Telefónica se replanteará su despliegue de fibra si debe compartirla

La CNMC le exige abrir su infraestructura a otros operadores

La compañía alega que esta decisión pone en peligro sus inversiones

Un puesto de conexión de una red de fibra óptica.

Telefónica advierte de que se replanteará las inversiones y el calendario de despliegue de su nueva red de fibra óptica si no se modifica la propuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que le obliga a compartir su infraestructura de red con otras operadoras en todo el territorio nacional salvo en nueve municipios.

La multinacional española de telecomunicaciones no ha hecho aún oficial su postura sobre la reciente decisión del supervisor de los mercados de telecomunicaciones y únicamente se ha limitado a expresar su preocupación. Lo cierto es que está preparando unas duras alegaciones a la propuesta de Competencia para regular el mercado de la banda ancha de nueva generación en los próximos años.

En concreto, la operadora española entiende que la normativa pone en peligro la rentabilidad de las inversiones así como los miles de puestos de trabajo creados para el desarrollo de las nuevas infraestructuras. Considera, además, que la decisión del supervisor desincentivará la competencia en redes al apostar por un modelo “parasitario” en torno a la red de Telefónica similar al vigente para el ADSL.

La operadora estudia retrasar el extender la red a 20 millones de hogares en 2017

Además, alega que la CNMC pretende aprobar una normativa innecesaria en un mercado que ha demostrado ya que funciona en libre competencia como prueban los ambiciosos planes de despliegue de red de fibra anunciados por las principales operadoras [Telefónica, Vodafone/Ono y Orange/Jazztel]. Los grandes grupos de telecomunicaciones contemplan extender sus infraestructuras para dar cobertura al 90% de la población en los próximos cuatro años, según fuentes cercanas a la compañía.

La compañía que preside Luis Miguel Gilpérez está evaluando la corrección de su plan de despliegue de red de fibra en caso de que la CNMC no atienda las alegaciones y liberalice el mercado. Telefónica España prevé cerrar el año con una cobertura de 10 millones de unidades inmobiliarias (viviendas, empresas y locales comerciales) —los potenciales clientes a los que ya ofrece cobertura—. Entre sus planes está llegar a los 15 millones de hogares pasado en 2015 y 20 millones en 2017. Este calendario se puede retrasar y ralentizar el ritmo de las inversiones especialmente en las zonas en las que Telefónica debe abrir su red a los rivales.

Conexión de fibra

  • Telefónica tiene 1.159.653 clientes de líneas de fibra óptica hasta el hogar (FTTH), según el último informe de la CNMC del pasado octubre.
  • La compañía española llega con su red a 1o millones de hogares (potenciales clientes). Entre sus planes está duplicar la cobertura hasta 2017.
  • La red de Vodafone llega a ocho millones de hogares.
  • Orange y Jazztel conectan a 3,3 millones de hogares.

Según han señalado algunos analistas como N+1 Equities y Fidendiis, si se consolida el nuevo marco regulatorio de red compartida, esto dañaría gravemente la que ahora mismo es la principal ventaja competitiva de Telefónica: el acceso diferencial que es capaz de prestar a sus clientes gracias a la fibra óptica. Este producto es lo que le ha permitido lanzar ofertas convergentes con el móvil, y apostar con fuerza por los contenidos, con la adquisición de derechos de televisión y la compra en marcha de Canal +. Actualmente, Telefónica cuenta con cerca de 1,2 millones de líneas de fibra óptica hasta el hogar (FTTH).

La propuesta original que la CNMC ha puesto sobre la mesa obliga a Telefónica a dar acceso a su red de fibra a todos los competidores que lo soliciten a un precio mayorista regulado y solo liberaliza completamente el mercado en nueve municipios (Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia, Alcalá de Henares, Badalona, Coslada y Móstoles), que, en conjunto, suponen el 16% de la población española.

Además, algunos analistas entienden que la normativa ahuyenta futuras inversiones en el sector porque ha sido la necesidad de contar con una red de fibra propia, que es lo que ha llevado a Vodafone a pagar 7.200 millones por Ono y a Orange a pagar 3.400 millones de euros por Jazztel. Los operadores de cable regionales (R, Telecable y Euskaltel), en manos casi todos de fondos de capital riesgo, también salen tocadas con la normativa, porque dificulta su venta al depreciarse el valor de su red, su activo más valioso.

Los grandes grupos tienen planes para dar cobertura al 90% de la población

No obstante, Vodafone estima que la propuesta de la CNMC es “razonable” porque permite que siga habiendo competencia en los municipios donde ya la hay; establece una regulación de precios mayoristas que garantiza la replicabilidad de las ofertas de Telefónica y mantiene la obligación de dar acceso a los conductos y a los verticales de los edificios.

Vodafone cuenta con 1,5 clientes de fibra y su red llega a ocho millones de hogares, que se ampliarán a 10 millones en un año. Orange también prevé llegar a los 10 millones de hogares conectados a su red para 2017 tras comprar Jazztel, tres millones más que el objetivo inicial y que supone triplicar los 3,3 millones que suman actualmente las dos compañías juntas.

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