España crea empleo en 2014 por primera vez en siete años

La afiliación crece en 417.574 cotizantes frente al año 2013, hasta los 16,7 millones

El paro registrado cae en 253.627 personas en su mejor dato desde 1998

Oficina de empleo de Sevilla. atlas / Paco Puentes

Otro repunte de la afiliación a la Seguridad Social en diciembre confirmó lo que las estadísticas llevan meses voceando. 2014 fue el año en el que España dejó atrás un sexenio de destrucción de empleo, una crisis voraz que se llevó por delante más de tres millones de puestos de trabajo. Fue el primero desde 2007 que acaba con más ocupados, 417.574 afiliados más. Y vino acompañado del mayor descenso anual del paro registrado —253.627 parados menos— en década y media.

En suma, la última remesa de datos de 2014 que publica el Ministerio de Empleo, apuntala el cambio de tendencia iniciado en el arranque del año pasado. Pero la propia estadística, difundida ayer, pone en perspectiva lo ocurrido: a falta de lo que diga la Encuesta de Población Activa (EPA), que se tiene por un termómetro más afinado, los 417.574 empleos creados en 2014 constituyen solo el primer paso de un largo y revirado camino. Porque, respecto al inicio de la crisis, aún quedarían 2,6 millones de puestos de trabajo que recuperar.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, usó su cuenta en la red social Twitter para valorar los datos “como un estímulo para seguir trabajando por que la recuperación llegue a todos”. La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, fue más allá al tomar estas cifras como punto de partida para un 2015 mejor: “Se van a superar con mucho a las previsiones oficiales”.

La última estimación realizada por el Ejecutivo, hecha hace apenas un mes por el ministro de Economía, Luis de Guindos, elevaba a 800.000 puestos de trabajo la creación de empleo prevista para 2014 y 2015. Solo si se supera ese pronóstico, el nivel de empleo al final de la legislatura será superior al que se encontró Rajoy a finales de 2011, cuando fue investido. Es decir, en la segunda mitad de su mandato se compensaría el trabajo destruido en los dos primeros años, marcados por severos ajustes presupuestarios y la puesta en marcha de la reforma laboral en plena recesión.

Báñez dio la vuelta a otras recientes y controvertidas declaraciones de Guindos, en las que afirmó que “en España se ha perdido el miedo a perder el puesto de trabajo”. “La mayoría de la sociedad española tiene confianza en encontrar un empleo en los próximos meses”, sostuvo la ministra, pese a que la EPA da cuenta de que el colectivo que busca trabajo, la población activa, aún no deja de menguar por el efecto desánimo y la salida de inmigrantes.

Prevalecen los contratos temporales

La oposición coincidió en destacar que en el empleo creado prevalecen los contratos temporales, y en los indefinidos, los que se hacen a tiempo parcial. También, que otras condiciones laborales, como los salarios, pierden. “Uno de cada cuatro contratos ha durado menos de una semana”, recalcó la secretaria de Empleo del PSOE, Mariluz Rodríguez. “El poder adquisitivo de los salarios es el mismo que a principios de los años noventa”, añadió. “Los datos revelan el fracaso de un modelo que pretende que la competitividad de España se base en parecernos a Bangladesh”, enfatizó Pablo Iglesias, líder de Podemos.

En la evolución más reciente, la del mes de diciembre, el giro del mercado laboral se fortalece: el número de parados registrados disminuye en 64.405 personas respecto al mes anterior —la segunda mayor caída de la serie estadística—, aunque descontados los efectos estacionales, la reducción es modesta (5.404 personas). El aumento mensual del empleo es más consistente: la afiliación creció en 79.463 personas respecto a noviembre, el mayor incremento en el tramo final del año en, al menos, un cuarto de siglo. Y, sin efecto estacional, el incremento es aún considerable (46.000 más que en noviembre).

También la contratación indefinida emite alguna señal favorable. Respecto a diciembre de 2013, cuando se situó en mínimos, crece un 20%. Su peso en la contratación total (apenas un 8%) sigue, en todo caso, muy alejada de lo que era habitual antes de la crisis (10% o más).

Carlos Martín, responsable del gabinete técnico de CC OO, añade otros matices, poco halagüeños. “Después de la reforma laboral, que facilitó el despido, en la contratación indefinida hay mucha más rotación”, explica. Además, inciden los incentivos temporales del Gobierno o que, en el contrato diseñado para facilitar el empleo indefinido se incluya un primer año a prueba, sin coste de despido.

“Las horas trabajadas casi no crecen, se reparten entre más personas”, puntualiza Martín, quien recuerda que el empleo de mayor calidad —afiliados al régimen general de la Seguridad Social con contrato indefinido a tiempo completo— apenas supuso un 4% del aumento de la ocupación en el último año.

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