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¿Qué es la expansión cuantitativa del BCE? ¿En qué nos afecta?

Seis puntos claves para entender el gran plan de estímulos aprobados para la zona euro

Un rótulo iluminado del BCE ante la sede de la institución en Fráncfort. Bloomberg

Hoy es el día en el que el Banco Central Europeo (BCE) pone un marcha un mecanismo de compras de deuda pública (llamado "expansión cuantitativa" en la indescifrable jerga financiera) que se supone ha hecho historia en la eurozona. ¿Por qué? ¿En qué nos afecta? ¿Por qué se supone que es decisivo para salir de la crisis? Seis claves al respecto:

1. ¿En qué consiste exactamente la “expansión cuantitativa”?

En que el BCE comprará a partir de este marzo títulos de deuda pública y privada (pero sobre todo pública) por valor de unos 60.000 millones de euros mensuales hasta al menos septiembre de 2016. Se trata básicamente de bonos emitidos por Gobiernos o por instituciones públicas de la Zona euro (como el Banco Europeo de Inversiones o el ICO español, por ejemplo) con un vencimiento de entre 2 y 30 años. Las adquisiciones no se harán en las subastas de los tesoros de cada país, sino en el mercado secundario, donde inversores de todo pelaje compran y venden títulos ya emitidos en su día por los Estados. En total, por 19 meses, el plan tendría un presupuesto de 1,14 billones de euros. No se comprará por ahora deuda griega (porque el BCE no puede pasar del 33% de bonos emitidos por un Gobierno), pero por lo demás hay pocas excepciones: el BCE aceptará incluso la deuda con intereses negativos (la que le cuesta dinero a quien presta) con un límite del -0,2%, que es la tasa que el BCE cobra a los bancos por depositar su dinero en el organismo de Fráncfort.

2. ¿A España cuánto le toca?

Será el Banco de España el que realice las compras y en total, según las cuentas que expuso Mario Draghi en la primera presentación que hizo, el pasado 22 de enero, el plan supondrá la adquisición de unos 100.000 millones de euros en bonos españoles si el programa se hace efectivo hasta septiembre de 2016. Y es que el presidente del BCE advirtió de que, si el objetivo de inflación no se consigue (ese menos pero cerca del 2%), los estímulos pueden prolongarse más allá de la fecha prevista para el fin del programa. Los 100.000 millones, en cualquier caso, equivaldrán a alrededor del 10% de toda la deuda pública española.

3. ¿Por qué tiene un nombre tan raro: expansión cuantitativa?

El nombre, para empezar, es oficioso, pero resulta la forma más común que usan los analistas para referirse al plan Draghi. Viene del nombre que la Reserva Federal (Fed), que es el banco central de Estados Unidos, dio a sus estímulos masivos, que comenzaron en 2008 y se han terminado. Eran los Quantitative Easing (QE), que se fueron llamando coloquialmente por la abreviatura QE1, QE2 o QE3 en función de la ronda en que se encontraran. La traducción al español expansión cuantitativa no lo hace más explicativo, pero viene a indicar que es una expansión monetaria o de liquidez llevada a cabo por el BCE. En resumen, Draghi ha puesto en marcha la máquina de imprimir dinero. Mientras el QE americano estaba vinculado a lograr una tasa de paro baja en EE UU, el europeo se ha ligado a las metas de inflación.

4. ¿Qué busca el BCE con esto?

El objetivo de fondo es que los inversores acaben por perder el apetito por la deuda pública y desvíen el dinero a una inversión más rentable en la economía productiva. Buena parte de la deuda de los Estados está en manos de los bancos de la Zona euro y el BCE quiere que se dediquen a dar más crédito. Si el BCE entra en tromba a comprar bonos soberanos, sus precios subirán y la rentabilidad de estos que ya está en mínimos históricos bajará aún más. La medida supone una inyección de liquidez en el mercado y, por tanto, debilita la cotización del euro (la divisa está en mínimos en 13 años con relación al dólar). Esta depreciación hace más baratas y competitivas las exportaciones europeas, lo que ayuda a la recuperación. Además, como consecuencia del estímulo al consumo interno y externo, el banco central de la Zona euro combate el riesgo de deflación, que es una bajada generalizada y prolongada de los precios. ¿Es negativa la baja inflación? En principio, no, pero puede llegar a serlo (Véase ¿Es bueno o malo que los precios bajen?). Los precios en la eurozona cayeron un 0,3% en febrero y el objetivo de inflación del BCE es cerca (aunque por debajo) del 2%.

5. ¿Por qué el QE pone a Berlín de los nervios?

Porque Alemania se ha erigido en firme defensora de la ortodoxia y el dichoso QE es el máximo exponente de una medida monetaria no convencional. La compra de bonos públicos a gran escala es un punto de inflexión en la hoja de servicios del BCE: nunca hasta ahora había tomado una medida de estímulo tan agresiva (aunque ha dejado el precio de dinero a cero y ha concedido toneladas de crédito barato a los bancos). En el mandato del banco queda claro que este no puede financiar a los estados y debe centrarse en la estabilidad de los precios y el riesgo de la alta inflación es una pesadilla histórica para los alemanes. Como concesión a los llamados halcones o guardianes de la ortodoxia, solo el 20% de los riesgos será compartido, el 80% restante recaerá en cada banco central del país.

6. ¿Y esto llegará solo a los bancos o también al bolsillo de la gente?

El jueves Draghi dijo que sí, que las medidas de estímulo (en general) ya se estaban notando en la economía real por la vía de una cierta recuperación del crédito. En los mercados, la medida actúa como si estuviera vigente desde hace un mes: la rentabilidad de la deuda pública está en mínimos, en muchos casos ya en negativo, y las primas de riesgo también se han hundido. (Ver: ¿Pero en qué nos afecta la dichosa prima de riesgo a los bolsillos?). Para empezar, el programa del BCE dará más liquidez a los bancos y eso hará bajar el euríbor, que es el tipo de interés al que se prestan los bancos entre sí y marca la referencia de las hipotecas. Además, la caída del euro también ayuda a la recuperación (ver punto 4). Y el crédito debería acabar por ser más fácil y barato, aunque muchos expertos ven el problema del crédito en la solvencia de la demanda y no en la liquidez.

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