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Las dudas sobre el crecimiento global hunden los mercados internacionales

El mal dato de la producción en China arrastra a las Bolsas de todo el mundo

Las persistentes dudas sobre el crecimiento económico global, en especial en lo referente a China y a los emergentes, siguen atenazando a las Bolsas mundiales. El enésimo dato manufacturero negativo en el gigante asiático, al que se unieron otras cifras industriales dispares de las economías desarrolladas, llevaron este martes a las Bolsas a terreno negativo: el Ibex español cayó otro 2,82% y el Euro Stoxx 50, que reúne a las 50 mayores empresas cotizadas de la Unión Europea, retrocedió un 2,47%. Las pérdidas se suman a las cosechadas en agosto, cuando los parqués del Viejo Continente sufrieron su mayor batacazo desde mayo de 2012 —en plena crisis del euro—, y cinco billones de euros huyeron de los mercados de renta variable de todo el mundo.

Misma dinámica bajista, misma causa. Septiembre comenzó para los mercados como terminó agosto: con la volatilidad en máximos por las crecientes dudas sobre el vigor de la segunda economía mundial, China, y, por ende, sobre el crecimiento global. El peor dato manufacturero en el gigante asiático en tres años fue este martes el detonante de las caídas y dio alas a aquellos que apuestan por un aterrizaje brusco de su economía, el peor de los escenarios posibles.

Incluso el sector servicios chino, el que mejor ha aguantado la progresiva ralentización económica y en el que Pekín tiene depositadas sus esperanzas para plasmar el ansiado cambio de modelo económico, también mostró signos de deterioro, según el índice que elabora la firma privada Markit. Pese a la rotundidad de los indicadores, el Gobierno chino mantiene aún su ambicioso objetivo de crecimiento del 7% para final de año, pero los crecientes nubarrones en su horizonte económico convierten esta cifra en una quimera. Todos los analistas consultados prevén que la segunda economía mundial crezca en 2015 por debajo del 6,5% y algunos incluso rebajan la cifra real al 3,5% ó 4%, lo que supondría un auténtico jarro de agua fría para la economía global.

Frenazo en China

Alicia García Herrero, economista jefa para la región Asia-Pacífico del banco Natixis, ve el dato de manufacturas publicado este martes como “una señal más de la rápida desaceleración económica” que está sufriendo China y subraya la importancia de otro indicador que también vio la luz durante la jornada: las exportaciones de Corea del Sur, el primer socio comercial chino, registraron el mes pasado su mayor descenso en seis años.

El Fondo Monetario prevé un debilitamiento global

A la inquietud sobre China, ya plenamente instalada en el mercado, se sumaron este martes las palabras de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que admitió que el crecimiento mundial será “más débil” de lo previsto hasta ahora. En julio, este ente pronosticó una expansión global del 3,3%. “Esperamos que el crecimiento mundial siga siendo moderado y probablemente más débil de lo que esperábamos”, dijo Lagarde en Yakarta. En línea similar, Eric Rosengren, gobernador de la Reserva Federal de Boston y miembro del comité de mercado abierto de la Fed, alertó de una posible ralentización de EE UU por el menor crecimiento mundial.

Christine Lagarde confirmó la desaceleración de la economía china, pero descartó que sea brusca y la achacó, al menos parcialmente, a su ajuste hacia un nuevo modelo de crecimiento más centrado en la demanda interna y no tan dependiente del exterior.

“La transición hacia una economía más basada en el mercado y la superación de los riesgos acumulados en los últimos años es compleja y está llena de baches”, subrayó la directora gerente del Fondo Monetario Internacional.

El principal índice bursátil del gigante asiático, el de Shanghái, cerró la jornada con una caída del 1,2% después de llegar a desplomarse casi un 5% durante la sesión, y arrastró al resto de parqués asiáticos, europeos y estadounidenses. El principal selectivo de la Bolsa alemana cayó un 2,38% y el índice francés se dejó un 2,4% el mismo día que el banco de inversión estadounidense Morgan Stanley rebajó su previsión de beneficios para las empresas del Viejo Continente. Al otro lado del Atlántico, el Dow Jones perdió un 2,84% y el S&P 500 retrocedió un 2,96%. Y el selectivo Nasdaq bajó un 2,94%.

A medio plazo, las perspectivas de las Bolsas europeas “siguen siendo buenas”, opina por correo electrónico Christoph Riniker, estratega jefe de renta variable del banco de inversión suizo Julius Baer. Pero en el corto plazo, advierte, la volatilidad sigue imponiéndose. La indefinición de la Reserva Federal estadounidense (Fed), que no termina de concretar el momento en el que se producirá la subida de tipos de interés, y la debilidad de los índices manufactureros en otras áreas geográficas tampoco ayudan a insuflar confianza en los mercados y reducir el nerviosismo de los inversores.

Mientras los indicadores industriales PMI de la eurozona hechos públicos apuntan, según Ángel Talavera, analista de Oxford Economics, una “perspectiva moderadamente positiva”, los datos de Reino Unido, Suecia, Noruega o la debilitada Rusia profundizan su tendencia a la baja y refuerzan los argumentos de quienes sostienen que el problema de fondo no es solo China, sino el agotamiento de la economía global.

En este entorno de turbulencias mundiales, cada vez son más las voces que instan a la Fed y al resto de grandes bancos centrales a replantearse su estrategia de retirada de las políticas monetarias ultraexpansivas, con las que han combatido la Gran Recesión, para no añadir un factor adicional de inestabilidad.

Materias primas a la baja

Más allá de las Bolsas, la inquietud de los inversores volvió a trasladarse a los mercados de materias primas, fuertemente golpeados en los últimos meses por el declive de la demanda mundial. El índice de Bloomberg que refleja la evolución de las principales commodities —desde el cobre hasta la soja pasando por el gas natural— se dejó un 2,4% en la jornada y acumula ya un retroceso del 30% en lo que va de año. El crudo Brent, de referencia en Europa, pese al anuncio de que la OPEP negociará con otros productores mundiales para estabilizar los precios, cambió la tendencia de los tres últimos días y retomó la senda de las pérdidas, al desplomarse más del 9%, hasta los 49 dólares por barril (44 euros). Las empresas del sector energético y minero fueron las más golpeadas en las Bolsas europeas.

Solo el oro, clásico activo refugio, logró escapar de las pérdidas generalizadas, y repuntó un 0,5%. Tanto el franco suizo como el yen japonés, dos divisas en las que los inversores buscan estabilidad en momentos de convulsión bursátil, se dispararon frente al resto de grandes monedas. Entre las divisas globales de referencia, el euro se apreció un 0,8% y se cambia por 1,13 dólares.

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