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CaixaBank lanza una opa por el tercer banco privado portugués

La entidad ofrece 1.082 millones en metálico por el 56% de BPI que no controla

Exige controlar más del 50% de los derechos de voto y un cambio de estatutos

Caixabank ha comprado cinco bancos desde 2010 (Caixa Girona, Bankpyme, Banca Cívica, Banco de Valencia y el negocio de Barclays en España) y se prepara para ir a por el sexto, esta vez fuera de España. La entidad presenta este martes una oferta pública de adquisición (opa) sobre el 100% del capital de BPI, el tercer banco privado portugués, según fuentes del mercado. La entidad catalana —que ha declinado hacer comentarios sobre la operación— condicionará su oferta a controlar más del 50% de los derechos de voto.

El grupo portugués perdió 161 millones en 2014 y vale 1.520 millones en Bolsa

Actualmente, CaixaBank tiene el 44% del capital pero solo puede votar por el 20% debido a las normas internas de BPI. Caixabank necesita que la entidad portuguesa derogue esa condición en una junta de accionistas que se celebrará tras la opa. Al cierre de este lunes en Bolsa, el banco valía 1.520 millones, si bien la opa supone una prima atractiva para los accionistas.

Caixabank ha confirmado la operación esta mañana con una comunicación a la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) portuguesa. El banco español ofrece 1,329 euros por cada acción de BPI, lo que supone una prima del 27% sobre el precio de cierre de este lunes (1,043 euros). A ese precio, el volumen total de la oferta por el 56% que la entidad catalana no controla es de 1.082 millones de euros.

La entidad presidida por Isidro Fainé, que tiene previsto pagar en metálico, se convertía así en el cuarto mayor banco de Portugal, al controlar una entidad de 42.600 millones en activos. El líder en el país es la entidad pública Caixa Geral de Depósitos, seguida por Novo Banco y BCP. Según fuentes financieras, tras el lanzamiento de la opa deben llegar las autorizaciones de los supervisores comunitarios, el Banco Central Europeo (BCE), y los portugueses, si bien no se esperan dificultades de los reguladores. Posteriormente se registrará la opa, y tras ella se celebrará la junta general de accionistas para cambiar los estatutos.

En esa junta, el 75% de los accionistas con derecho a voto deberán aprobar el cambio legal que elimine el tope del 20% en el derecho de voto. En caso de que no ocurriera y los estatutos siguieran como hasta ahora, la opa no tendría validez. Sin embargo, diferentes fuentes consultadas apuestan porque no habrá dificultades para aprobar la modificación. Según algunas previsiones, el proceso podría estar concluido en junio de este año.

Caixabank lleva meses trabajando esta operación. Los supervisores ven con buenos ojos la adquisición porque BPI atraviesa momentos de dificultad: en 2014 perdió 161 millones de euros, necesita fortalecer su capital y sus márgenes financieros son negativos. Toda la banca portuguesa, menos el Totta, que es filial del Santander, ha presentado pérdidas en los últimos meses.

La entidad catalana ha adquirido cinco bancos desde que estalló la crisis

A BPI, al igual que a Portugal, la crisis financiera le ha golpeado con fuerza. Desde 2009 su activo ha caído un 10%, los créditos han disminuido en 24% y los depósitos han crecido un 23%. La morosidad es del 5,4%.

Algunas fuentes sostienen que, tras esta operación, Caixabank reforzará los recursos propios del banco y podría lanzarse a por Novo Banco, la parte sana del antiguo Banco Espirito Santo que quebró tras ocultar enormes pérdidas.

Novo Banco está en proceso de subasta pública y se podría convertir en una pieza interesante para Caixabank, ya que podría fusionarlo con BPI para reducir costes y ganar mucha en eficiencia. La suma de BPI y Novo Banco crearía el primer banco de Portugal, con unos activos de unos 120.000 millones, superando la entidad pública Caixa Geral de Depósitos. No obstante, Caixabank deberá superar la oferta de otras entidades españolas y extranjeras que están interesadas en Novo Banco.

BPI tiene más de 1,7 millones de clientes y cuenta con 696 oficinas, de las que 39 son centros de inversión y 47 sucursales especializadas en empresas. Fuera de Portugal tiene 186 sucursales y 2.544 empleados, frente a los 5.962 que están en el país vecino. La actividad internacional es muy relevante en el grupo consolidado. De hecho, en Portugal las pérdidas ascienden a 288 millones que se compensan con el beneficio de 126 millones de la división internacional, que supone un 32% más que en 2013.

En Angola, el BPI es líder con cuotas de mercado del 15% y el 12% en depósitos y préstamos, respectivamente, del 22% en tarjetas y el 25% en los terminales de pago, a través de Banco de Fomento (BFA), del que controla el 50,1%. BFA tiene 1,3 millones de clientes, con una fuerte presencia en Luanda y una amplia cobertura en todo el país. Abarca 151 sucursales, 8 centros de inversión y 16 centros corporativos. Además, el grupo tiene una participación del 30% en el Banco Comercial e de Investimentos (BCI) en Mozambique.

Caixabank ha aumentado más de un tercio su balance con las adquisiciones realizadas durante la crisis.

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