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ANÁLISIS

Un año laboral irrepetible

A este ritmo, la década se cerraría con un nivel de paro registrado y de afiliación incluso por debajo de los observados en 2007

Los datos laborales publicados ayer por el Ministerio de Empleo son muy buenos, con las reservas que expresaré al final de esta tribuna. Hay, al menos, tres planos en los que basar el análisis: el de la estacionalidad propia del mes de referencia, el del cierre de ejercicio y el del momento cíclico en el que se encuentra la economía española.

Naturalmente, los datos que conocimos ayer son los mismos en cada plano del análisis, pero su valoración global debe tener en cuenta, en mi opinión, la disección analítica a la que me acabo de referir. Los registros de diciembre son los siguientes: 55.790 parados registrados menos y 85.314 afiliados más que en noviembre. Para encontrar una caída del paro registrado en diciembre superior a la de ayer hay que remontarse a los tres años previos, entre los cuales intervino la segunda recesión de la pasada crisis. Fuera de ellos, la serie histórica (desde diciembre de 1960) no los contiene.

Respecto al dato de afiliación a la Seguridad Social, es el mejor registro de la serie histórica y de signo positivo por tercer año consecutivo. Nunca, en toda la democracia, el dato de afiliación a la Seguridad Social, había tenido signo positivo en diciembre, como lo ha tenido en el periodo 2013-2015. De manera que, pese a una estacionalidad adversa, las cifras conocidas ayer deben ser calificadas de buenas.

El cierre de ejercicio que estos datos permiten hacer, en otro plano del análisis, también es muy bueno. Para empezar, el paro registrado disminuye, respecto a diciembre de 2014, en 354.203 efectivos. Para encontrar desempeños similares en el año hay que remontarse en toda la serie histórica a finales de los ochenta y finales de los noventa, fases de claro crecimiento de nuestra economía. La afiliación, por su parte, acumula en el año 533.186 nuevos afectivos, un desempeño mucho mejor que el de 2014 y frecuente en la serie histórica en las últimas dos décadas. De nuevo, datos buenos también en este plano para quien quiera verlos con circunspección.

Por último, en el plano del momento cíclico que experimenta la economía española, el análisis debe considerar otros factores. Especialmente, que cerramos el segundo año de crecimiento de la economía española, en el que la afiliación crece por encima del 3% anual y el paro registrado disminuye al 8%. A este ritmo, esta década se cerraría con un nivel de paro registrado y de afiliación incluso por debajo de los observados en 2007. A la luz de esta perspectiva, obviamente incierta, debe valorarse lo conseguido en 2015 y de extraer de este desempeño las oportunas lecciones para el futuro inmediato. Entre otras, la que debe llevarnos a una guerra sin cuartel por la mejora en la calidad del empleo. En este plano, las cicatrices de la crisis solo se cierran muy lentamente; lo cual a nadie puede dejar satisfecho. Salvo en esto, ojalá repitiésemos en 2016 este desempeño laboral.

José Antonio Herce es profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y director asociado de AFI.