La brecha de precio entre gasolina y gasóleo está en máximos históricos

Llenar el depósito con gasóleo cuesta 8,5 euros menos

Un surtidor de gasolina EFE

La brecha de precios entre la gasolina y el diésel está en máximos históricos este mes: el litro de gasolina es 17 céntimos más caro que el de diésel. Es la mayor distancia entre ambos combustibles en, al menos, una década, según la serie histórica que elabora por países la Unión Europea, que incluye estadísticas de precios del Boletín Petrolero desde 2005. La alta demanda de gasolina en países como Estados Unidos y China por la llegada del verano, frente al menor consumo de diésel (propio de los mercados europeos), ha distanciado el coste de ambos productos en los mercados de materias primas. Y el efecto ha llegado al surtidor.

La pasada semana, la distancia entre el diésel y la gasolina fue la mayor desde que hay registros europeos sobre España: de 17,5 céntimos. La anterior semana era de 17,4 céntimos y esta, se ha reducido levemente, hasta los 16,94 céntimos, pero sigue en niveles máximos. En concreto, el litro de gasolina se paga en las estaciones de servicio españolas ahora a 1,30 euros de media. El de diésel, a 1,13 euros.

La brecha entre ambos productos era mucho menor el año pasado: frente a los 17 céntimos actuales, estaba en julio de 2014 en 11 céntimos, y en 10 céntimos en 2013.

¿Cuánto pagan de más los que usan gasolina?

La brecha de precios, aunque de unos céntimos por litro, supone una gran diferencia a la hora de pagar la factura en la gasolinera este verano. Para llenar un depósito de 50 litros, si el automóvil es de gasolina (1,30 euros el litro) se necesitan 65 euros. Si el coche consume diésel (1,13 euros por litro), 56,5 euros. Es decir, 8,5 euros de diferencia por repostaje.

Combustible más barato este verano

La brecha entre diésel y gasolina crece, pero la operación salida de agosto este año es más barata se use el combustible que se use. Si se compara con el verano de 2014, ambos productos son más económicos. La semana del 28 de julio de 2014, la gasolina costaba el 9,2% más: 1,42 euros por litro (71 euros por depósito). Y el diésel era un 15,9% más caro: 1,31 euros el litro (65,5 euros por depósito).

La demanda mundial, causa de la brecha

La curva de precios que separa ambos combustibles, año tras año, se cierra en invierno y se abre en verano. Pero este año se ha abierto al máximo. ¿Por qué? Según explica la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) es una consecuencia de la evolución de los mercados internacionales. La gasolina y el diésel son productos refinados del petróleo, que también cotizan en Bolsas de materias primas. La oferta y la demanda influyen en su cotización. Este verano la demanda de la gasolina ha subido con más fuerza que la del diésel.

"En Estados Unidos ahora es la driving season, es decir, el periodo en el que muchos se van de vacaciones y lo hacen con el coche. Las distancias en el país son grandes y el consumo de gasolina crece con fuerza este año", explica una portavoz de esta asociación. Añade que también en otros países, como China, donde se usa este combustible, ha crecido la demanda. El diésel, en cambio, es un producto que tradicionalmente tiene uso en Europa, donde la demanda se mantiene más estable.

España, país de diésel

La mayoría del parque automovilístico español usa gasolina diésel. Este combustible suele ser más barato, entre otras cosas, porque soporta menos impuestos. Además, es el combustible que compran los transportistas, y que tradicionalmente se vinculaba a motores de menor consumo. El uso mayoritario del diésel ha sido una tendencia europea, ya que durante años los Gobiernos apoyaron más este tipo de motores, aunque ahora, ante la evidencia de su mayor contaminzación, comienzan a ponerle trabas.

El combustible diésel, es además, el que mayoritariamente sale de las refinerías españolas. Al terminar 2014, más del 65% de los coches de España tenían motor diésel. Sigue siendo el combustible más demandado en España. La cifra es algo más reducida que unos cuatro años atrás, cuando superaba el 70%. La reducción del consumo de los motores de gasolina y el incipiente auge de algunos modelos híbridos (gasolina y eléctricos), han reducido un poco la presencia de modelos diésel, que contaminan más.

El diésel sin impuestos, también más barato

Cuando un cliente compra un litro de combustible, una gran parte de lo que paga en realidad es en concepto de impuestos. Esos impuestos son más caros en el caso de la gasolina que del diésel: mientras que en la gasolina los tributos suponen el 52% del precio que paga el consumidor, en el diésel son el 48%, según cálculos de la AOP.

Así pues, los impuestos desvían mucho los precios finales de gasolina y diésel.Los tributos se han usado para equilibrar los precios de ambos productos. la materia prima del diésel era tradicionalmente más cara y sus impuestos más bajos. Con la gasolina ocurría lo contrario. El problema es que este año, la materia prima diésel es más barata: sin cargas tributarias cuesta 0,52 euros, frente a los 0,61 euros de la gasolina. Esto, sumado a los menores impuestos, han reducido su precio final.

La explicación de la bajada del precio sin impuestos del diésel es, de nuevo, la mayor demanda internacional de gasolina. El informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el mes de junio confirmaba esta subida de precios. "En junio de 2015 el promedio mensual de la cotización internacional de referencia en euro/litro (Ci) de la gasolina 95 aumentó un 2,7% (+1,27céntimos de euros por litro). Por el contrario, la cotización de referencia del gasóleo A disminuyó un 4,2% (-1,94 céntimos por litro).