Irán busca atraer a las grandes petroleras con un nuevo contrato

El bajo precio del crudo atempera el interés de las empresas que acuden a Teherán

Conferencia internacional de petróleo, en Teherán. EFE

Irán desveló este sábado su nuevo modelo de contrato de petróleo con el que quiere atraer multimillonarias inversiones para el sector. En el marco de una conferencia, que se prolonga hasta hoy, con representantes de las grandes petroleras, a excepción de las estadounidenses, los responsables iraníes insistieron en la “flexibilidad” del formato y en la “estabilidad” de su país. A falta de que se levanten efectivamente las sanciones internacionales y con el petróleo por debajo de los 45 dólares el barril, la cautela prevalecía entre los asistentes.

“Carecemos de compañías para financiar proyectos a gran escala, así que no buscamos sólo empresas con capacidad técnica sino también con capacidad financiera. Por eso hemos mejorado los contratos para hacerlos más atractivos a los inversores extranjeros”, explicó el ministro de Petróleo, Bijan Zanganeh. El ministro estimó que si se logran inversiones por importe de 25.000 millones de dólares (unos 23.500 millones de euros) el nuevo contrato será un éxito.

Un suculento negocio

El ministro de Petróleo de Irán espera conseguir al menos 25.000 millones de dólares (el equivalente a 23.500 millones de euros) de inversiones con los nuevos contratos petrolíferos y de gas.

A la capital iraní han acudido representantes de 137 empresas petrolíferas de una treintena de países. Entre ellas están Repsol, BP, Royal Dutch Shell, Total, Technip, Schlumberger, Eni, Enel, Rosneft, Lukoil, Gazprom, Inpex, Statoil y Daewoo.

Irán acumula las cuartas mayores reservas de petróleo y las segundas de gas del mundo. El precio del barril de crudo ronda los 45 dólares, una circunstancia que hace ser cautelosos a los inversores.

Entre las novedades, el contrato va a permitir a las empresas extranjeras participar no sólo en la exploración sino también en la producción, aunque deberán contar con un socio local. En el modelo anterior, conocido como buy-back, una vez que desarrollaban un yacimiento gasístico o petrolero debían ceder la producción a una empresa local. Otra ventaja comparativa es el plazo de los acuerdos, ya que ahora se ofrece una duración de 20 años, extensibles a 25, frente a los 7 de antes, algo que las compañías consideraban insuficiente para rentabilizar sus inversiones.

“Es mejor que el anterior”, admiten fuentes del sector, antes de precisar que “todavía hay demasiado control por parte de NIOC [Compañía Nacional de Petróleo de Irán]”.

Desde la firma del acuerdo nuclear entre Irán y las grandes potencias en julio, la perspectiva del levantamiento de las sanciones internacionales ha suscitado el interés de las grandes petroleras ante el potencial de negocio en un país que acumula las cuartas mayores reservas de petróleo y las segundas de gas del mundo. Así lo demuestra la presencia en Teherán de 137 empresas de una treintena de países. Sin embargo, la mayoría de analistas optan por la cautela.

Incertidumbre sobre la rentabilidad de las inversiones

“No veo a las compañías dándose codazos para volver”, resume el representante de una empresa europea que pide el anonimato. La mayoría de los participantes han optado por la discreción, evitando hacer declaraciones a la prensa más allá de reconocer la importancia de estar presentes en la conferencia.

El entusiasmo se encuentra atemperado porque aún tienen que levantarse las sanciones bancarias y financieras, algo que los iraníes esperan para mediados de enero, pero que podría retrasarse. Además, con el petróleo por debajo de 45 dólares el barril y sin perspectivas de remontar, resulta difícil calcular cuánto tiempo llevará amortizar las inversiones.

Armados de gráficos y powerpoint, los pesos pesados de NIOC y del Ministerio de Petróleo han subrayado la estabilidad del país, el bajo coste de la extracción del crudo y la existencia de mano de obra cualificada. También han reiterado que Irán planea doblar su producción de petróleo hasta los 5,7 millones de barriles diarios y de gas hasta los 1.400 millones de metros cúbicos al día para 2021.

Pero los inversores quieren más. “Estamos mirando las garantías. Saber qué condiciones van a imponer a la repatriación de beneficios”, explica el representante de una firma de inversiones británica. Tanto él como un consultor alemán cuestionan la estabilidad y la seguridad jurídica. “Confiamos en este presidente, pero quién nos dice que dentro de unos años no va a volver otro loco como Ahmadineyad”, plantean.

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