La debilidad del euro amortigua la llegada de la gasolina barata

La apreciación del dólar encarece las compras de combustibles. La competencia entre las marcas blancas de las grandes superficies e hipermercados los rebaja

Un surtidor con el precio del diésel por debajo de un euro en Madrid.

Llenar el depósito es más barato que hace un año. El litro de gasolina cuesta de media 1,14 euros, frente a 1,21 euros que se pagaba en diciembre de 2014. El diésel, un euro, 16 céntimos menos. Pese a la bajada, el ritmo al que se está abaratando el surtidor ante el desplome del precio del crudo es más lento que en 2008 y 2004. La debilidad del euro pasa factura a España, ya que los barriles se pagan en dólares. Como compensación, la guerra de precios que libran las gasolineras de hipermercados contra las grandes cadenas permite en algunas estaciones comprar gasolina ya por menos de un euro y diésel, a 0,80 euros.

Tras bajar un 36% en lo que va de año, el barril de petróleo Brent, la variedad de referencia en Europa, costaba ayer menos de 37 dólares. La gasolina está a 1,14 euros. Cuando e1 24 de diciembre de 2008 el crudo alcanzó también el nivel de los 37 dólares, la gasolina en España costaba 0,86 euros. Y a mediados de diciembre de 2004, también con el petróleo a 37 dólares, la gasolina en España se pagaba a cerca de 0,84 céntimos. ¿Por qué no llega al surtidor esta vez todo el desplome del precio del petróleo? Al margen de la subida de otros elementos que conforman las tarifas de la gasolina, como los impuestos (el IVA pasó del 18% al 21% en 2012) o el coste de las refinerías, la clave está en la divisa: los barriles de petróleo de los mercados internacionales se compran y se venden en dólares.

A la hora de llenar el depósito de combustible en España, el cambio euro-dolar tiene un peso crucial, y la debilidad de la moneda comunitaria está lastrando la llegada del crudo barato a la gasolinera. Si en lugar de en dólares se estudia la evolución del precio del petróleo en euros, el barril todavía no ha tocado su mínimo de 2008. Ayer costaba 33,5 euros, frente a los 26,20 euros a los que se pagaba el barril en diciembre de hace siete años. Porque la moneda común se ha depreciado.

A pesar de que la gasolina todavía no ha alcanzado los precios medios de la última etapa del barril a menos de 40 dólares, un elemento externo está permitiendo a los buscadores de gangas encontrar combustible al nivel de 2008: la guerra de precios de los sutidores iniciada por las gasolineras de marca blanca y de los hipermercados.

Diésel por menos de 0,80

La gasolina cuesta esta semana de media 1,14 euros y el diésel, un euro. Pero eso son solo medias y la horquilla real es muy amplia. En L'Olleria, Valencia, ayer se podía repostar por 0,93 euros el litro. En las estaciones Bonàera o de Alcampo en Zaragoza, a 0,98 euros. Mientras, el algunas estaciones de Granada o Bilbao costaba más de 1,30 euros. En el diésel el panorama es similar. En la Península decenas de estaciones de servicio venden el litro a menos de 85 céntimos. En algunos hipermercados de Zaragoza o Huesca, por 0,79 euros, al nivel así de de Canarias o Melilla, donde la gasolina tiene una fiscalidad ventajosa.

Para muchos hipermercados la gasolina se ha convertido en un gancho comercial, que vinculan a una tarjeta de clientes, con la que rebajan más los precios. Así, según en la base de datos que elabora el Ministerio de Industria, Energía Y Turismo, se cuelan entre los puestos más económicos Alcampo, E.Lecrerc, Bonàrea y Costco.

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Distribución del precio de la gasolina

Cuando el petróleo baja con fuerza, todas las miradas se posan siempre sobre las grandes cadenas de surtidores. Especialmente desde 2012, cuando la Comisión Nacional de la Energía les acusó de elevar los precios como un cohete cuando el crudo se encarecía y bajarlos como una pluma cuando se abarataba. El supervisor de la Competencia (CNMC) hace un seguimiento mensual de la evolución de los precios del combustible. En los últimos informes destaca que las estaciones independientes y las de los hipermercados tienen las tarifas más bajas, frente a los tres grandes operadores (Repsol, Cepsa y BP), que se mantienen sobre la media.

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