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Volkswagen retira la solicitud para vender en EE UU nuevos diésel

Contempla instalar un dispositivo auxiliar de control de emisiones en los nuevos modelos

Michael Horn, el responsable de Volkswagen en Estados Unidos
El presidente del Grupo Volkswagen en EE UU, Michael Horn EFE

La agonía de Volkswagen en el mercado estadounidense solo acaba de comenzar. El fabricante alemán ha procedido a retirar la solicitud para que la agencia encargada de la protección del medio ambiente le certifique los nuevos modelos diésel correspondientes a 2016. Eso significa que la suspensión en las ventas durará varios meses, hasta que se encuentre una solución al problema.

Eso no será hasta, como pronto, el próximo enero, fecha en la que tiene prevista Volkswagen hacer la llamada a revisión de los vehículos que tienen instalado el dispositivo electrónico programado para falsear las emisiones de gases contaminantes. La decisión de retirar la aplicación para obtener el certificado de la EPA es un paso lógico porque estos coches no respetan los límites legales.

Volkswagen ya decidió a los dos días de destaparse el engaño suspender las ventas de sus modelos de cuatro cilindros afectados. El efecto ya se hizo notar en las ventas del grupo durante el mes de septiembre en EE UU, que se mantuvieron prácticamente planas cuando se comparan con el mismo periodo de 2014. El impacto, por tanto, será mayor durante los próximos meses.

La compañía no volverá a someter la solicitud hasta que esté segura de que sus coches cumplen con los límites que la EPA impone a los agentes contaminantes. Para ello, contempla instalar en los nuevos modelos un dispositivo auxiliar que controle las emisiones, que sea previamente aprobado por el regulador. Sin ese certificado, ningún fabricante puede comercializar sus vehículos en EE UU.

Lo que no está claro es cómo se van a reparar los coches que circulan con el sistema desde 2008, porque cada generación del motor requiere de una solución diferente. Michael Horn, responsable para Volkswagen en América cuando se conoció el fraude, tiene previsto testificar este jueves ante el comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes en Washington.

El ejecutivo pedirá de nuevo disculpas pero no se espera que sea muy preciso en cuanto al proceso que se seguirá en las revisiones, porque los ingenieros siguen tratando de dar con la manera de desactivar el sistema sin que afecte al rendimiento y la eficiencia de los coches. También testificarán Chris Grundler, responsable de calidad del aire en la EPA, y Phillip Brooks, director de supervisión.

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