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El Banco de España discrepa de la opinión de sus peritos en Bankia

Da por buena la contabilidad de la entidad en las etapas de Rato y los ajustes de Goirigolzarri

El Banco de España da por buena ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu la normativa contable empleada por Bankia en tiempos de la presidencia de Rodrigo Rato y los ajustes posteriores de José Ignacio Goirigolzarri. Así, el supervisor se enfrenta a las teorías de los peritos que trabajaron año y medio para el juez, y da la razón al fondo de rescate del Estado (FROB) tanto en considerar acertada la salida a Bolsa como la reformulación de cuentas que se hizo con posterioridad. El documento del supervisor solo responde a preguntas del FROB y no menciona ni da el visto bueno a la gestión de Rato.

El presidente del BBVA, Francisco González, dijo durante su declaración como testigo en el caso Bankia, que “la contabilidad es como un chicle”, en el sentido de que puede moldearse dependiendo de diferentes criterios que se apliquen. El juez le preguntó al banquero por las grandes discrepancias que mantuvo con Rato sobre las necesidades de provisiones y el agujero real de Bankia. Lo ocurrido alrededor de Bankia y las respuestas del Banco de España vienen a confirmar la versatilidad de la contabilidad, lo que complica la resolución de este caso.

En febrero pasado, el FROB, propietario de Bankia con el 64% del capital, envió al juez Fernando Andreu su informe para desmontar las tesis de Antonio Busquets y Víctor Sánchez Nogales, los peritos del Banco de España que trabajaron para la Audiencia Nacional. La misión de ambos fue determinar si la salida a Bolsa de Bankia se hizo con las cuentas adecuadamente formuladas y si la posterior reformulación de mayo de 2015 cumplía con la normativa contable.

La conclusión de ambos no fue idéntica, pero coincidieron en sus profundas discrepancias con la actuación del expresidente Rato, aunque también con la actuación de Goirigolzarri cuando cambió los beneficios de su antecesor por enormes pérdidas en Bankia.

En el informe del FROB de febrero se decía: “Se ha recabado para su elaboración el criterio técnico del Banco de España sobre la interpretación de algunos de los aspectos concretos de la normativa a la que deben atenerse las entidades de crédito en la formulación de sus estados contables”. La frase permitió a la defensa de Rato pedir el documento del Banco de España, convencido, como así ha sido, de que apoyaría la idea de que la salida a Bolsa se hizo con las cuentas buenas y no "maquilladas", como dijeron los peritos.

El documento que acaba de enviar el organismo que dirige Luis Linde es un tratado de contabilidad financiera, solo al alcance de técnicos. Son cuatro páginas con las respuestas al cuestionario del FROB, avaladas por Julio Durán, director general de Regulación y Estabilidad Financiera y Mariano Herrera, director general de Supervisión. La Comisión Ejecutiva lo aprobó el 3 de marzo de 2015.

El informe no emite ninguna opinión, ni valoración, ni menciona la palabra Bankia, ni a Rato o Goirigolzarri. No podía ser de otra manera porque, oficialmente, el Banco de España no puede hablar de sus supervisados.

Preguntas del FROB

El FROB plantea nueve preguntas con las que intenta demostrar que las provisiones estaban bien aplicadas a las carteras de pérdidas, por ejemplo. A finales de 2011 Bankia contaba con más de 2.000 millones en provisiones, cantidad más que suficiente para cubrir los deterioros esperados, ya que el Banco de España aclara cómo deben estimarse las pérdidas previstas, según las normas de contabilidad, y los plazos para modificar el valor de los activos.

El informe que cuestionó a los dos supervisores

El Banco de España ha tardado meses en enviar el documento con las respuestas a las preguntas del FROB. Esta institución es consciente de que contradecir las opiniones de dos inspectores, elegidos por el propio supervisor y reputados en la institución, le traerá problemas con su plantilla. Pero ya no podía resistirse más a la petición del juez.

El informe de los peritos suponía cuestionar a la CNMV como regulador de la salida a Bolsa de Bankia en los tiempos en los que Fernando Restoy, actual subgobernador del banco central, era vicepresidente de la Comisión. Pero los informes de los peritos aun eran más duros con el Banco de España, ya que el supervisor dio por buenos los estados financieros de Rato y de Goirigolzarri. Gran parte de los responsables de inspección siguen en altos cargos en la institución.

Los peritos eran conscientes de la gravedad de sus acusaciones y, por lo tanto, de la fuerza con la que los supervisores iban a tratar de desacreditar sus conclusiones.

El supervisor defiende que la circular contable permite contabilizar como créditos subestándar, o susceptibles de ser morosos sin que aún lo sean, las operaciones de clientes que forman parte de colectivos en dificultades. Con este argumento, Bankia realizó menos provisiones, ya que los créditos aún estaban al corriente de pago.

Los peritos sostenían que ese pago era una ficción contable porque Bankia les refinanciaba constantemente y aceptaba que solo pagaran los intereses para dar como no moroso el crédito. Esta fue una práctica también habitual en otras entidades, con lo que la bola de los créditos malos de promotores no dejó de crecer durante toda la crisis, con nefastas consecuencias.

El documento habla de la necesidad de realizar análisis individualizados para clasificar las operaciones de un cliente como los riesgos dudosos, aunque una de las cuestiones más relevantes es la referida al uso que se puede hacer de las dotaciones específicas que cubren deterioros identificados en el balance. El supervisor responde, que según la Circular 4/2004, estas provisiones “no tendrían efecto alguno en los resultados y el patrimonio neto de la entidad, siempre que existiera provisión genérica suficiente”.

Es decir, se defiende el uso de las provisiones genéricas —el colchón atesorado en los años de bonanza por las cajas que formaron el grupo— para cubrir problemas de la cartera, como hizo Bankia. Los peritos consideraban que Bankia debía haber elevado sus pérdidas por la morosidad real que tenía en las carteras antes de salir a Bolsa.

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