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España lidera el comercio mundial del vino aunque reduce sus ingresos

El litro español se vende en el exterior a 1,1 euros, frente a los 5,37 euros de Francia

Detalle de vinos durante FITUR. EFE

España se convirtió en 2014 en el líder mundial en las exportaciones de vino. Alcanzó un volumen de ventas en el exterior de 22,6 millones de hectolitros. En segundo lugar se quedó Italia, con 20,4 millones. El tercer puesto fue para Francia, con 14,4 millones. El fuerte avance de España se debió al enorme crecimiento de la exportación de vino, que registró un aumento del 22,3% con respecto al año anterior. El récord, sin embargo, es agridulce para el sector: aunque suben las ventas, bajan los ingresos, porque el producto que se comercializa fuera es cada vez más barato.

El buen comportamiento de las exportaciones españolas fue la consecuencia directa de una cosecha excepcional, con una producción de vino de 53 millones de hectolitros, frente a una demanda interior de tan solo cerca de 10 millones de hectolitros para consumo directo. Fuera de la Unión Europea, el mayor exportador es Chile, pero a una gran distancia de los tres principales de la moneda única, ya que sus ventas sumaron ocho millones de hectolitros. Australia terminó el 2014 con 7,3 millones, y Sudáfrica con 4,8 millones de hectolitros. El comercio mundial de vino movió en total 101 millones de hectolitros, con un incremento del 2,1%.

El problema es que los buenos resultados en volumen de los vinos facturados desde España no se ha correspondido con el comportamiento de los ingresos. Por valor de ventas, España ocupa el tercer lugar mundial y a mucha distancia de sus rivales, con una facturación 2.511 millones de euros, un 4,6% menos que el ejercicio anterior. Con unas ventas totales en el mundo por valor de casi 26.000 millones de euros, a la cabeza de la rentabilidad se mantiene Francia, con ventas de 7.732 millones de euros, seguida de Italia, con 5.111 millones.

Más de la mitad de las exportaciones de 2014 fueron a granel

La explicación del problema de rentabilidad del vino español está directamente vinculada con el bajo precio al que vende sus caldos. Los precios medios mundiales del vino en 2014 se situaron en 2,46 euros litro. Los vinos franceses, sin embargo, alcanzan una media de 5,37 euros litro; seguidos de los neocelandeses, a 4,36 euros, los estadounidenses a 2,73 euros; y los portugueses, a 2,55 euros. Para encontrar los vinos españoles en ese ranking de precios por litro hay que bajar mucho. Ocupa el último lugar en el conjunto de los grandes países exportadores, con una media de 1,1 euros litro, lo que supone un descenso del 22% sobre los 1,43 euros de la campaña anterior. Mientras, por ejemplo, los caldos alemanes se comercializan a 2,51 euros, los italianos a 2,50 euros, los argentinos a 2,38 euros, los chilenos a 1,73 y los sudafricanos, a 1,24 euros.

¿Por qué el vino español pierde valor cada año? Esta reducción de los precios medios es consecuencia del incremento de las exportaciones de los vinos a granel, no embotellados, cuyos precios medios se situaron en el entorno de los 0,40 euros litro.

En conjunto, las exportaciones agrarias y alimentarias españolas ascendieron en 2014 a más de 40.000 millones de euros, y constituyen una salida indispensable para el desarrollo de la actividad agraria y de la industria. En el caso del vino, con una demanda interior que solo es la cuarta parte de la producción, vender fuera es una necesidad para mantener los viñedos y la actividad de más de 2.000 bodegas que operan en el exterior.

El problema sin resolver es la existencia en el sector del vino de dos mundos paralelos. Uno de ellos está destinado a los vinos de gran calidad y precios elevados, que se mantiene en mercados tradicionales y abre cada año nuevos horizontes. Y otro mundo, formado por cientos de cooperativas y bodegas, que se sostiene con la venta de producto a granel y que, gracias a precios bajos, aumenta con fuerza sus ventas en terceros países y tapa los agujeros de otros países que sufren malas campañas.

Para Rafael del Rey, responsable del Observatorio Español de los Mercados del Vino, los datos de 2014 ponen en evidencia la necesidad de trabajar en el alto posicionamiento en los mercados mundiales de los vinos de mayor calidad y avanzar en el mayor envasado de las exportaciones.

En 2014, de los 22,6 millones de hectolitros exportados, los envasados suponían 7,4 millones de hectolitros, con un crecimiento del 5,3% en volumen, pero solo del 0,8% en valor. Por su parte, las ventas de vinos a granel ascendieron a 12,6 millones de hectolitros, con un descenso en valor del 8,7%, hasta los 500 millones de euros. Los graneles han constituido la salida para eliminar excedentes, pero están convirtiéndose en un lastre para un sector que ve mermada su rentabilidad.

Los precios de la leche en origen se hunden tras el fin de la cuota

La eliminación de la cuota láctea europea, que ha dado paso a la libertad de producción desde el 1 de abril, ha coincidido con una bajada de los precios de la leche en los contratos que en estas fechas se están renovando de forma masiva entre los productores y las industrias. La rebaja de los precios, de entre uno y dos céntimos por litro, es generalizada en todas las comunidades y por parte de todas las empresas compradoras.

El Ministerio de Agricultura, con la aprobación el pasado 1 de marzo de una nueva normativa sobre el sector de la leche, exige que los contratos entre ganaderos y empresas tengan una duración de un año, con el objetivo de dar una mayor estabilidad a los productores. Esta exigencia era rechazada en principio por las industrias, por los interrogantes que planteaba firmar contratos por un periodo tan largo.

Sin embargo, a los que finalmente está disgustando es a los ganaderos, que critican la presión que están ejerciendo las empresas sobre los precios a la baja en un sector escasamente organizado. Para Roman Santalla, responsable ganadero de Unións Agrarias, las industrias, bajo la influencia de los grupos franceses, están ahogando a los ganaderos.

Tras el fin de la cuota láctea, el comportamiento de los precios de origen de la leche —que ya no estarán influidos por los topes que se imponían a la producción— se moverá ahora en función de la oferta y la demanda en los mercados mundiales y del poder negociador de los ganaderos. Algunos informes calculan que un desajuste entre oferta y demanda del 1% podría afectar a los precios al alza o a la baja entre un 4% y un 5%.

Galicia es la comunidad autónoma donde se registran ahora los precios más bajos, con una media de 0,30 euros por litro. En esa región destacan como operadores Celta (del grupo portugués Lactogal) y Rio. En Asturias y Cantabria, donde trabajan principalemente Peñasanta-Central Lechera Asturiana, Reny Picot, Nestlé o Iparlat, los precios son ligeramente superiores, de 0,31 euros de media; un nivel similar al de Aragón y Cataluña, donde operan, entre otros, Lactalis-Puleva, ATO o Iparlat. En Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, zona de recogida de leche para Lactalis, Danone, Garcia Baquero, Entrepinares o Senoble, las cotizaciones se han mantenido entre los 0,32 y 0,33 euros el litro. Finalmente, en Andalucía, la zona más deficitaria y alejada de los puntos de producción, los precios medios rondan los 0,34 euros por litro, fundamentalmente por las cotizaciones marcadas para sus socios por la cooperativa cordobesa Covap.

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