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Sanifit capta 36,6 millones para completar el desarrollo de un fármaco

La biofarmacéutica balear investiga sobre un medicamento para pacientes de diálisis

La biofarmacéutica española Sanifit se ha asegurado la captación de 36,6 millones de euros que le permitirán completar el desarrollo del SNF472, un fármaco ideado para tratar enfermedades cardiovasculares relacionadas con calcificaciones patológicas en pacientes de hemodiálisis. La compañía calcula que el fármaco podría comercializarse en un plazo de cuatro años.

Los más de 2.000 millones de euros de negocio potencial de esa molécula han captado la atención de los fondos de inversión de la farmacéuticas danesa Lundbeck y de la estadounidense Baxter, además de Forbion Capital Partners y Edmond de Rothschild Investment Partners. El fondo español Ysios Capital ha liderado la ronda de financiación, en la que también ha participado La Caixa, socio de Sanifit desde 2007, cuando era una spinoff de la Universidad de Islas Baleares. La compañía evitó comentar cómo quedará el accionariado de la nueva Sanifit una vez inyectados los recursos, que se situarán entre 5 y 7 millones de euros por inversor.

Joan Perelló, director general de Sanifit, celebró ayer el apoyo de fondos internacionales y especializados, en la que se ha convertido en la mayor ronda de financiación en la que se ve inmersa una biotecnológica española. “Esta financiación dará la oportunidad de solucionar una clara necesidad médica no cubierta como es la enfermedad cardiovascular en el campo de la diálisis”, explicó. El equipo gestor se mantendrá, aunque Russell Greig (durante tres décadas en GlaxoSmithKline) se convertirá en el presidente del consejo de administración.

Los 36,6 millones de euros se irán desembolsando en función de que se vayan completando los hitos de desarrollo del fármaco. De momento, las diferentes etapas superadas han permitido asegurar la seguridad médica del fármaco y unos primeros resultados sobre la validez de la molécula. Con los recursos que se han conseguido tras un año de trabajo se prevé efectuar pruebas sobre pacientes que se desarrollarán en más de 70 hospìtales de Estados Unidos y Europa. El objetivo es que una vez concluida esta fase de desarrollo, y si las agencias estadounidense y europea lo homologan, vender la licencia del fármaco para iniciar su comercialización.

Los 36,6 millones de euros permitirán iniciar la fase IIB para comprobar la utilidad del fármaco para la enfermedad renal en etapa terminal (ERET), que sufren tres millones de personas en el mundo, de las cuales el 70% se tratan con diálisis. Esa dolencia desarrolla una calcificación cardiovascular que eleva la tasa de mortalidad hasta el 30% de los pacientes. No existe terapia para esa dolencia.

También se prevé poder usar el fármaco para tratar la calcifilaxis, una enfermedad rara que afecta al 4% de los pacientes de diálisis, y que tiene una tasa de mortalidad del 55% el primer año y de un 80% en cómputos globales.