Fallece el presidente y fundador del grupo Eulen, David Álvarez

El empresario era propietario, a través de una empresa familiar, de las Bodegas Vega Sicilia

David Álvarez, presidente de Eulen, en una imagen de archivo

El presidente y fundador del grupo Eulen, David Álvarez Díez, falleció este jueves en Madrid a los 88 años de edad, según informó la propia compañía. Álvarez levantó un imperio a partir de una pequeña academia, Eulen, hoy un gigante de los servicios externalizados para empresas con más de 84.000 empleados y presencia en más de una docena de países. El conflicto con cinco de sus siete hijos por el control de las compañías marcó los últimos años del empresario.

Los que conocían a David Álvarez le definían como un empresario incansable, que estuvo al pie del cañón hasta los últimos días. De fuerte carácter, este hombre nacido en Crémenes (León) fundó en Bilbao, donde se trasladó de niño, el germen de lo que sería su imperio familiar, Eulen. Puso en marcha una academia de preparación para escuelas técnicas. Poco después, en 1962, creó la empresa Central de Limpiezas El Sol.

Su éxito consistió en profesionalizar un sector que tradicionalmente campaba en la economía sumergida. Y convenció a las empresas de que era mejor dejar en manos de compañías especializadas como la suya los servicios complementarios para el funcionamiento del día a día.

Eulen nació para aglutinar todas las sociedades de servicios que Álvarez fue creando. Empezó con la limpieza, pero pronto creó negocios para hacerse cargo del mantenimiento, la seguridad, el trabajo temporal, el medio ambiente y sanidad, entre otros. Ahora ese gigante cuenta con 84.000 empleados en España, Portugal, EE UU, Colombia, Costa Rica, Chile, Jamaica, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Libia, Omán y Qatar.

Conflicto familiar

El éxito del empresario leonés —que en 1999 recibió la Medalla de Oro al Trabajo y recientemente la Gran Cruz del Mérito Civil— no llegó solo de la mano de Eulen. Fue, además, fundador del grupo El Enebro, sociedad patrimonial perteneciente a la familia, que cuenta entre sus activos con las Bodegas del Grupo Vega Sicilia, que compró en 1982. Con El Enebro llegaron durante sus últimos años de vida los mayores dolores de cabeza del empresario leonés, ya que ha sido el epicentro de la dura batalla vivida en el seno de la familia.

A pesar del enorme crecimiento de sus negocios, David Álvarez mantuvo siempre sus empresas dentro del ámbito familiar. Padre de siete hijos, sus vástagos han ocupado distintos cargos en las empresas que fundó. Durante décadas, todo funcionó bien y toda la familia estaba relativamente al margen de los focos. En 2009, Álvarez, dos veces viudo, se casó a los 82 años con su tercera esposa. En aquel momento, el empresario empezó a dejar las riendas del negocio en manos de sus hijos. Sin embargo, los cambios que comenzaron a aplicar no gustaron a Álvarez, que retomó el control de Eulen y apartó a cinco de sus siete hijos de su empresa.

Estos cinco hijos emprendieron, a su vez, una batalla por el control de la otra firma familiar, El Enebro. El embrollo acabó en los tribunales y marcó los últimos seis años de vida del leonés. El entierro de David Álvarez tendrá lugar en la más estricta intimidad, según indicó Eulen.

A la espera del testamento

La muerte de David Álvarez obligará a realizar cambios importantes para Eulen como sociedad. En la otra empresa familiar, El Enebro, las acciones ya eran propiedad de sus siete hijos. En Eulen, sin embargo, casi un 60% estaba controlado por el propio David Álvarez, presidente, y su hija María José. El resto es propiedad de otros cinco hijos del empresario, con los que tenía mala relación. Hasta dentro de 15 días no se procederá a la lectura del testamento, por lo que no se conoce cómo queda la estructura accionarial de la compañía, que influirá en la elección del nuevo presidente.

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