El dinero sí da la felicidad, según un estudio oficial británico

La Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido concluye que la felicidad y bienestar aumentan con la riqueza

Una mujer camina por una zona residencial de lujo en Londres. Bloomberg

La relación entre el dinero y la felicidad ha sido objeto de numerosos estudios por parte de economistas, sociólogos y psicólogos. El debate no está ni mucho menos cerrado. Algunos estudios académicos, como el presentado hace unos años por el IESE, concluían que no siempre el dinero permitía comprar más felicidad. Ni siquiera el concepto de felicidad es del todo indiscutible. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) británica se suma al debate con una investigación recién publicada en la que muestra que la riqueza se relaciona directamente con el bienestar y la felicidad.

"Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!". La frase que se atribuye a Groucho Marx encajaría con alguna de las conclusiones del estudio publicado por la ONS, el organismo estadístico oficial británico, equivalente del Instituto Nacional de Estadística (INE) español.

El estudio, de cuya existencia informó Reuters este viernes, concluye que el nivel de bienestar personal, de satisfacción personal, de autoestima y de felicidad son mayores, y el nivel de ansiedad es menor, a medida que aumenta la riqueza del hogar en el que vive una persona.

Lo que importa a efectos de que aumente la felicidad es más la riqueza acumulada que el nivel de renta, según las conclusiones del estudio. Y no es igual cualquier tipo de riqueza. El estudio estadístico señala que es la riqueza financiera neta la que se relaciona más con el bienestar personal y, en particular, con la satisfacción por la vida. Otros tipos de riqueza, como la posesión de bienes (como coches, antigüedades, joyas o sellos) aparecen menos relacionados con la felicidad.

¿Y si la felicidad da dinero?

El estudio de la ONS usa datos de la encuesta sobre riqueza y activos, a la que se incorporaron preguntas sobre el bienestar personal en 2011 y 2012 por primera vez. El estudio trata de aislar la importancia de otros factores como la edad, sexo, raza, estado de salud y otros para concentrarse en la relación entre renta y riqueza con diferentes indicadores de bienestar y felicidad.

El grado de bienestar personal se mide en la encuesta con cuatro preguntas, una de ellas referida específicamente a la felicidad. Los encuestados respondían de 0 a 10 sobre su grado de satisfacción, estima, felicidad y ansiedad. En general, la gente se declaraba bastante feliz, pero hay una correlación clara entre mayores niveles de riqueza y de renta con mayor felicidad.

En realidad, el estudio es prudente y muestra que existe una correlación, pero dado que es la primera vez que se lleva a cabo, ni siquiera se atreve a asegurar una causalidad. Esto es, el informe viene a decir que es posible tanto que el dinero dé la felicidad como que la felicidad dé dinero. El informe señala que puede haber una relación recíproca entre ambas variables. Además, matiza que el estudio se llevó a cabo en tiempos de dificultades económicas, de modo que la relación entre riqueza y felicidad podría no ser la misma en otras circunstancias. El debate, pues, sigue abierto.

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