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China estudia alargar el veto a la venta de títulos para calmar a los inversores

El regulador sopesa prorrogar la prohibición a los grandes accionistas de vender sus acciones que expiraba esta semana. Los mercados responden con fuertes subidas

Las autoridades chinas se están planteando extender el veto a los grandes accionistas de vender sus títulos visto el pánico que su inmediata suspensión provocó entre los inversores a principios de esta semana. La Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) estaría estudiando mantener esta prohibición hasta que se dicte una nueva normativa que regule las transacciones de los grandes poseedores de títulos, es decir, aquellos que cuenten con más de un 5% del capital social de una cotizada, así como sus consejeros y directivos. Una treintena de cotizadas ha prometido que sus grandes accionistas no venderán acciones cuando se levante finalmente el veto.

El yuan, cada vez más débil frente al dólar

La moneda china sigue depreciándose de forma paulatina pero constante con respecto al dólar estadounidense. A pesar de que las autoridades han repetido que no hay motivos para pensar que se trata de una tendencia a largo plazo, los analistas especulan con que Pekín podría estar llevando a cabo una devaluación encubierta para dar un empujón a sus exportaciones.

El banco central chino estableció este miércoles la tasa de cambio en los 6,5314 yuanes por dólar, en mínimos desde mediados de 2011. Durante el año pasado el organismo emisor estuvo sosteniendo el valor de su moneda a pesar de la evidente ralentización económica, pero una vez el Fondo Monetario Internacional la aceptó como divisa de reserva se aflojó la cuerda. El regulador monetario arguye que esta caída responde al nuevo sistema de fijación del tipo de cambio, que ha dejado de depender solamente del dólar para hacerlo de una cesta de 13 monedas, entre ellas el euro o el yen, que se han depreciado sustancialmente frente a la divisa china en el último año.

Aunque el regulador bursátil no lo ha anunciado de forma oficial, varios medios estatales chinos adelantaron la noticia, muy esperada entre los inversores. Según el Shanghai Securities News, las autoridades "estarían trabajando en una solución que garantizara que los grandes accionistas no pudieran vender sus acciones en masa, sino de forma ordenada". La información fue recibida con optimismo por los mercados: Shanghái cerró con una subida del 2,25% y Shenzhen del 2,61%, recuperando parte del terreno perdido tras el batacazo del lunes. La CRMV solamente ha confirmado que está "investigando" nuevas reglas para restringir las ventas de este colectivo de inversores.

El veto fue una de las numerosas medidas que las autoridades aprobaron el verano del año pasado, en plena tormenta bursátil, para tratar de frenar el desplome de los parqués en aquel momento y fue impuesto por un periodo de medio año. La prohibición tenía que levantarse este viernes, por lo que se temía que el próximo lunes se produjera un nuevo episodio de ventas masivas. El regulador chino admitió que prácticamente un billón de títulos por valor estimado de 1,24 billones de yuanes (unos 176.300 millones de euros) quedarían desbloqueados, lo que puso en alerta a los pequeños accionistas chinos, que gestionan la mayoría del volumen de transacciones y que suelen dejarse llevar rápidamente por los impulsos o los rumores del mercado.

Con el objetivo de adelantarse a este día, el lunes los parqués chinos vivieron una espiral de ventas que terminó con el cierre prematuro de la sesión bursátil, en virtud de un nuevo mecanismo que pretende reducir la extrema volatilidad de los mercados del gigante asiático. Las pérdidas fueron superiores al 7% entre las principales compañías que cotizan en Shanghái y Shenzhen. La intervención del Banco central chino, que inyectó liquidez en el sistema, y las promesas del regulador bursátil de quitar las numerosas muletas que aún sostienen los mercados de forma progresiva lograron, por el momento, estabilizar los parqués.

Otro factor que este miércoles tranquilizó a los inversores fue la cadena de comunicados emitidos por más de 30 empresas cotizadas, que prometieron que sus grandes accionistas no venderían sus papeletas durante los próximos seis o 12 meses. La mayoría del capital de estas empresas es de titularidad privada.

A diferencia de China, los otros parqués de la región cerraron con ligeras pérdidas después de que Corea del Norte anunciara que "ha probado con éxito" una bomba de hidrógeno. Seúl cerró con pérdidas del 0,3% y Tokio y Hong Kong cedieron ambas un punto porcentual. En el conjunto de los mercados emergentes las noticias son mucho peores: se sitúan ya en mínimos de seis años.

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