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Diez efectos del parón chino

De México a Argentina, ninguno es inmune a la caída de la demanda asiática

Un agente de bolsa trabaja en una correduría en Hong Kong (China). EFE

A lo largo de América Latina se ven las consecuencias de la desaceleración de China. No es que la economía del gigante asiático esté estancada, pero desde 2012 ha dejado de crecer al 9% anual, como en las últimas décadas, y se expande a un 7% y cada punto porcentual tiene su impacto. La ralentización china es uno de los factores que explica la caída de las cotizaciones de las materias primas desde 2014, así como su expansión acelerada fue uno de los motivos de los altos precios de los que gozaron estos bienes de exportación de México y Sudamérica en los 11 años anteriores.

Pero no solo las exportaciones latinoamericanas se perjudican por el frenazo de China. También ocurre que el gigante asiático busca liquidar en América Latina y otras regiones las manufacturas que ya no puede colocar en su mercado interno, como sucede con el acero. Así como China fue uno de los motores del crecimiento latinoamericano en los primeros años del siglo XXI, ahora es uno pero no el único motivo del estancamiento regional. Diez casos concretos lo ilustran:

1. Un gigante hunde a otro

China es el principal comprador de Brasil y su ralentización impacta en la balanza comercial. De enero a junio, las exportaciones brasileñas hacia China cayeron el 22,6%. “La producción de China se reducirá y disminuirá la demanda por commodities (materias primas) en países exportadores, como Brasil”, explica el presidente de la Asociación de Comercio Exterior del gigante sudamericano, José Augusto de Castro. Brasil sufre ya con la caída de precio del mineral de hierro, la soja y el petroleo enviados a Pekín.

2. La siderurgia mexicana sufre

El gigante asiático produce la mitad del acero en el mundo y ahora está inundándolo, lo que echa por tierra los precios. México, segundo productor de Latinoamérica, detrás de Brasil, es uno de los afectados. La industria mexicana ha pedido a su Gobierno que la proteja con aranceles. Altos Hornos de México (Ahmsa) y ArcelorMittal han anunciado recortes que sumados superan los 8.000 puestos de trabajo, así como la cancelación de inversiones.

3. La devaluación de la soja

“Con la producción de alimentos no se jode”, reza un cartel al entrar a Suipacha (121 kilómetros al oeste de Buenos Aires), como signo del enfrentamiento entre las patronales agrarias y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. En 2008, ella tachó de “yuyo [mala hierba]” a la soja, responsable de un quinto de las exportaciones argentinas. Entonces valía el doble que ahora. “Me preocupa China porque era el motivo por el que la tonelada llegó a valer más de 600 dólares”, dice el presidente de la Sociedad Rural de Suipacha, Eduardo Lawler.

4. El crudo pesa en Colombia

Las exportaciones de Colombia a China cayeron el 72% en el primer semestre de 2015. Pero el principal socio comercial del país sudamericano es EE UU, al que va el 26,4% de sus exportaciones, mientras que China ha bajado al tercer puesto, con el 4,9%, la mayoría de petróleo y ferroníquel. “Con el país asiático tenemos una balanza comercial deficitaria, así que el impacto no será tan fuerte”, confía David Barriga, presidente de Asia B Consulting.

5. Venezuela lo tiene difícil

La ralentización de la economía del gigante asiático moderó las previsiones sobre la demanda de crudo y constituye una de las causas por las que este combustible se abarató a menos de la mitad en un año. Como las ventas de petróleo representan el 95% de los ingresos en divisas de Venezuela, parte de la culpa de los apuros presupuestarios que enfrenta el Gobierno de Nicolás Maduro recae en China. El gigante asiático es el segundo socio comercial de Venezuela, apenas superado por EE UU. Pero, a diferencia de la superpotencia del Norte, la asiática casi no paga en efectivo por el crudo sino que lo descuenta de empréstitos que le ha dado a Caracas.

6. Pymes chilenas en apuros

Las exportaciones chilenas de cobre refinado a China bajaron en los primeros siete meses de 2015 un 8,8%. “Dado que la relación entre Chile y China está determinada por las compras de cobre, porque China es el principal comprador y Chile es el principal productor mundial, esta es una información de alta preocupación estratégica en el país”, explica Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China de la Universidad Andrés Bello. En un año el valor del cobre cayó un 21%. Las grandes corporaciones aún tienen fuerza para manejarse, pero los problemas inmediatos golpean a las pymes. La Empresa Nacional de Minería (ENAMI), que compra el metal a los productores menores, ha debido otorgar préstamos de sustentación a ocho de ellos.

7. Minería a conflicto abierto

Morgan Stanley incluyó a Perú entre los 10 países cuyas monedas afrontan problemas por ser China el principal destino de sus exportaciones, sobre todo minerales. Ocho empresas chinas concentran el 36% de la inversión en minería en Perú y, aunque en medio de la caída de la Bolsa de Shanghái en agosto pasado Chinalco anunció que en el proyecto Toromocho se concretaría una demorada ampliación de operaciones por 1.160 millones de euros, sigue paralizado El Galeno, otro emprendimiento de Minmetals y Jianxi Copper que requiere 2.230 millones de inversión.

8. quien A hierro hiere...

El mineral de hierro es uno de los productos que se viene ajustando a la nueva realidad china. Además de haber bajado mucho su precio, sufrió una caída de la demanda por parte de China. De enero a julio de este año, Brasil le vendió 88,7 millones de toneladas, lo que supone una merma del 7,4%. Las cantidades de otros productos importados por China continúan en aumento. Brasil le vendió más de 27 millones de toneladas de soja, un 28,5% más. “La demanda aumenta. Sin embargo, el valor de la soja cayó un 29,4% en un año. Así que lo que percibimos es una caída en los ingresos”, explica De Castro, de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil.

9. Infraestructuras en vilo

Las reformas que emprendió el Gobierno mexicano en 2013 para liberalizar sectores de su economía despertaron la atención de China. Tres grandes proyectos de inversión por un total de 12.400 millones aparecieron sobre el alero: la licitación de un tren de alta velocidad, la construcción de una complejo inmobiliario y la instalación de una red estatal de telecomunicaciones. Los dos primeros están cancelados y el tercero, en estado de hibernación. Ambos países crearon en enero un fondo de inversión en infraestructura con una cota límite de 8.015 millones, pero tan solo han sido asignados 1.070 millones.

10. austeridad en el vino

China es el séptimo destino de la exportación de vinos de Argentina, quinto productor mundial, pero en 2013 y 2014 las ventas del país sudamericano hacia allí cayeron el 9,1% y el 5,2%, respectivamente, por la campaña anticorrupción y de austeridad que impuso el presidente chino, Xi Jinping, a sus funcionarios. “En 2011 abrimos una oficina en China y tuvimos un comienzo muy auspicioso porque se vendían vinos de alta gama”, recuerda Guillermo Barzi (h), presidente de Wines of Argentina (grupo colectivo de bodegas). “Con el cambio de Gobierno eso se acabó”, añade Barzi. Alberto Arizu, director de la bodega Luigi Bosca, destaca que la austeridad perjudicó sobre todo a Francia, pero “benefició a países con buena relacion calidad precio, como Argentina”. Las exportaciones de su país a China se recuperaron un 35,7% en el primer semestre de 2015. Es que el gigante asiático, pese a todo, continúa constituyendo una esperanza para los negocios latinoamericanos.

Con la colaboración de Heloísa Mendonça en Sâo Paulo, David Marcial Pérez en México, Elizabeth Reyes en Bogotá, Ewald Scharfenberg en Caracas, Rocío Montes en Santiago de Chile, y Jacqueline Fowks en Lima.