Volkswagen reduce las ventas por segundo mes consecutivo en EE UU

Passat y Golf, los modelos que más sufren el escándalo de las emisiones de diésel

La compañía Volkswagen sufrió en diciembre la segunda caída consecutiva de ventas en Estados Unidos, al contraerse un 9,1% durante el último mes de 2015. El fabricante alemán logró capear en septiembre y octubre el temporal, al mantener el volumen de entregas. Pero la situación se tornó negativa en noviembre, ante la imposibilidad para vender nuevos modelos diésel.

En concentro se entregaron 30.956 unidades de la marca. Por modelos la suspensión de las ventas de coches con motores diésel hizo que el negocio del Golf cayera a la mitad pese a que la versión GTI mejoró un 32%. El castigo fue aún mayor para el Passat, del 56%. Tampoco lo tuvo fácil el Beetle, con un desplome del 42%. Las del Jetta cayeron un 10% y casi un 20% el todoterreno Touareg.

En términos anuales las ventas totales ascendieron a 349.440 unidades, menos también que los 366.970 coches vendidos en 2014. Mark NcNabb, director de operaciones para Volkswagen en América, el año que acaba de comenzar será el de “reconstruir la confianza hacia la marca”. Por eso volvió a pedir “paciencia” tanto a los clientes como a los propietarios de los concesionarios.

La situación por la que atraviesa Volkswagen contrasta con la de sus rivales. El sector del automóvil en EE UU acaba de despedir 2015 como el mejor año en ventas, con 17,8 millones de unidades entregadas. Se supera así el récord de 2000, cuando se registraron 17,4 millones de utilitarios. Se espera que las ventas sigan creciendo en 2016 aunque a un ritmo más moderado.

Las últimas cifras de ventas se publican un día después de que el Departamento de Justica demandara a Volkswagen por haber violado de manera intencionada la legislación que limita la emisiones de gasas contaminantes. El Diesel Gate, destapado el pasado mes de septiembre, afecta a 600.000 coches que vende el grupo alemán en EE UU bajo varios modelos, marcas y motores.

Los coches diésel representan en condiciones normales el 20% de las ventas de Volkswagen en EE UU. Además de la pérdida de ingresos que está sufriendo por la suspensión, la compañía se enfrenta a una sanción multimillonaria. La violación de la legislación de la EPA puede conllevar multas de hasta 37.500 dólares por cada vehículo que llevaba el sistema para falsear las emisiones.