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ALFONSO LÍBANO | Presidente de European Family Businesses

“España está a la cola de Europa en educación”

Alfonso Líbano Daurella, consejero delegado de Cobega (embotelladora de Coca-Cola), se acaba de convertir en presidente de la federación europea de empresas familiares

Alfonso Líbano Daurella (Barcelona, 1954) proviene de una familia empresaria con larga trayectoria desde el siglo XIX y, desde los últimos 60 años, vinculada a Coca-Cola. Es consejero delegado de Cobega, holding que controla Coca-Cola Iberian Partners. Miembro fundador del Instituto de la Empresa Familiar, acaba de alcanzar la presidencia de European Family Businesses (EFB), la federación europea de empresas familiares, de cuyo consejo es miembro desde 2007.

Pregunta. ¿Qué proyecto tiene para esta singladura?

Respuesta. Los objetivos son representar a las empresas familiares de los 13 países de la asociación e intentar que estén los 28 de la UE. Además, que se reconozca el peso de la empresa familiar en la economía europea, lo que lleva a revisar la actual definición; mantener la transmisión de empresas como una prioridad; lograr un tratamiento fiscal para autofinanciación, penalizada tributariamente en comparación con el endeudamiento financiero, y desarrollar una educación empresarial que incluya a las empresas familiares.

P. ¿No cree que hasta ahora ha estado discriminada?

R. Cuando se sabe que supone el 60% del empleo no hay más remedio que conceder la importancia que tiene. Tras el Tratado de Lisboa, se le dio más importancia. Logramos una definición de la empresa familiar, lo que fue una conquista, y que la Comisión Europea nos dedicara un presupuesto de 350.000 euros para analizar el peso que tiene. Ahora necesitamos un espaldarazo legislativo.

P. ¿Qué problemas arrastra?

R. El gran problema es que las empresas están poco capitalizadas. Se prima más prestar a una compañía y generar intereses que poner capital. La empresa familiar tienes muchos gravámenes (patrimonio, sociedades, renta y sucesiones) por lo que la constitución de capital es muy difícil. Lo peor que le puede pasar a un empresario es no tener dinero para hacer una ampliación de capital.

P. Hay muchas empresas familiares que son muy pequeñas. ¿Se puede competir con poco tamaño?

R. Ese es otro gran problema. Una empresa no puede prosperar si no tiene un tamaño apropiado para competir. Tenemos que focalizar los esfuerzos en hacer las empresas de tamaño medio. Se trata de aclarar cómo hacemos que las empresas lleguen a globalizarse y competir y tengan una carga impositiva más baja que en EE UU y países emergentes. Hay que fomentar la inversión, cambiar el impuesto de patrimonio y no fustigar con el de sucesiones.

La crisis acabará cuando aumente la renta disponible de los ciudadanos”

P. ¿En España pasa lo mismo?

R. Efectivamente. Se ha hecho mucho esfuerzo, pero nos falta tamaño porque no hay ayuda para la capitalización, crecer y comprar empresas en el extranjero.

P. ¿Qué le han parecido las medidas del Gobierno del PP?

R. Yo creo que la productividad ha aumentado y que la reforma laboral ha sido positiva, aunque haya sido muy discutida.

P. ¿Por qué cree que no se desarrolla un marco fiscal europeo?

R. La cesión de soberanía es complicada y en materia fiscal requiere un acuerdo entre el Parlamento y el Consejo.

P. ¿Ha terminado la crisis?

R. Faltan renta disponible y consumo. Necesitamos que la gente viva con más de alegría. La crisis se acabará cuando aumente la renta disponible de los ciudadanos, en toda Europa.

P. Pero la reforma laboral a la que antes ha defendido, no ayuda mucho a ello, ¿no?

Una empresa no puede prosperar si no tiene tamaño para competir”

R. Esperamos que no tengamos que reformar más. Lo que tenemos que hacer es crear empleo y, para ello, la movilidad geográfica es fundamental. Y la educación también. España está a la cola de Europa en educación. Pasamos de un país en el que enseñaba la Iglesia a una educación laica con unos profesores poco remunerados y poco motivados. Y no sé si están bien preparados.

P. A usted le viene lo de la empresa familiar de generaciones.

R. Dentro de Coca-Cola estamos en la tercera generación. Pero nuestra familia tenía negocios de alimentación desde el siglo XIX. Mi abuelo, Santiago Daurella, era importador de bacalao y viajaba al norte de Europa. Le dieron la concesión de Coca-Cola entre los ríos Llobregat y Besós y lo primero que hizo fue salir a vender a Sabadell. Nosotros hemos hecho lo mismo, expandirnos en África, y consolidarnos en España, así como diversificar en productos como Nespresso y Cacaolat. Tenemos una organización de 7.000 empleados en 13 países.

P. Y han tenido algún conflicto como el de la fábrica de Fuenlabrada, en el que les echaron atrás el ajuste de empleo.

R. Fue un tema que cuando lo leamos dentro de 20 años no lo entenderemos. Ha sido muy triste, pero hemos seguido al pie de la letra todo lo que nos ha ordenado la Audiencia Nacional. No ha sido agradable. Pero prefiero no hablar demasiado, quedan cosas por resolver.