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Los grandes grupos tributan por el 6% del beneficio y el resto paga el 15%

Deducciones y beneficios fiscales reducen el tipo efectivo del impuesto de sociedades

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La radiografía del impuesto de sociedades permite vislumbrar uno de los boquetes de la crisis. Los grandes grupos empresariales pagaron por este impuesto apenas el 6% de los beneficios de 2013, según la última memoria de recaudación tributaria, difundida esta semana. El tipo nominal del impuesto ascendía al 30% pero deducciones y beneficios fiscales permitieron a los grupos consolidados minimizar su factura fiscal. Un pequeño porcentaje que contrasta con el impuesto real que pagan el resto de las empresas por su resultado contable (15% de media), incluidas las pymes. O con el tipo medio de retención a asalariados (16,7%). Aun así, los grandes grupos pagan un 56% más de impuestos que en 2011, cuando solo abonaron el 3,8% del beneficio.

Recaudación al alza

2015 será un año culminante en la recuperación de lo que se ingresa por el impuesto de sociedades, aunque quedará aún muy lejos de los 44.000 millones de 2007. Hacienda prevé recaudar 23.577 millones este año, casi 5.000 millones más que en 2014. Sería un notable aumento del 26%, similar al que confirman los datos registrados hasta mayo.

La previsión de 2015 recoge la mejora de los beneficios empresariales de este ejercicio (que se refleja en los pagos fraccionados) y de 2014 (la liquidación del impuesto se hace un año después). Pero para 2016, el aumento previsto es mucho más tenue (un 5,5% más, hasta rondar los 25.000 millones). Ahí opera la reforma fiscal, que rebaja el tipo teórico del impuesto del 30% al 28%, algo que se aplicará en la liquidación de 2015, a realizar el próximo año. Un freno que volverá a dejarse notar en las cuentas de 2017, cuando se culmine la bajada del tipo nominal hasta el 25%.

El impuesto de sociedades es uno de los tributos más sensibles a la salud de la economía. Entre 2007, justo antes de la recesión, y 2014, la recaudación de este gravamen sobre los beneficios de las empresas se redujo cerca de un 60%. Siete años después del inicio de la crisis aún no se han recuperado los niveles de recaudación de entonces que rondaban los 44.800 millones. El año pasado el Estado ingreso 18.700 millones, un 6,2% menos que en 2013 por el “notable” aumento de devoluciones.

Pese a que la situación ha empezado a mejorar, durante los primeros años de crisis la mayoría de las empresas vieron como sus beneficios se desplomaron, sus ingresos se hicieron famélicos y comenzaron a acumular números rojos. Otras, las más grandes, estrujaron al máximo la normativa fiscal para eludir el pago de impuestos a través del complejo entramado de beneficios fiscales, deducciones, y créditos fiscales que les permitían aplazar los pagos al fisco durante años.

Los grandes grupos consolidados pasaron a pagar 12.700 millones de euros en 2006 a 4.853 millones en 2013, último año con datos disponibles en la memoria de recaudación tributaria que publicó la Agencia Tributaria esta semana. Este informe muestra como los grupos consolidados solo pagaron al fisco el 6% de su resultado contable en 2013, último año publicado. El resto de empresas abonaron de media un 14,9% de sus beneficios, más del doble que los grandes grupos.

Los grupos consolidados tienen un abanico de opciones para rebajar su factura fiscal. Desde la deducción por gastos financieros, que permitía desgravarse los intereses de los préstamos entre empresas del grupo, a la libertad de amortización, fondo de comercio, deducciones por pérdidas de valor de participadas extranjeras...

Muchos de estos agujeros fiscales fueron introducidos durante la pasada legislatura por el anterior Gobierno socialista con la esperanza de que mejorase la competitividad de las empresas.

Pero al arrancar la crisis esos mecanismos se convirtieron en desagues por donde se escapaban los ingresos públicos. Algunos de los grupos consolidados compraron otras empresas o realizaron operaciones empresariales simplemente por motivos fiscales.

Un 0% de impuestos

Hace pocos meses, durante el último debate sobre el estado de la nación de la legislatura, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy volvió a recordar que cuando llegó a La Moncloa había empresas del Ibex que no pagaban impuestos sobre sociedades.

El Ejecutivo popular ha complicado las cosas a las multinacionales españolas. Ha suprimido varias deducciones y limitado deducciones que suponían un fuga de agua para la recaudación. La más importante es la limitación de la deducción de la amortización, con un impacto de 1.900 millones de euros; la supresión de la deducibilidad de las pérdidas en sociedades participadas (500 millones) y la limitación de deducción de los gastos financieros (1.010 millones). Aún así el tipo efectivo sobre los beneficios de los grupos consolidados sigue siendo muy bajo. Sobre todo si se compara con el que se aplica sobre la renta de los asalariados, en el 16,7%, su máximo histórico.

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