montando un taller para mantener y reparar ejes de vagones destinados al transporte de minerales. En India suministra a la empresa pública Ircon una línea para fabricar ejes de trenes de pasajeros.

El premio a sus políticas de gestión han sido 23 años de beneficios ininterrumpidos, parte de los cuales se han reinvertido en investigación y desarrollo de nuevos procesos de producción. “El nivel tecnológico y de conocimiento de ciertos mercados es la clave que nos ha hecho superar las dificultades”, reflexiona Ucin. Su próximo proyecto es ampliar las instalaciones de su planta de Guipúzcoa.