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Crece la crispación entre La Caixa y la empresaria angoleña Dos Santos

Los dos mayores accionistas del banco portugués BPI llevan ahora su enfrentamiento al banco angolano BFA

La empresaria angoleña Isabel dos Santos ha ofrecido 140 millones de euros (a pagar en cómodos plazos) por el 10% del banco angoleño BFA, donde ahora tiene el 49,99%; el resto está en poder del banco portugués BPI, donde La Caixa con el 44,1% es su mayor accionista.

La oferta de la hija del dictador angoleño, Eduardo Dos Santos, es la última jugada en un enfrentamiento que ya va para un año. En el origen está el malestar de la entidad catalana, que tiene el 20% de los derechos de voto -lo máximo que marcan sus estatutos- pese a poseer ese casi 45% de las acciones del BPI; el mismo derecho de voto que Isabel dos Santos, con el 19% del banco.

Para desbloquear esa situación de mayoría accionarial pero sin mando en plaza, La Caixa -tras muchas conversaciones privadas con Isabel Dos Santos sin éxito alguno- en febrero de 2015 lanzó una opa por el 56% del banco que aún no era suyo. La oferta de 1,3 euros por acción estaba condicionada a que el Consejo aprobara el desbloqueo del límite de los derechos de votos. La mayoría del Consejo -donde La Caixa tienen 4 de sus 21 miembros- votó en contra y la Caixa retiró la opa.

Entre medias, la empresaria angoleña promovió la fusión del BPI con el BCP, resultando así el mayor banco privado de Portugal, pero donde los intereses angoleños serían los dominantes. La oferta de Dos Santos también fue rechazada, porque, en la actual situación de límite de votos en BPI, La Caixa nada puede hacer sin la venia de Dos Santos, ni ésta sin el acuerdo de La Caixa.

La tensión entre los dos bandos crece a medida que se acerca la entrada en vigor de nuevas reglas financieras del Banco Central Europeo por las que los bancos bajo su jurisdicción deben reducir su exposición en activos africanos. Es el caso del BPI, accionista mayoritario del Banco de Fomento de Angola (BFA), de donde obtiene, por otra parte, alrededor del 70% de sus beneficios.

Para cumplir con esa exigencia europea, el BPI, dirigido por Fernando Ullrich, ideó la fórmula de apartar su riesgo africano en una sociedad diferente, pero de la que serían propietarios los mismos accionistas del BPI. Para ese cambio jurídico se necesita también la aprobación del Consejo de Administración, y, por dos veces, Dos Santos, se ha negado.

BPI tiene tres meses para provisionar su exposición al riesgo africano del BFA, según las nuevas normas del BCE

Pese a esa negativa, la dirección de BPI ha tirado para adelante y ha convocado para el 5 de febrero -la previsión inicial era para noviembre- una asamblea general donde sus accionistas aprueben o no la separación de los activos africanos. Para sacar adelante la iniciativa se precisan dos tercios de los votos.

El movimiento del BPI ha sentado mal a la empresaria angoleña, que ha emitido un comunicado en el que anuncia que su accionista (la empresa de telecomunicaciones Unitel) está en contra de forma “final y definitiva”, y, como suele ser habitual en la estrategia de Dos Santos, pasa a la ofensiva: ofrece comprar el 10% del BFA por 140 millones de euros.

Ese 10% adicional, le convertiría a Dos Santos en la mayor accionista del BFA, en detrimento del BPI, que se quedaría con el 40,1%, pero que perdería todo su valor, al estar en minoría en un banco angoleño. La oferta angoleña se basa en su tesis de que al perder la mayoría el BPI en el BFA, ya no tendría que provisionar por ese riesgo, una interpretación muy laxa de las reglas europeas.

En su carta, Dos Santos concreta que el pago de los 140 millones sería solo al 50% en el momento del traspaso de acciones y el resto a tres años con la garantía de parte de las acciones adquiridas. Además advierte que la oferta acaba este mes y que la operación se cerraría antes del 10 de abril, cuando ya estén en vigor las nuevas normas europeas sobre riesgos africanos.

En la misma carta, la representación de Dos Santos acusa de “falta de respeto” al BPI por seguir con su pretensión de crear una sociedad diferente para aparcar los activos africanos, cuando ya había expresado su negativa por dos veces. Sin el voto favorable de Dos Santos, esa nueva sociedad está condenada al fracaso y el BPI -cuyo principal accionista es La Caixa- tendría que provisionar su exposición al riesgo africano, un montante de cientos de millones de euros.

La oferta de 140 millones por el 10% del BFA -la mitad de la valoración realizada por BPI hace un año- ha sido bien acogida por los inversores. La acción ha subido un 6% en la bolsa de Lisboa, a pesar de que el índice general cayó un 1,5% al cierre de la primer jornada del año.

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