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Solo sabes lo que sabes contar

Construir buenos discursos es esencial para encontrar un hueco en el mercado laboral. La oratoria no es obligatoria en la Universidad

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Estudiantes durante la primera jornada de El País con tu futuro.

Berta Martínez, estudiante de Bachillerato de 16 años, reconoce que le cuesta hablar en público. Si sostiene un papel en la mano durante alguna exposición, acaba estrujado y hecho una bola. La voz le tiembla. No sabe si es miedo escénico, pero tampoco le preocupa en exceso porque está a tiempo de entrenarse. No ha decidido qué carrera estudiará, le tiran las humanidades, pero sabe que haga lo que haga tendrá que aprender a construir buenos discursos.

Así lo aprendió ayer en el evento El País con tu futuro, el primer evento organizado por este periódico en colaboración con la Fundación Santillana en Madrid para orientar a los jóvenes en su camino hacia la Universidad. Las jornadas, que se clausurarán hoy y por las que han pasado cerca de 2.000 estudiantes de Bachillerato, arrancaron con una charla sobre el arte de contar buenas historias del experto en comunicación y fundador de la plataforma Dreamtellers Goyo Panadero .

Claves para un buen discurso

Conocer a tu audiencia: antes de preparar un discurso es necesario estudiar el perfil de los interlocutores y detectar qué buscan. “No es lo mismo presentar una idea a un banco que a un diseñador de moda; hay que adaptar el contenido a lo que ellos buscan”, señala Peter Boland, de IE University.

Brillar por la sencillez: el público no suele retener grandes cantidades de datos, por ello es recomendable construir un relato sencillo y directo, con palabras clave. “Hay que aprender a seleccionar lo que se quiere contar, no todo vale. La espontaneidad puedes ser sinónimo de falta de preparación”.

Escoger un buen arranque: hay que intentar cautivar desde el principio, captar la atención con algún detalle emocional que conecte con el público. “En 30 segundos decidirán si te siguen escuchando o no. Empezar con algo impactante es crucial. La exposición no tiene que seguir un orden cronológico”, asegura Boland. La primera y la última sensación son las que más cuentan.

Practicar la expresividad: las charlas TED son un buen entrenamiento. En esta plataforma online los ponentes tienen entre seis y ocho minutos para contar su historia. “No hace falta ser un gran orador, pero la falta de pasión no se perdona”.

“¿Qué tienen en común el youtuber El Rubius y Mariano Rajoy”?, lanzó el ponente a los asistentes. “Los dos son narradores de historias; el primero conecta con el público y el segundo no”, opinó. Independientemente de escoger un grado en ciencias o en humanidades, señaló Panadero, los estudiantes tendrán que dominar la técnica de la oratoria. “En el mundo actual hay que saber venderse”.

En el sistema educativo español no existen asignaturas obligatorias dentro de ese campo y el déficit de los recién titulados en aptitudes comunicativas queda patente en el estudio Observatorio de Innovación en el Empleo de Addecco, en el que 19 multinacionales, como BMW, dan fe de las pocas habilidades de los jóvenes a la hora de comunicar y negociar.

Considerar que la oratoria es solo necesaria en las carreras de humanidades es un error. “En cualquier profesión será necesario persuadir o convencer a alguien para que apoye o invierta en nuestro proyecto, desde un investigador que trabaja solo en un laboratorio hasta un arquitecto especializado en construcciones inteligentes”, considera Peter Boland, profesor asociado de IE University.

El 47% de los universitarios se decantó el curso pasado por las ramas sociales y jurídicas y dentro de los grados científicos, las ciencias de la salud son las únicas que suben en número de matrículas cada año, según datos del Ministerio de Educación. “La comunicación es la gran asignatura pendiente en España y las consecuencias las pagan tanto los de una rama como los de la otra”, indica el docente de IE, una universidad privada en la que todos los grados incluyen en el primer año una asignatura obligatoria de técnicas de presentación.

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La estudiante Berta Martínez.

El objetivo es persuadir, saber conectar con las emociones de otros para conseguir que escuchen nuestra historia y eso no siempre se aprende en los centros educativos. Goyo Panadero cree que una forma de conseguirlo es leer a los autores clásicos, para entrenar el relato, y, de forma paralela, ponerse al día con las herramientas tecnológicas que permiten la interacción con el público (como las infografías o los gráficos interactivos). En este punto, considera clave ver a los youtubers, expertos en fidelizar a pequeñas audiencias con sus contenidos audiovisuales, una tendencia que dominará en el futuro.

“Lo emocional es lo que mueve el mundo. En cualquier profesión, el contacto humano es imbatible y la palabra es el mejor vehículo para buscarse la vida”, apunta Carlos de Vega, director de El País vídeo, también ponente en las jornadas.

Este evento ha sido organizado por EL PAÍS en colaboración con la Fundación Santillana. El patrocinador principal ha sido el Banco Santander. Ha contado con el patrocinio de Telefónica. Los partners han sido IE University y la consultora Ray Human Capital. Además, ha contado con la colaboración del Ministerio de Educación, el Ministerio de Sanidad, la Fundación Tripartita, la Fundación Princesa de Girona y Santillana.

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