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Uber busca conductores con licencia para reanudar su actividad en España

La aplicación, cerrada por el juez, pretende captar permisos de turismos con chófer

Un móvil muestra la aplicación Uber. Joan Sánchez

Uber busca alternativas para volver a operar en España después de que una orden judicial le obligara a cerrar el día de Nochevieja su aplicación UberPop, que permitía la contratación de viajes en coches de particulares. Ante los reproches por facilitar que chóferes sin autorización transporten pasajeros, la empresa estadounidense ha comenzado a explorar el sector de los vehículos turismos con conductor (VTC) —que cuentan con permiso para trasladar viajeros, pero con una regulación diferente a la de los taxistas— y ya se ha puesto en contacto con propietarios de licencias en Madrid y Barcelona para ver si están interesados en participar en su negocio, según informaron las patronales Unauto y la Asociación Nacional de Empresas de Automóvil de Alquiler con Conductor (Aneacc).

Los vehículos turismos con conductor son coches habitualmente de alta gama que tienen a empresarios y autoridades como clientes. El sector no es desconocido para Uber, ya que en sus inicios —hace seis años en San Francisco— ofrecían justamente este tipo de vehículos, un servicio que derivó en la actual modalidad UberBlack, ofertada en algunas ciudades.

La compañía evitó confirmar o desmentir que esté estudiando implantar UberBlack en España, pero fuentes de Uber aseguraron que, “si ese fuera el caso, no tendría relación con la prohibición de UberPop”. Fiel a su estilo, la empresa respondió a EL PAÍS con un comunicado: “Estamos constantemente evaluando nuevas oportunidades para ampliar la experiencia de nuestros usuarios. Dado que España continúa siendo un mercado muy importante para Uber, estamos ilusionados sobre la posibilidad de desarrollar nuevos productos”.

La plataforma ha contactado ya con chóferes autorizados a transportar viajeros

A Román Llort, un autónomo que lleva 17 años ganándose la vida conduciendo un monovolumen de alta gama con una licencia VTC, le sorprendió la llamada de un comercial hace un par de semanas. “Me explicó qué era UberBlack y me dijo que podía llenar mis horas muertas dándole servicio a ellos. Supongo que me habrán encontrado en Internet porque tengo una página web”, explica. Unauto y Aneacc confirmaron que algunos de sus socios en Madrid y Barcelona también han sido contactados por comerciales y, al menos en el caso de la capital catalana, han sido invitados a reuniones informativas convocadas para esta y la próxima semana.

Muchas son las críticas que caen sobre la aplicación Uber: que la comisión del 20% que se lleva es muy alta, que paga sus impuestos en Holanda o que sus conductores no están dados de alta en la Seguridad Social como asalariados ni como autónomos. Pero la falta de licencias para transportar pasajeros ha demostrado ser la mayor baza de sus detractores. Fue el argumento utilizado por la Generalitat de Cataluña para imponerle a finales del año pasado 28 multas de 4.000 euros cada una. La misma razón esgrimieron la Comunidad de Madrid, cuando le abrió al menos 25 expedientes sancionadores, y el juez de lo mercantil que ordenó a la empresa el cese de su actividad de forma temporal el pasado 9 de diciembre.

“Si sus conductores tuvieran los permisos necesarios, no habría problema”, asegura José Andrés Díez, abogado de la Asociación Madrileña del Taxi. Fue esta asociación la que pidió en diciembre al juez que cierre la aplicación como medida cautelar, antes de presentar su demanda, formalizada el pasado lunes.

La firma niega que la nueva modalidad responda a la prohibición judicial

La cuestión que la propia Uber intenta esclarecer es si el sector aceptará las condiciones que fije para los chóferes con licencia. El mercado de las VTC se encuentra, de momento, cerrado: las comunidades autónomas solo otorgan una por cada 30 taxis. Aunque los traspasos se venden desde 25.000 euros. En Cataluña “ya no hay cupo”, afirma el Departamento de Territorio de la Generalitat, que cerró diciembre con 395 de estos permisos vigentes. En Madrid, Unauto estima en más de 1.000 las licencias existentes.

Miguel Maestre, el presidente de Unauto en Madrid, cree que la aplicación podría tener un hueco: “Depende de las condiciones económicas que ofrezca”. Miguel Ángel Cazcarra, presidente de Aneacc y de la patronal catalana, discrepa: “Uber ha tenido éxito porque al no tener que pagar impuestos se ganaba dinero. Pero con las licencias VTC, no”.

Cazcarra añade que, si bien el sector “está en sus horas bajas, tiene un mínimo de trabajo de forma regular”. Ambas patronales recuerdan que ya existe una firma que ofrece un servicio similar al de Uber en el mercado de las VTC, Cabify, y que pese a llevar tres años de funcionamiento, no ha conseguido cuajar del todo.

El director de Cabify en España, Juan Ignacio García, afirmó que no le preocupa que Uber se convierta en su competencia directa, pero le advierte de que el camino tampoco es fácil. “Es un sector muy tradicional. La mayoría de empresarios tiene más de 60 años y no se adapta a los cambios. Gran parte de nuestros usuarios son personas a las que convencimos de hacerse autónomos y conseguir una VTC”, sostiene.

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