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El escándalo de Volkswagen crece y afecta ya a 11 millones de vehículos

Las acciones de la compañía han caído un 19,82%, el mayor descenso de su historia

 DARREN ORNITZ (REUTERS) | vídeo: atlas

Cada día que pasa, la bola de nieve se hace más grande. El fraude masivo orquestado por Volkswagen se extendió por varios frentes. La compañía admitió que el alcance del engaño es mucho mayor de lo conocido —11 millones de vehículos en todo el mundo, en lugar de los 482.000 vendidos en EE UU—; el castigo bursátil se agudizó —la empresa ha perdido en dos días 25.000 millones de euros, un 35% de su cotización—; y un sinfín de países anunciaron la apertura de una investigación.

De crisis en EE UU a escándalo global

  • La agencia medioambiental estadounidense acusó a Volkswagen el viernes de instalar en 482.000 coches un software para esquivar controles de emisiones.
  • Volkswagen admite la manipulación el domingo, pide disculpas, y el lunes deja de comercializar sus vehículos diésel en Estados Unidos.
  • Varios gobiernos inician investigaciones. La empresa reconoce el martes que instaló el software en 11 millones de coches en todo el mundo. 

Mientras, la presión sobre el jefe de la empresa, Martin Winterkorn, aumenta. El periódico Tagesspiegel anunció que el viernes será destituido. El diario berlinés, citando fuentes anónimas del consejo de supervisión, asegura que el elegido para remplazar a Winterkorn será Matthias Müller, ahora jefe de Porsche. Pero el aún presidente de Volkswagen se resiste a marcharse. En lugar de su cabeza, ofrece arrepentimiento y propósito de enmienda.

“Haremos todo lo posible para recobrar, paso a paso, la confianza perdida. [...] Presento mis mayores disculpas a los clientes, a las autoridades y a toda la opinión pública por nuestro comportamiento”, aseguró a través de un vídeo mensaje. Muchos expertos dudan que Winterkorn, un ejecutivo al que le gusta estar al tanto de los detalles técnicos de los vehículos, no supiera nada del engaño con el que la empresa sorteó las normativas medioambientales. El software diseñado por Volkswagen reducía las emisiones contaminantes cuando detectaba que estaba siendo sometido a una prueba.

El golpe sufrido por la empresa que en el primer semestre del año alcanzó el liderazgo mundial de ventas —más de cinco millones de vehículos— es mayúsculo. En un comunicado, Volkswagen subía hasta 11 millones el número de vehículos afectados en todo el mundo. La enormidad de esta cifra se explica porque el motor diésel en cuestión —el EA 189— no lo utiliza solo la matriz, sino sus filiales Audi, Skoda y Seat.

Volkswagen anunció también que dotará una provisión de 6.500 millones de euros por las posibles pérdidas. Una cifra que puede quedarse corta a la luz de las últimas revelaciones. Porque la compañía no se enfrenta tan solo a una multa milmillonaria en EE UU —por un máximo de 18.000 millones de dólares, aunque es poco probable que sea tan alta—, también tendrá que hacer frente a demandas legales. El Departamento de Justicia de EE UU ya ha iniciado una investigación criminal por el engaño. Para conocer la factura final habrá que esperar a conocer el resultado de las investigaciones iniciadas en países como Alemania, Francia, Italia o Corea del Sur.

Daño al ‘Made in Germany’

En Bolsa, las pérdidas ya son colosales. A la caída del lunes del 18,6% se une la del martes pasado, del 19,8%, la mayor en la historia de la compañía. En solo dos días, se han esfumado 26.500 millones de euros de capitalización.

Pero quizás más duro aún es el golpe en el prestigio de una empresa que equivale a la marca Made in Germany. Varios analistas hablan del riesgo de que el juego sucio de Volkswagen acabe contagiando al sector de la automoción, fundamental para la primera economía del euro. Uno de cada siete empleos en Alemania está relacionado directa o indirectamente con el automóvil, sector que factura en el país 250.000 millones de euros. “Los daños a la reputación no solo en EE UU sino en todo el mundo van a ser más caros. Las multas que se puedan imponer a Volkswagen son el menor de los problemas”, señala el economista Marcel Fratzscher, que pronostica pérdidas de empleos en el gigante automovilístico y en algunos proveedores.

Estos riesgos para la economía alemana explican la rapidez con la que el Gobierno ha anunciado una investigación; y que la canciller Angela Merkel reclamara a Volkswagen “transparencia total” y que ponga sobre la mesa cuanto antes toda la información disponible sobre “esta compleja situación”.

Hace solo cinco meses que Winterkorn ganó el pulso por el poder con el patriarca de la empresa y nieto del fundador, Ferdinand Piëch. Pero ahora es Winterkorn el que está en una situación insostenible. La empresa debía confirmar el viernes la prórroga de su contrato por dos años. Pero el escándalo mayúsculo promete cambiar todos los planes.

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