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El inglés del futuro será la programación

Más de 50 expertos orientan a 2.000 jóvenes sobre las tendencias profesionales de este siglo en unas jornadas de EL PAÍS

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Sergio Álvarez con una de las presentadoras de EL PAÍS con tu futuro.

“La programación es un superpoder que te permite llegar donde quieras”. El que habla es Sergio Álvarez, mostoleño de 30 años y cofundador de la empresa de visualización y análisis de datos geoespaciales Carto DB, que con sedes en Madrid y Nueva York, ha levantado más de 30 millones de dólares y acaparado la atención de múltiples medios de comunicación. Él, que no acabó la carrera de Informática y, pese a ello, diseñaba mapas para Google, la ONU o la NASA con solo 23 años, sostiene una teoría interesante. En un futuro cercano la programación será un diferenciador social tremendo en España, como sucede hoy con el inglés.

Su discurso, cargado de ilusión sobre una tendencia profesional en pleno auge -en 2020 se necesitarán 900.000 expertos en tecnología, según previsiones de la Unión Europea-, atrajo a cientos de estudiantes de Bachillerato durante las jornadas EL PAÍS con tu futuro, un evento organizado por este periódico en colaboración con la Fundación Santillana en Madrid para orientar a los jóvenes en su camino hacia la Universidad.

“Hay algo que debéis tener claro: cuando terminéis la carrera, la profesión para la que os habéis preparado ya no existirá”, espetó a los cientos de jóvenes sentados en las butacas de una sala de los cines Kinépolis de Pozuelo de Alarcón. Fue el lugar escogido para la celebración de las jornadas y durante dos días se transformó en un gran escenario con focos, proyecciones y actuaciones musicales en directo. Allí se desarrollaron charlas, talleres y encuentros cara a cara con algunas de las figuras más destacadas del campo de la innovación al servicio de cerca de 2.000 alumnos de Bachillerato deseosos de recibir información y claves sobre las profesiones del futuro. 

Ana, directa de Vallecas hasta Palo Alto

Suena un redoble de tambor. Más de 600 jóvenes de Bachillerato sentados en una de las salas del evento EL PAÍS con tu futuro están a punto de conocer quién será el elegido para pasar una semana en Palo Alto, la cuna de la alta tecnología en California. Durante dos días se han esmerado en publicar tuits creativos sobre su deseo de conocer de primera mano las startups más punteras del planeta para participar en un concurso lanzado por PRISA Vídeo y el Banco Santander dentro del programa La carrera especial, que permitirá a otros 19 estudiantes viajar a diferentes puntos del planeta.

Ana María Comendador, una joven de Vallecas, escucha su nombre. Se dirige al escenario entre los aplausos de sus compañeros. Está decidida a estudiar Filosofía, pero es una millennial y tiene la mente abierta. “Cuanto más mundo conozca, más oportunidades tendré”. Los nervios afloran y ya no le salen más palabras. Regresa a su asiento y con una sonrisa incontenible mira al frente. Comienza otra charla y atiende. Sabe que aún tiene mucho que aprender.

Tendencias como el Big Data (análisis de enormes cantidades de datos), la neurociencia, la impresión 3D, la robótica o los drones fueron tratadas por más de 50 ponentes en dos salas gigantes; una de Humanidades y otra de Ciencias. “El 75% de las profesiones del futuro aún no existen o empiezan a hacerlo ahora”, aseguró el cofundador de la empresa Dron Spain Jaime Guillot, de 29 años. Según su previsión, en unos años el cielo estará abarrotado de drones, una realidad que todavía no es posible por los problemas de seguridad que ocasionan estos aparatos voladores. “Los drones se caen porque a veces las baterías fallan. Cuando vosotros abandonéis la universidad, seréis los encargados de hacer posible que las empresas entreguen paquetes directamente en las ventanas de las casas”, les lanzó. Su recomendación fue que se decanten por carreras como ingeniería aeronáutica o robótica, entre otras.

La migración de las compañías al nuevo escenario de la economía digital requiere de los llamados titulados STEM (siglas en inglés de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), una opción que solo escogen el 17% de los universitarios en Europa, frente al 29% en Corea del Sur o el 31% en China. “Hoy los jóvenes prefieren estar un mes sin llamar por teléfono que 24 horas sin Internet. Nuestro desafió pasa por conseguir que el manejo de la tecnología no suponga una carga ni requiera un esfuerzo, sino que las nuevas generaciones sean capaces de crear y disfrutar gracias a estas herramientas”, contó en uno de los talleres con los chicos Jorge Luengo, embajador del programa de Telefónica Desafío STEM, lanzado este año para involucrar a los estudiantes de Secundaria en el desarrollo de Apps o en el manejo de herramientas de robótica.

“Es importante que aprendan cómo se funciona por proyectos, que su objetivo ya no va a ser aprobar una asignatura y sacar una buena nota, sino conseguir que funcione un dispositivo que ellos mismos han diseñado. Ese es el camino”, explica Luengo, que acumula tres ingenierías y en 2009 ganó el Premio Mundial de Magia en la categoría de innovación en Pekín.

El profesor de ingeniería industrial en la Universidad Carlos III Luis Moreno sostiene que "todo está por hacer”. “La robótica es una de las especialidades que va a explotar y vosotros vais a ser los encargados de conducir esa revolución”, dijo a sus oyentes. Una transformación que supondrá la utilización de robots para fines tan dispares como la exploración espacial, la cirugía o el trabajo en las minas. Poco después, un vídeo mostraba cómo un prototipo de robot atrapa al vuelo una pelota del tamaño de una naranja que le lanza un ingeniero. 

“En nuestro sector no ha habido paro pese a la crisis, pero sucede algo muy grave. Las empresas solicitan continuamente expertos en robótica y no tengo a quién mandar”, expone Moreno. Los chicos se miran incrédulos. Ahora son conscientes de que tendrán que tomar partido, de que ellos son los elegidos para transformar el futuro.

“Me gusta que piensen: ‘Si esta chica ha llegado, yo también puedo’”

Sofía Benjumea.

Tiene una agenda apretada. Desde hace ocho meses, Sofía Benjumea, de 33 años, dirige Campus Madrid, un espacio de Google para apoyar a los emprendedores. Quedan apenas unos minutos para que empiece su charla sobre innovación en el evento El PAÍS con tu futuro y, aunque le gustaría disponer de ese tiempo para repasar su ponencia, no duda en responder a unas preguntas. Poco después, frente a ella hay más de 600 estudiantes, los mira y borda el discurso.

Pregunta. ¿Qué palabra define su trayectoria profesional?

Respuesta. La versatilidad. Estudié empresariales y como mi sueño era ser periodista, en 2005 hice el máster de El País. Trabajé en varios medios como Canal+ o la Cadena Ser, pero quería dar un vuelco a mi vida y cursé un MBA entre España y Los Ángeles. Lo hice porque mi trabajo no me llenaba, quería algo más que soltar el boli a las cinco de la tarde, quería dejar de contar historias y crear algo propio. Al final lo conseguí y fundé con mi tía -María Benjumea- Spain Startup y The South Summit, el evento para startups e inversores de referencia en el sur de Europa. Si quieres, puedes.

P. ¿Qué habilidades cree que le faltan a los jóvenes españoles?

R. Los programas académicos no incluyen las competencias digitales y es imprescindible que desarrollen ese talento. Lo que más hay en Google son ingenieros. En el mundo actual, son los que tienen el poder. La tecnología es necesaria para escalar, para crecer, no se puede huir de ella, y es preocupante que el número de graduados en carreras científico técnicas vaya a la baja.

P. ¿Qué trata de transmitir a los jóvenes?.

R. Intento ser un ejemplo de inspiración y de superación. Lo que me gusta que piensen al escucharme es: si esta chica ha llegado, yo también puedo. Los jóvenes necesitan referentes para estar seguros de que con esfuerzo se consiguen las cosas.

Este evento ha sido organizado por EL PAÍS en colaboración con la Fundación Santillana. El patrocinador principal ha sido el Banco Santander. Ha contado con el patrocinio de Telefónica. Los partners han sido IE University y la consultora Ray Human Capital. Además, ha contado con la colaboración del Ministerio de Educación, el Ministerio de Sanidad, la Fundación Tripartita, la Fundación Princesa de Girona y Santillana.

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