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Llamar por el móvil desde la UE seguirá teniendo recargo

Bruselas cede a la presión de las grandes operadoras y prolonga el ‘roaming’ tres años más

Un usuario utiliza su teléfono móvil en Barcelona.

Llamar o recibir llamadas cuando se viaje a cualquier país de la UE seguirá teniendo recargo. Los consumidores se las prometían muy felices cuando el Parlamento Europeo aprobó por abrumadora mayoría hace casi un año la desaparición el 15 de diciembre de 2015 del llamado roaming, el sobreprecio que cobran las compañías de telefonía a sus clientes por el uso del móvil desde un país de la Unión distinto al del usuario. Pero el Consejo Europeo, bajo la presión de las operadoras, ha logrado dar marcha atrás, revocar la decisión de la Eurocámara y demorar al menos hasta mediados de 2018 el fin del roaming.

El acuerdo, adoptado el pasado 4 de marzo, tiene una gran trascendencia para los usuarios, pero ha pasado desapercibido, eclipsado en parte por la resolución sobre la neutralidad de la Red, adoptada en el mismo foro, y por el hecho de que ni la institución comunitaria ni las operadoras hayan publicitado los detalles de la propuesta.

En lugar de la desaparición absoluta del recargo que había aprobado el Parlamento en abril de 2014, se establece un sistema intermedio que obliga a las operadoras a ofrecer un “volumen básico de roaming”, que permita a los clientes que viajan una cierta cantidad de llamadas, mensajes de texto y uso de datos durante un tiempo limitado, que estará incluido en los paquetes de servicios que hayan contratado con su operador en los países de origen (como Fusión de Movistar o Red de Vodafone, por ejemplo).

Es decir, estos consumos mínimos de llamadas y datos desde el extranjero serán tratados como tráfico nacional y no se les cargará ningún extra, facturándose dentro del paquete de tarifas contratado.

Pero a partir de ese volumen mínimo, se mantiene el recargo, también llamado tarifa de itinerancia, aunque según el texto aprobado por la Comisión las compañías deberán rebajar los precios actuales. “Más allá de este tramo de itinerancia básica, el operador puede cobrar una tarifa, pero ha de ser mucho más baja que las actuales. En el caso de las llamadas realizadas, SMS enviados y datos utilizados, la tarifa de roaming no podría en ningún caso ser superior a la tarifa al por mayor máxima que los operadores pagan por el uso de las redes de otros Estados miembros. Para las llamadas recibidas, el recargo máximo será el promedio ponderado de las tasas máximas en toda la UE”, dice la resolución.

Con los actuales precios máximos, vigentes desde el pasado 1 de julio, el coste de las llamadas a España realizadas desde la UE no puede superar los 19 céntimos de euro por minuto; recibir llamadas cuesta un máximo de cinco céntimos por minuto y conectarse con el móvil o la tableta cuesta 20 céntimos por megabyte (MB). A todos estos precios hay que añadirles el IVA.

Ahora el quid de la cuestión es precisamente determinar los límites de llamadas, SMS y datos que entrarán dentro de ese tramo de “itinerancia básica”, y las nuevas tarifas que se fijen para el roaming para las llamadas que excedan ese límite.

La nueva regulación se aplicará a partir del 30 de junio de 2016 y la Comisión evaluará “a mediados de 2018” la idoneidad sobre el fin del roaming. Entre medias, se abre una negociación entre el Parlamento y el Consejo, que se antoja ardua, para concretar todos los aspectos de la nueva regulación.

En cualquier caso, se trata de un triunfo de las grandes operadoras —entre ellas las españolas Telefónica, Vodafone y Orange— que habían advertido a la Comisión que la desaparición del roaming elevaría las tarifas nacionales, desincentivaría la inversión en infraestructura de banda ancha móvil y les causaría unas pérdidas de 5.000 millones de euros anuales.

Los consumidores que viajen por Europa no estarán tan contentos. El roaming es el principal obstáculo para el uso del móvil en la UE. Según el último Eurobarómetro, el 70% de los europeos limita el uso del móvil cuando sale de su país y hasta el 94% cierra su servicio de datos y no se conecta a Internet por el móvil por los costes extras de la itinerancia.