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Las dudas sobre China pasan factura a las principales Bolsas occidentales

El Ibex español se deja un 2,42% y Fráncfort retrocede más de un 4%

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Las Bolsas occidentales empiezan el año igual que terminaron 2015: en rojo y con temores reavivados sobre la estabilidad de los mercados chinos, una de los grandes lastres del ejercicio recién concluido. El desplome en los parqués del gigante asiático se trasladó a Europa y a EE UU en forma de severas caídas: Fráncfort, donde cotizan algunas de las empresas más expuestas al devenir de la economía china, lideró los retrocesos con una caída del 4,3%; Milán se dejó un 3,2% y París bajó un 2,5%. El Ibex español se dejó un 2,4% en su peor arranque de los últimos 19 años. Al otro lado del Atlántico, el S&P 500 cedió un 1,5% al cierre.

Por momentos, la sesión de este lunes recordó a la del 24 de agosto pasado, cuando el batacazo del 8,5% de la Bolsa de Shaghái, la más importante de la segunda economía mundial, arrastró a los mercados europeos y forzó a Pekín a frenar la sangría con medidas de control inéditas. La tormenta no fue tan lejos este lunes, pero es un serio aviso a navegantes en una primera jornada de 2016 aciaga para los inversores. Todo ello, a pesar de que los indicadores manufactureros han confirmado el vigor de la industria europea.

Los analistas, como suele ocurrir cuando se producen caídas repentinas e imprevistas, piden cautela ante el desplome. “Es exagerado”, señala Ignacio Cantos, de ATL Capital. “En el resto de Asia las caídas han sido limitadas”, añade al tiempo que recuerda que en las primeras sesiones del año pasado el Ibex también registró caídas y acabó enero en verde. “Este año arrastramos, además, que venimos del peor diciembre desde 2002”.

En la misma línea, desde Renta 4 Ángel Pérez tilda de “excesiva” la corrección de este lunes en los principales índices europeos. “Como en agosto del año pasado, los inversores actúan en previsión de más devaluaciones del yuan y, sobre todo, de un empeoramiento de los emergentes”, subraya.

Ante el aumento de la incertidumbre financiera, los valores refugio (aquellos a los que los inversores acuden cuando arrecian las turbulencias) vivieron una jornada de subidas. El oro repuntó un 1,33% y el yen japonés subió un 0,8% frente al dólar, hasta su nivel más alto en casi tres meses. El cambio fue aún más acusado en la rentabilidad del bono alemán a 10 años, refugio por excelencia en Europa, que bajó un 0,5% respecto al cierre del pasado viernes, un movimiento “considerable” en un mercado tan estable como el de la deuda, en palabras del analista de Renta 4.

El euro se mantuvo estable ligeramente por encima de los 1,08 dólares y el barril de crudo Brent, en línea con el abaratamiento generalizado de las materias primas —de las que China es el primer consumidor mundial— apenas se despegó de los 37 dólares.

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