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Estados Unidos logra la mayor generación de empleo en 15 años

La primera economía cierra el año con casi tres millones de nuevos puestos de trabajo y un crecimiento robusto frente a las turbulencias en el resto del mundo

Un hombre entra en una feria de empleo en Princeton (Illinois). Bloomberg

La economía de Estados Unidos, la primera del mundo, se empeña en edulcorar los dos últimos años de Barack Obama en la Casa Blanca y en premiar las políticas de estímulo que el presidente y la Reserva Federal mantuvieron frente al escepticismo de muchos, entre ellos Europa. Ajenos a las turbulencias que castigan al Viejo Continente, Asia o los países emergentes, los datos de empleo conocidos este viernes confirman un crecimiento robusto. Obama, que asumió un país hundido y en pleno colapso financiero, ha encontrado en la economía un inesperado aliado para marcar algunos hitos en el último tramo de su mandato y hacer frente a la ola republicana, que acaba de tomar el control del Congreso.

A lo largo de 2014 se crearon en Estados Unidos unos 2,95 millones de empleos, de los que 252.000 corresponden al mes de diciembre. Se trata de la mayor generación de puestos de trabajo en 15 años (en 1999 hubo 3,1 millones) y el quinto año consecutivo en que Estados Unidos es capaz de crear trabajo neto, los últimos cuatro a un ritmo de más de dos millones de empleos. Este sostenido incremento de la contratación permitió que la tasa de paro cierre el año en el 5,6%.

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Evolución del empleo en EE UU

En diciembre, el número de personas desempleadas fue de 8,7 millones. A lo largo del año, los parados han descendido un 1,1% (1,7 millones). Entre los principales grupos de población, destaca un paro del 16,8% entre los jóvenes. Los parados de larga duración (al menos seis meses) son 2,8 millones y suponen el 31,9% del total de inactivos. A lo largo del año, el número de parados de larga duración se ha reducido en 1,1 millones. Los servicios, el comercio, la construcción, la salud y la industria fueron los sectores que mejor se comportaron en el último mes del año.

La población activa se mantiene en el 62,7%, la más baja en 30 años. Apenas ha experimentado cambios en el año, aunque desciende dos décimas con respecto a noviembre. El número de empleados forzados a trabajar a tiempo parcial se mantiene en 6,9 millones. En diciembre, el número de personas que no buscaban trabajo de forma activa (las últimas cuatro semanas) era de 2,3 millones.

Thomas Perez, secretario de Trabajo de la Administración Obama, se congratuló por los buenos datos, pero recordó que todavía queda mucho por hacer. "La tarea pendiente es que la prosperidad llegue a todos. Para eso es necesario que haya un incremento de los salarios. Pero vamos en la buena dirección", señaló. El estancamiento salarial es uno de los motivos de desencanto entre la población pese a la buena marcha de la economía. En diciembre, el salario medio por hora trabajada cayó un 0,2%. En noviembre creció un 0,4%.

La economía de EE UU ha sido capaz de crear una media de 250.000 empleos al mes, un sueño visto desde la vieja Europa. Es uno de los avales de Obama en estos dos últimos años de su mandato, que se anuncian tormentosos. Y un éxito de la Reserva Federal, que entre sus cometidos tiene estimular el mercado laboral. Para ello no dudó en regar la economía con un programa de compra masiva de activos financieros y préstamos hipotecarios que se prolongó durante 37 meses y que terminó en octubre de 2014. La tasa de paro, sin embargo, se recupera a un ritmo más lento.

El reto de Obama

Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009 con la economía de Estados Unidos despeñada. Tras años de pleno empleo, los datos empezaron a torcerse en 2008, el año de la quiebra de Lehman Brothers y del colapso financiero. En solo dos años, entre enero de 2008 y febrero de 2010, se perdieron 8,7 millones de puestos de trabajo, momento en que se tocó fondo con solo 129,6 millones de asalariados.

No era el fin del desastre. Ocho meses después, y pese a los estímulos monetarios y fiscales, el paro alcanzó el máximo del 10% y se mantendría por encima del 9% un año más. Fueron necesarios cuatro años y cuatro meses, hasta mayo del año pasado, para recuperar todo el empleo destruido durante la última Gran Recesión. La tasa de desempleo está todavía a un año, según las previsiones de la Reserva Federal, del pleno empleo.

Algunas nubes continúan ensombreciendo el mercado laboral, razón por la que los estadounidenses no participan del entusiasmo de los datos: la población activa se ha reducido por los individuos que han dejado de buscar trabajo, el desempleo entre los jóvenes se mantiene alto (más del doble de la tasa general), los empleos a tiempo parcial siguen perjudicando a muchos ciudadanos y los salarios continúan estancados cuando se cruzan con el alza de precios.

La bonanza en el empleo es continuación de los excelentes datos de crecimiento en el tercer trimestre, conocidos recientemente. El PIB reflejó un inesperado 5%, una mejora de 1,1 puntos sobre la estimación previa. Todos los analistas consideran que es un ritmo muy difícil de mantener. La previsión para el cuarto trimestre es mucho más conservadora. La vivienda se ha desacelerado y las compras navideñas fueron peores de lo esperado. La idea es que el año se cierre con una tasa anual de crecimiento del 2,4% (3% en 2015).

La Reserva Federal no tiene previsto subir los tipos de interés hasta mediados de 2015. La baja tasa de inflación (1,3%) continúa dando margen para que el precio del dinero siga en el 0% durante un “tiempo considerable”. La caída del precio del petróleo, que coincide con la apreciación del dólar, está teniendo un efecto determinante. El acta de la última reunión, publicada esta semana, descarta una subida antes de abril y expresa su preocupación por la marcha de la economía en el resto del mundo.

La Fed teme que el preocupante panorama mundial afecte al crecimiento de EE UU. La recaída de Japón, la desaceleración de los emergentes, la tormenta financiera en Rusia y el estancamiento, cuando no retroceso, en Europa, agravado por la nueva crisis griega, amenazan con nuevas turbulencias mundiales. El pasado miércoles se conoció que la tasa de inflación interanual en la eurozona se situó en el -0,2%, es decir, entró en terreno negativo por primera vez en cinco años, un dato terrible para el consumo y para los países endeudados. El Banco Central Europeo tendrá que soportar nuevas presiones. Con un desempleo pertinazmente alto y el euro débil, la inestabilidad vuelve a azotar a los 19 países de la moneda común.

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