La UE cierra filas con Alemania frente al escándalo de Volkswagen

Bruselas ofrece a la compañía alemana el tiempo que haga falta para que se defienda

Los ministros de Industria declaran fidelidad y confianza plena a Alemania

La comisaria de Industria, Elzbieta Bienkowska. EFE

Bruselas cierra filas en el caso Volkswagen. Los Veintiocho subrayan a bombo y platillo que “la solidaridad con Alemania es total”. Y la industria en pleno reclama a la Comisión Europea que se ande con cuidado. Ante esa defensa impenetrable por todos los flancos, el brazo ejecutivo de la UE dio ayer a Volkswagen el tiempo que haga falta para que se defienda en uno de los mayores escándalos de la industria europea en mucho tiempo. Los ministros de Industria declararon fidelidad y confianza plena a Alemania, que ha hecho una demostración de liderazgo limitando al máximo los daños en la capital europea.

“Todos [los ministros de Industria] confiamos en la gestión del Gobierno alemán en esta crisis”, concluyó la comisaria de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska. Tras más de dos semanas de escándalo en el principal sector económico alemán —que puede tener consecuencias desastrosas en toda la economía europea— ayer era el turno de que Bruselas moviera ficha. Lejos de tomar medidas serias contra las empresas y Estados que han permitido la manipulación de las emisiones de millones de vehículos de motor diésel, la UE mostró ayer clemencia y “apoyo ilimitado” con una Alemania que hasta ahora lo único que ha exigido a los demás socios ha sido responsabilidad frente a la sucesión de crisis que se encadenan desde 2010.

Incluso los competidores cierran filas con Volkswagen. La patronal del sector, presidida por Carlos Ghosn —primer ejecutivo de la francesa Renault-Nissan—, había advertido por escrito a Bruselas contra los efectos negativos para toda la industria de una exageración en el caso Volkswagen. “Es un sector que genera 12,1 millones de empleos en Europa”, resaltó. Bruselas recogió ayer el testigo y trató al gigante automovilístico alemán con guante de seda. Los ministros del ramo arroparon a la Comisión, que en las dos últimas semanas ha evitado los mensajes de dureza. “No hay que entrar en catastrofismos”, resumió el titular de Economía luxemburgués, Etienne Schneider.

Volkswagen se comprometió ayer a informar de manera detallada sobre el alcance de la manipulación ofreciendo cifras, fechas y modelos afectados por este fraude masivo —que destapó Estados Unidos— para el próximo 31 de octubre. Pero los ministros prefirieron darle incluso más tiempo, hasta el 30 de noviembre. Frente a la dureza mostrada en otros escándalos, la comisaria Bienkowska justificó esa decisión por el hecho de que “lleva su tiempo” recabar toda la información necesaria para tener un balance completo de lo que realmente está sucediendo con las emisiones en Europa. “Los Estados están aprendiendo de la rapidez de la Comisión”, presumió la comisaria, que mantuvo la primera —y única— reunión con representantes de Volkswagen el martes pasado, 12 días después de que estallara el escándalo.

París, Roma y Berlín han iniciado sus propias pesquisas y han remitido información a Bruselas. Volkswagen desveló ayer que existen 683.626 vehículos en España afectados por el software que manipula el límite de emisiones, 648.458 en Italia, 2,8 millones en Alemania y más de dos millones entre Francia y Reino Unido.

Bruselas insiste en que la única responsabilidad en las manipulaciones de las pruebas de laboratorio recae sobre los Estados e incluso les amenazó con futuras sanciones a aquellos que se excedieran del límite. El ministro de Industria español, José Manuel Soria, pasó la pelota al Ejecutivo de la UE eludiendo cualquier responsabilidad de la autoridad nacional reguladora de emisiones. “Las medidas al problema deben ser europeas”, declaró a su entrada en la reunión con sus homólogos en Luxemburgo.

Soria anunció que finalmente no pedirá a Volkswagen la devolución de la ayuda económica como parte del plan PIVE puesto que iban dirigidas a la reducción de CO2 y no de nitrógeno, cuyas emisiones son las que han sido manipuladas por el fabricante alemán.

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