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España necesita más aceite

Las comercializadoras deberán importar hasta 180.000 toneladas por la baja cosecha

Planta envasadora de Hojiblanca en Antequera. Ampliar foto
Planta envasadora de Hojiblanca en Antequera.

Dcoop, actual denominación de Hojiblanca, es el mayor grupo cooperativo del mundo en el sector del aceite de oliva, con una producción de 300.000 toneladas, de las que en 2014 exportó el 40%. Esta campaña, finalizada prácticamente la recolección, salvo en algunos puntos de Córdoba, Málaga o Granada, la cosecha se ha reducido a la mitad. “No disponemos del aceite suficiente para nuestros compromisos en el mercado nacional y para la exportación y deberemos buscarlo en el sector olivarero nacional, así como intentar el aprovisionamiento exterior”, señala el director general del grupo, Antonio Luque, “Tenemos que hacer una selección de clientes y países que más nos interesen para no perder unos mercados que hemos abierto tras años de trabajo”.

Este es el panorama general en el sector. No hay más aceite. Según los datos manejados por la Agencia para el Aceite de Oliva, al inicio de campaña en octubre, tras una cosecha récord de 1,8 millones de toneladas, las existencias ascendían a casi 500.000 toneladas de aceite. Hoy, finalizada la recolección, la producción se elevaría a solo unas 800.000 toneladas, lo que supone unas disponibilidades totales de 1,3 millones de toneladas frente a unas necesidades para responder a una demanda total media superior a 1,45 millones de toneladas.

Son varias razones que han provocado esta campaña el hundimiento general de la cosecha en un sector donde el cultivo del olivar se realiza en una gran parte de la península, con climas y suelos muy diferentes, en superficies de secano y de regadío. Con carácter general, se debe hablar de que el olivar es un árbol vecero. Eso significa que, tras un año de una producción récord, como fue el pasado, donde la planta hizo un gran esfuerzo productivo, en la campaña siguiente, le toca descansar. Esta campaña se sumó además la falta de lluvias en primavera, aguas de las que se alimenta más tarde el árbol. Los fuertes calores se llevaron por delante la floración y, siguiendo las desgracias, en los meses siguientes, los bruscos cambios de temperatura acabaron por tirar la aceituna al suelo.

España es indiscutiblemente el primer país olivarero del mundo con una cuota superior al 40%. En la última década se han incrementado las superficies desde 2,4 a 2,6 millones de hectáreas; se han plantado miles de hectáreas de cultivos intensivos de elevados rendimientos y se han mejorado estructuras e impulsado la puesta en riego hasta más de 700.000 hectáreas. El resultado ha sido pasar de unas producciones medias de unas 800.000 a 1,5 millones de toneladas frente a un consumo interior medio de solo unas 550.000 toneladas. Los más pesimistas auguraban a medio plazo la existencia de inmensas balsas de aceite excedentario. Se equivocaron. Hoy, por el contrario, falta aceite.

Un primer impacto de esa situación ha sido la fuerte subida de los precios en origen. Frente a la estabilidad de los mismos en la campaña anterior, este año las cotizaciones se han disparado hasta los 3,30 euros por kilo para un aceite virgen extra, mientras un aceite de calidad media llegó a los 2,80 euros por kilo, más de un 40% sobre la campaña anterior. Sobre el papel, deberían seguir subiendo los precios.

Se espera una fuerte subida de precios

Desde la Asociación de las Industrias Envasadoras, se estima que situaciones como ésta no son nuevas y se llama a la calma. “No faltará aceite”, señala su director, Primitivo Fernández. “Ante situaciones como ésta el ajuste entre la oferta y la demanda lo harán los propios mercados”, añade.

Una segunda consecuencia es que el primer país productor del mundo se verá obligado a la importación de entre 150.000 y 180.000 toneladas desde Marruecos, Portugal Grecia o Túnez, según las previsiones hechas desde el sector productor y los industriales exportadores. El problema es que la cosecha mundial ha sido de solamente 2,4 millones de toneladas, frente a una cosecha media superior a los 3,3 millones y que tampoco será fácil hacer las compras necesarias para las industrias.

Para atender la demanda y tratar de influir en los precios, Bruselas ha acelerado la entrada del contingente de aceite con arancel reducido de 57.000 toneladas procedente de Túnez en toda la Unión Europea. Esta entrada se hará con subastas mensuales de 9.000 toneladas frente a unas peticiones de compra de más de 100.000 toneladas.

Un tercer riesgo es que la falta de disponibilidades haga que, mientras en una campaña con una producción normal, aproximadamente el 8% del aceite de peor calidad se destinaba a su comercialización como aceites de orujo, este año esos aceites podrían pasar a comercializarse como de oliva.

Para Agustín Rodríguez, responsable olivarero de Unión de Pequeños Agricultores (UPA) se deberían llevar a cabo más controles de calidad y evitar fraudes que perjudicaran la imagen del producto.

La falta de aceite suficiente se va dejar sentir sobre todo en las exportaciones, que España ha logrado duplicar en la última década hasta 1,1 millones de toneladas. Aunque de ese volumen, unas 800.00 toneladas han sido de graneles y la mitad se vendan a Italia. “Este año, se corre el riesgo de perder mercados no consolidados y que ese sitio lo ocupen terceros países productores” advierte el director de la Asociación de Exportadores, Rafael Picó.